Plymouth sondea una nueva tecnología eléctrica
Los investigadores del Reino Unido están prestando gran atención a un objeto que sube y baja en el mar, cerca del estrecho de Plymouth, en la costa meridional de Gran Bretaña. La estructura de cuatro metros y medio de anchura y 12 metros de profundidad no es un monstruo marino no identificado sino un nuevo dispositivo especial para genera electricidad aprovechando la energía de las olas. Los científicos de la Universidad de Plymouth se han dedicado a desarrollar el nuevo dispositivo hidroeléctrico desde enero de 1999, con el apoyo financiero del plan CRAFT de la Comisión Europea. El equipo de Plymouth ha colaborado con investigadores de toda Europa para llegar a un nuevo enfoque del reto que plantea aprovechar y almacenar la energía de las olas. El dispositivo, que ahora ha sido patentado por una PYME (pequeña y mediana empresa) británica, Embley Energy ltd, se basa en múltiples columnas de agua que oscilan gracias al movimiento de las olas oceánicas, de modo que el aire desplazado por encima de las columnas de agua impulsa una turbina que genera electricidad. "Si bien todavía se encuentra en una fase inicial, la investigación realizada hasta la fecha indica que el dispositivo generará electricidad con más eficiencia y en mayor cantidad que los intentos anteriores," informa el equipo de Plymouth. "A diferencia de muchos otros dispositivos, éste consiste en realidad en una boya en flotación libre, lo cual no sólo significa que puede moverse junto con las olas para soportar mejor las tormentas, sino que también tiene menos limitaciones con respecto al lugar en el que se sitúa." Los investigadores creen que esta tecnología puede utilizarse para suministrar electricidad a islas remotas e instalaciones costeras, donde la población depende actualmente de las costosas fuentes tradicionales de electricidad. "Las olas marinas son un recurso renovable, y la tecnología basada en la energía de las olas puede proporcionar una alternativa limpia, discreta y rentable," afirman los investigadores. A largo plazo, esperan que la electricidad generada gracias a esta tecnología pueda ponerse al servicio de las ciudades costeras, contribuya a satisfacer las necesidades regionales de electricidad, y en definitiva, complemente las redes nacionales de electricidad sin contaminación y sin residuos tóxicos. El equipo de investigación dedicará los próximos seis meses a supervisar y evaluar el dispositivo en cuestión, utilizando los datos que se transmiten a un laboratorio en tierra firme.