Nueva orientación a la investigación dedicada a las enfermedades transmisibles
Se han dado a conocer nuevos datos sobre la Comunicación de la Comisión relativa a las enfermedades transmisibles y la mesa redonda en la que se acogió y respaldó unánimemente dicha Comunicación. Ésta presenta cambios importantes aplicables a la estrategia europea de investigación, con propuestas de medidas encaminadas a captar inversiones públicas más sustanciales y más eficaces, el desarrollo de un paquete de incentivos a la inversión privada y la participación en una asociación mundial. La Comunicación de la Comisión reconoce la importancia de mejorar la eficacia de las intervenciones, servicios y productos destinados a los grupos menos favorecidos, y recalca la necesidad de mejorar la accesibilidad de fármacos básicos, si bien advierte que "con mercados más atractivos no basta para facilitar incentivos adecuados a la inversión". Para ello hacen falta nuevas medidas repartidas en los distintos niveles del proceso de investigación y desarrollo. La Comisión propone salvar las barreras a la inversión en investigación, verdadero freno al progreso. El déficit de coordinación y capacidad institucional obliga a adoptar tres estrategias: - Líneas de inversión pública de mayor alcance y calado La CE formula la propuesta de extender los componentes existentes de I+D y de potenciar la coherencia entre las actividades de I+D de la Comunidad y de otras fuentes. Esta vertiente estratégica hace suyo el deseo de modificar la línea actual de I+D de la UE y asumir un mayor grado de riesgo de inversión. Además, para avanzar, se deberá pasar de un ensayo en serie a un ensayo en paralelo de los productos propuestos. La Comunicación hace observar que en la intensificación de la coordinación entre los Estados miembros en torno a una I+D estratégica compartida está la clave del progreso. En el marco de la propuesta de espacio europeo de investigación, la Comisión aboga por ampliar la base de apoyo al desarrollo de la capacidad de los centros y recursos humanos de investigación en los países en desarrollo. Es preciso animar a los investigadores de dichos países a incrementar su participación en la definición anticipada de prioridades dentro del proceso de I+D de la CE. Estos planes deben descansar en la contribución ya efectiva de la Comunidad a la investigación en este campo a través del programa específico BIOMED del IV Programa Marco y las acciones clave "Control de las enfermedades infecciosas" y "Calidad de la vida" en el marco del programa INCO de los Programas Marco IV y V. - Desarrollo de un paquete de incentivos a la inversión privada: La Comisión preconiza ahondar en el desarrollo de modalidades innovadoras de cooperación público-privado. Los incentivos se suministrarán, entre otras posibilidades, en forma de préstamos de bajos intereses a pequeñas empresas de biotecnología que asumen el grueso de la I+D temprana de vacunas y fármacos, así como fondos de compra. Cabe la posibilidad de conceder a los productores de vacunas recién patentadas el derecho a la ampliación limitada de patentes biológicas o farmacéuticas vigentes cuya titularidad pertenezca al propietario de la licencia exclusiva. Asimismo deberá fomentarse una pronta participación en los derechos de propiedad intelectual relacionados con las asociaciones de investigación extensiva. - Participación en una asociación mundial: Aunarán fuerzas la CE, la OMS, el Banco Mundial y demás instituciones importantes dedicadas a la salud y el desarrollo para impulsar, en la próxima década, una agenda de investigación en salud más atenta. La Comunicación sostiene la necesidad de orientar la investigación y desarrollo hacia enfermedades que de forma desproporcionada afectan a los países en desarrollo. La propuesta consiste en elevar al 20 por ciento unos esfuerzos mundiales de investigación dedicados a estas enfermedades, equivalentes al 90 por ciento de la carga mundial de enfermedad, que se sitúan actualmente en el 10 por ciento. El marco estratégico estipulado en la Comunicación ofreció la primera respuesta de la Comunidad a las recomendaciones del G8 reunido en Okinawa en julio de 2000. El marco fue examinado y ratificado por una mesa redonda de alto nivel celebrada el 28 de septiembre de 2000.