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Design HEALS: Investigating Design Guidelines for Healthy Assisted Living Settings

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Diseño de residencias asistidas

En un http://ec.europa.eu/economy_finance/publications/european_economy/2011/pdf/ee-2011-4_en.pdf (informe de la Comisión Europea) se prevé que para el año 2060 la esperanza de vida de los ciudadanos de 65 años de edad será de otros 22,4 años para los hombres y de 25,6 para las mujeres. Dado esto, resulta crucial planificar la prestación de servicios de asistencia de larga duración.

Salud

El «Informe de 2012 sobre el envejecimiento: hipótesis y metodologías de proyección» (The 2012 Ageing Report: Underlying Assumptions and Projection Methodologies) aboga por ofrecer asistencia a ciudadanos que, pese a no padecer enfermedades crónicas, tengan limitaciones a la hora de realizar determinadas actividades (vestirse o las relacionadas con el aseo personal, entre otras). El citado informe también respalda que se preste asistencia en las actividades instrumentales de la vida diaria (por ejemplo, hacer la compra) tanto en el propio domicilio como en centros comunitarios. Dado que el coste de los cuidados domiciliarios va en aumento, la importancia de las residencias asistidas como alternativa a estos será cada vez mayor. No obstante, a día de hoy siguen sin estar fijados unos criterios para evaluar si tales instalaciones favorecen la salud y el bienestar de sus residentes. El proyecto «Design heals: Investigating design guidelines for healthy assisted living settings» (DESIGN HEALS), financiado por la Unión Europea, solventó esta carencia gracias a estudiar la relación que se produce entre los entornos de las residencias asistidas y el bienestar de los ciudadanos de la tercera edad en pleno uso de sus facultades mentales. La metodología empleada para el análisis se basaba en múltiples estudios de caso. Los investigadores pusieron sus miras en las dimensiones de cada instalación, en la distribución de los espacios, en las distancias que los residentes deben recorrer a pie para pasar de sus habitaciones a las zonas comunes, en el grado de accesibilidad y en los servicios que se pueden encontrar en las proximidades de cada centro. El equipo del proyecto recopiló información sobre el bienestar de los residentes a partir de observaciones estructuradas relativas al uso que estos hacen de las zonas comunes y a sus interacciones sociales. La recogida de datos sobre la ubicación y los hábitos de los residentes en las zonas de esparcimiento social fue posible mediante el uso de software de información geográfica. Se realizó un sondeo entre residentes en el que se les preguntaba por su punto de vista con respecto a su centro y al barrio en que se ubica. Por su parte, se pidió a los cuidadores que ofrecieran información no clínica y que evaluaran la conducta de cada residente. En total, los investigadores llevaron a cabo 189 sondeos y elaboraron 432 mapas conductuales en 18 centros de diferentes dimensiones. Los hallazgos revelaron que los residentes de los centros de tamaño pequeño y mediano hacían un mayor uso de las zonas sociales y exteriores. A este respecto, la distancia a pie entre las habitaciones y las zonas sociales es un factor determinante. También se descubrió que los residentes que comparten habitación muestran un mayor grado de socialización que aquellos que ocupan un dormitorio individual. El estudio ofreció directrices factuales para la modificación y el diseño de residencias asistidas. Asimismo, quedó demostrada la fiabilidad de los instrumentos de evaluación. Estos significativos resultados cuentan con el potencial para favorecer que este tipo de centros propicien el bienestar de sus residentes.

Palabras clave

Residencias asistidas, esperanza de vida, asistencia de larga duración, servicios de asistencia, envejecimiento, centros comunitarios, salud, bienestar, directrices de diseño, vida asistida, interacciones sociales, mapas conductuales, directriz factual

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