Comentario de la Comisión sobre las infraestructuras de investigación y el espacio europeo de investigación
Europa necesita adoptar medidas de coordinación, financiación y normas de uso, así consta en un documento de clara evaluación de las necesidades de Europa en materia de infraestructuras de investigación, publicado por la Comisión Europea. El documento de trabajo de los servicios de la Comisión, titulado "A European research area for infrastructures" (Espacio europeo de investigación para infraestructuras) hace observar los varios problemas que afectan a la configuración existente de las infraestructuras de investigación en Europa. Si se descartan algunas muestras de éxito, como el CERN y la AEE, no se han registrado historias de éxito en el último decenio. Para más, se echan en falta mecanismos coordinados de evaluación de lo que son las principales necesidades y prioridades de la investigación europea. A la "extremada complejidad y fluctuación" de las estructuras actuales cabe añadir el que la "fragmentación disciplinaria complica sobremanera la definición de prioridades entre infraestructuras que sirven a distintas comunidades de investigación". En estos temas la voz de Europa suena dividida, ajena a cualquier posición coherente única. Resulta difícil establecer modalidades multinacionales de financiación, aun cuando la mayoría de los presupuestos de infraestructuras clave están fuera del alcance de un solo país. El reparto de la presión financiera muestra un aspecto borroso y flemático. Y ahí donde sí existen infraestructuras nacionales, su accesibilidad transnacional queda restringida por la imposición de cánones de utilización a no nacionales. Situación ésta que se complica aún más si se tiene en cuenta la falta de masa crítica. Además, queda por aprovechar plenamente el potencial de las redes electrónicas de comunicación. "Las comunidades científicas europeas, sin importar la disciplina a que se dedican, siguen sin reconocer plenamente las ventajas que encierran las tecnologías avanzadas de la información y la comunicación, en particular las ventajas relacionadas con el nuevo concepto de redes de sistemas de cómputo (Grid)", reza el documento. El documento de trabajo formula una serie de ejemplos con los que trabajar para crear un espacio europeo de investigación a través de las infraestructuras. A la fragmentación, lo mismo geográfica que disciplinaria, de las decisiones estratégicas y financieras, debería sustituirla la intensificación de la coordinación de ámbito europeo, siendo doble el cambio: primero, las infraestructuras se apoyarían en el suministro de asesoramiento científico independiente, y se implantaría un mecanismo reconocido de apoyo a las decisiones estratégicas sobre infraestructuras en el que deberían participar todos los agentes de los procedimientos de definición programática y financiera. En el asesoramiento científico deberían tomar parte organizaciones científicas paneuropeas, tales como la Fundación europea de la ciencia. Deberán ser capaces de atender las consultas "ascendentes" formuladas por los investigadores. En el documento se indica que "a través del Programa Marco, la Comisión Europea podría suministrar recursos financieros para prestar asistencia a los organismos consultivos científicos". El mecanismo de ayuda a las decisiones estratégicas deberá mantenerse lo más cerca posible del proceso de toma de decisiones. "En la constitución de un grupo de alto nivel dedicado exclusivamente a las infraestructuras de investigación y compuesto por representantes de los Estados miembros y los países asociados hay que ver la herramienta idónea de cualquier planteamiento europeo de las infraestructuras de investigación", preconiza el documento. Se asignan al grupo tres funciones fundamentales: garantizar la difusión de información mutua y transparente al conjunto de las partes interesadas, tanto europeas como nacionales, solicitar, cuando proceda, asesoramiento científico independiente y encauzar la creación de asociaciones de geometría variable (que puedan actuar por iniciativa propia), capaces de concertar procedimientos compartidos de financiación. En su constitución y el desarrollo autónomo de sus funciones, el grupo podrá ser asistido por una secretaría permanente. "Asimismo, podrá proporcionar recursos específicos a través del Programa Marco". El informe observa que el desarrollo de grandes dispositivos de investigación en Europa probablemente siga siendo responsabilidad de los Estados miembros. Por otra parte, aboga por que las autoridades nacionales busquen incrementar la participación del sector privado, que tiene interés directo en el aprovechamiento de los resultados de dichas infraestructuras. Para fomentar la participación del sector privado el documento contempla una reducción de impuestos y el establecimiento de programas de derechos de propiedad intelectual. Asimismo, los Fondos estructurales brindan una oportunidad clara de velar por que las regiones menos favorecidas y más periféricas no queden marginadas en la creación del espacio europeo de investigación. Según indica el documento de trabajo: "La investigación y desarrollo sigue concentrándose extensamente en las regiones más céntricas y más prósperas". Se apunta igualmente al Banco Europeo de Inversiones como fuente inestimable de fondos, en especial a través de su iniciativa "innovación 2000", elaborada para prestar asistencia a un número de sectores relacionados con la sociedad del conocimiento. También cabe contemplar la asignación de aportaciones de capital desde la Unión Europea a nuevas infraestructuras. "La financiación del Programa Marco debería restringirse a los importes mínimos necesarios para catalizar el paquete financiero y dejar el grueso de la dotación en manos de fuentes nacionales", se puntualiza en el documento. Además, el texto señala que aun cuando se concreta la implantación, las infraestructuras de investigación no son aprovechadas al máximo debido a que "orientaciones no científicas" complican el acceso de investigadores no nacionales, por ejemplo. Entre las propuestas formuladas para resolver esta situación se incluye incrementar el número de acuerdos de "apertura mutua" (citándose como ejemplo destacado el acuerdo suscrito por las autoridades alemanas, francesas y británicas relativo a la compartición de buques oceanográficos). Se defiende asimismo la opción de ampliar la participación "en especie" de los equipos de investigación que no intervienen en la financiación de las infraestructuras. La posterior explotación de las tecnologías de acceso remoto se concibe como una oportunidad válida de abrir las bases de datos y repertorios a efectos de uso múltiple, con lo que se reducirían algo los presupuestos de acceso. No sólo eso, sino que es necesario sensibilizar a las comunidades europeas de investigación sobre las ventajas que supone la utilización de herramientas avanzadas para llevar a cabo estas tareas. En línea con el plan de acción eEurope 2002, se preconiza difundir el uso de las redes de información y comunicación a todas las disciplinas científicas en Europa, y fomentar el aprovechamiento de tales redes por parte de los centros de investigación, así como examinar el potencial de institutos virtuales y redes de investigación (Grid). La labor cumplida por el V Programa Marco merece un apartado especial en el documento de trabajo, que destaca las redes de cooperación así impulsadas, habiéndose definido áreas temáticas en las que cabe la financiación de infraestructuras a través de proyectos de investigación y demás. Sin embargo, señala también dos áreas de restricción del Programa Marco: "En primer lugar, los calendarios y niveles financieros pueden llegar a exigir un grado de estabilidad financiera incompatible con las acciones actuales. En segundo lugar, ante la rapidez de los nuevos avances, cabe la posibilidad de que el replanteamiento de prioridades en determinados sectores de las infraestructuras de investigación requiera una utilización más flexible de los fondos". La salida que mejor conviene pasa por apoyar "iniciativas integradas" que aproximen los actuales instrumentos financieros del Programa Marco al suministro de servicios de ámbito europeo, con una duración calculada de entre cinco y 10 años. "Podrían beneficiarse del apoyo del Programa Marco a cambio de la consecución de un amplio y flexible programa científico y tecnológico de dimensión europea", se indica en el documento. A modo de conclusión, el informe advierte que más allá del consenso que ha adquirido la necesidad de estrechar la coordinación del concepto europeo de infraestructuras de investigación, "se pretende acompañar y aclarar la próxima propuesta de acciones en apoyo a las infraestructuras de investigación en la perspectiva del VI Programa Marco".