El ganado y el cambio cultural en la Europa romana
La ganadería se lleva practicando en Europa desde hace ocho mil años. Debido a esta tradición, el estudio de los restos de animales domésticos constituye un registro fiable de los cambios en la alimentación y la cría de ganado propiciados por el crecimiento de la población y los cambios en la sociedad. La transición de la Edad de Hierro a la época romana resulta especialmente interesante, puesto que supone un cambio desde una economía regional a un sistema socioeconómico mundial centralizado. Sin embargo, eran pocas las investigaciones comparativas que se habían llevado a cabo en Europa hasta la fecha debido a la inexistencia de datos publicados. Por este motivo, se creó el proyecto PICOSHEEP con el fin de reunir datos por medio de la biométrica y del análisis químico de última generación. El área geográfica objeto de estudio fue la del Mediterráneo occidental, en concreto, el territorio que abarca actualmente Inglaterra, Portugal, España y Túnez. El tamaño, la edad de sacrificio y la frecuencia de las especies de animales fueron los parámetros utilizados para detectar cambios en la dieta de carne y la cría de ganado entre los dos periodos de la historia. Se examinaron los niveles de estroncio y los isótopos de oxígeno empleando dientes de ganado bovino y de ovejas. Se recurrió a este método porque se sabe que estos dos elementos guardan relación con el suelo donde pasta el ganado y con la temperatura estacional del agua. Los resultados permitieron conocer mejor la productividad ganadera en cada uno de los territorios y periodos cronológicos estudiados. Se constató que en las áreas del estudio que se encontraban más próximas a Roma se concentraba un mayor número de rebaños bovinos, y con más cabezas de ganado, que en las regiones fronterizas de la actual Gran Bretaña y la Península Ibérica. Se identificó una cierta resistencia cultural en el área de Tarraconensis, una provincia romana situada en el noroeste de la Península Ibérica. Los resultados mostraron cambios en el tamaño de los animales y en el número de reses en las ciudades romanas más modernas. Sin embargo, estos cambios tuvieron lugar mucho más tarde o no llegaron a producirse en los asentamientos indígenas que se conservaron al iniciarse la dominación romana. Se observó una tendencia común en Túnez, el noreste de España y el sur de Inglaterra, a pesar de las diferencias ecológicas que presentan estos tres territorios. Dicha tendencia mostró una disminución del número de cabezas de ganado desde la Edad de Bronce hasta la Edad de Hierro en las áreas estudiadas. Además, se observó una disminución significativa del tamaño de los animales entre la Edad de Bronce y la Edad de Hierro en toda Europa. Posteriormente, el tamaño de los animales aumentó en la época romana en los territorios conquistados. El trabajo realizado en el marco del proyecto PICOSHEEP ofrecerá una perspectiva amplia de las estrategias ganaderas que se adoptaron en Gran Bretaña y en la Península Ibérica que se enmarcará en el contexto de los cambios demográficos que tuvieron lugar a lo largo y ancho de Europa en un periodo trascendental de su historia.