La Agencia Europea del Medio Ambiente publica un informe sobre gestión sostenible del agua
En un recién publicado informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) sobre el uso sostenible del agua en Europa se examinan diversas formas de prevenir y limitar los daños provocados por las inundaciones y las sequías a través de una gestión racional del agua. El estudio destaca el tema del desarrollo sostenible, que será uno de los elementos centrales del VI Programa Marco (VIPM) de la UE. Investigaciones recientes han descubierto que en 2050 las precipitaciones anuales se habrán elevado en Europa septentrional, mientras habrán disminuido un 10 por ciento aproximadamente en otras zonas, agravando aún más los problemas de sequías e inundaciones que ya se experimentan en la UE. El informe de la AEMA estudia las principales causas, tanto las naturales como las debidas a la actividad humana, de sequías e inundaciones, a través de la información y la experiencia recogidas en los países de Europa occidental, central y oriental. Se propone ayudar a los responsables europeos a afrontar los problemas de gestión del agua en caso de urgencias y a reducir la presión ejercida sobre las reservas de agua esenciales para la salud humana y el ecosistema. En Europa occidental y central los daños provocados por las inundaciones tienen un coste económico elevado. Las regiones con más riesgo de inundaciones frecuentes están situadas en lugares muy diversos: la costa mediterránea, los valles del Rin, el Sena y el Loira, los diques de los Países Bajos, las llanuras costeras de Alemania septentrional, los valles alpinos, el valle del Po en Italia y algunas zonas costeras de Portugal. Muchas de estas zonas forman parte del núcleo económico e industrial de Europa, y por lo tanto, el impacto de los daños por inundación va más allá de las pérdidas de vidas humanas y de los daños materiales inmediatos. El informe sostiene que las alteraciones antrópicas del entorno han agravado enormemente el riesgo y el impacto de las inundaciones. El suelo y la vegetación a menudo actúan como esponjas que absorben el exceso de agua e impiden las inundaciones. La intervención del ser humano en el terreno y la vida vegetal -la agricultura y la urbanización, por ejemplo- puede llegar a eliminar esta válvula de seguridad y aumentar el riesgo y el impacto de las inundaciones. Entre 1991 y 1995 las áreas más propensas a sufrir inundaciones solían ser aquéllas en las que se hubiera producido el máximo incremento en la urbanización, tales como la costa mediterránea y la cuenca del Rin. El informe también ha destacado los riesgos generados por el asentamiento de núcleos de población en las llanuras de inundación y por la modificación de los patrones de precipitación debida al cambio climático. Asimismo, Europa se está volviendo cada vez más vulnerable a la sequía, incluso en algunas de las zonas más húmedas de la UE. La demanda de agua se ha elevado notablemente en los últimos decenios, pasando de 100 km3/año en 1950 a 550 km3/año en 1990. El informe estipula que, si bien la sequía es una característica normal y recurrente del clima europeo, que aparece en zonas con precipitaciones elevadas o reducidas, y en cualquier estación, el problema se ve agravado por diversos factores. El informe examinó la relación entre la carencia de precipitaciones, por un lado, y el almacenamiento, la demanda y la utilización del agua, por el otro. Tanto los cambios en la agricultura como la forestación y la urbanización pueden producir suelos más secos y un aumento en la pérdida de aguas subterráneas mediante evaporación. Los aumentos de temperatura provocados por el cambio climático agravan aún más el problema. La AEMA sugiere un enfoque de doble vertiente para hacer frente a la sequía: por un lado, mejorar los sistemas de distribución de agua y, por el otro, incrementar la eficiencia en el empleo del agua por el usuario. También pone de relieve fuentes hídricas no tradicionales, como por ejemplo la reutilización del agua, la desalinización del agua de mar y los depósitos de almacenamiento para conservar el agua acumulada en períodos de abundancia. El informe considera que hay que esforzarse más por establecer criterios claros y coherentes en la determinación de sequías y el asesoramiento técnico en situaciones de sequía. El estudio de la AEMA ha puesto de relieve asimismo el papel de los factores socioeconómicos, como pueden ser el aumento de la población, en el impacto producido por las grandes inundaciones y sequías, y en la gestión de éstas. Este vínculo entre factores científicos y sociales constituirá un componente clave del VIPM. El informe fue elaborado por la AEMA y su centro temático sobre aguas continentales. Creada por la Unión Europea en 1990, la AEMA tiene como objetivo apoyar el desarrollo sostenible y contribuir a una mejora significativa y cuantificable del medio ambiente europeo, proporcionando información pertinente y específica a los responsables de la formulación de políticas y al público en general. El informe de la AEMA respalda investigaciones previas emprendidas en este campo y financiadas por la Comisión, que incluían el programa de actividades Rin-Mosa de Interreg (IRMA) sobre proyectos referentes a las inundaciones, creado en 1997, el proyecto Floodaware sobre la prevención y la predicción de inundaciones, y el proyecto ARIDE (evaluación del impacto regional de las sequías en Europa), que se ejecutó entre 1998 y 2000 como parte del programa de trabajo de medio ambiente y clima, perteneciente al actual Programa Marco.