El sector energético de la UE realiza avances insuficientes en la reducción del impacto ecológico
La UE corre el riesgo de incumplir el objetivo que le marca el protocolo de Kyoto para la reducción de gases de efecto invernadero, salvo que se lleve a cabo ahora una acción política que cambie los patrones a largo plazo de producción y consumo de energía, según el primer informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) sobre energía y medio ambiente en la UE, publicado el 30 de mayo. "Energía y medio ambiente en la Unión Europea" pone de manifiesto que, si bien en la UE las emisiones de gases de efecto invernadero cayeron en un 3,5 por ciento entre 1990 y 2000, se requerirán nuevas medidas para detener el previsible incremento en las emisiones relacionadas con la energía, provocadas principalmente por la fuerte demanda de combustibles en los transportes, con objeto de que las emisiones vuelvan en 2010 al nivel que tenían en 1990. El informe dice que la reducción en la emisión de gases de efecto invernadero a lo largo del pasado decenio se logró gracias a las reducciones en el sector de la industria y del suministro energético, que fueron ampliamente compensadas por el crecimiento del sector transporte. La AEMA advierte que si no se actúa la UE podría correr el riesgo de incumplir el objetivo marcado por el protocolo de cambio climático de Kyoto: recortar las emisiones de gas de efecto invernadero a un ocho por ciento por debajo de los niveles de 1990 en los años 2008 a 2012. Además, está previsto que los niveles de consumo de energía, que se elevaron por término medio un 1,1 por ciento anual entre 1990 y 1999, continúen creciendo después de 2010. Este aumento del consumo, atribuible principalmente al crecimiento del transporte, dificultará una menor emisión de gases de efecto invernadero, salvo que en el momento actual se tomen medidas políticas que cambien a largo plazo los patrones de producción y consumo de energía, afirma la AEMA. "El informe pone de manifiesto que, si bien se han conseguido determinados éxitos, hasta ahora ha resultado insuficiente el progreso global en la introducción de las necesidades de protección ecológica en la política energética," afirmó el director ejecutivo de la AEMA, Domingo Jiménez-Beltrán. "También revela que algunos países y sectores de la UE están logrando resultados mucho mejores que otros. La UE podría mejorar su eficacia global si aquellos Estados miembros cuyo rendimiento se encuentra por debajo de la media aprenden de los que van en primera línea," añadió. El informe emplea indicadores de avance para evaluar la efectividad con que las políticas y preocupaciones medioambientales se están integrando en las políticas energéticas de la UE y sus Estados miembros, una de las metas que se propone el Tratado de la UE. Pone de relieve que, a pesar del aumento de los impuestos sobre la energía, la mayoría de los precios de ésta en la UE han caído desde 1985. Es probable que esta tendencia no fomente los esfuerzos por ahorrar energía, e incluso pueden estimular su consumo, a menos que se instauren políticas que mejoren la gestión de la demanda de energía e integren en su precio los costes "externos" de la energía, para el medio ambiente y la salud humana, advierte el informe. Éste muestra asimismo que, a pesar de que la innovación es necesaria para desarrollar tecnologías menos contaminantes, el gasto en investigación y desarrollo sobre energía se redujo alrededor de un 30 por ciento entre 1990 y 1998. Se afirma que la tasa de crecimiento de electricidad producida mediante fuentes de energía renovables -el 2,8 por ciento anual entre 1990 y 1999- deberá duplicarse para llegar a la meta indicativa de elevar hasta un 22,1 por ciento en 2010 la proporción de fuentes renovables en el consumo de electricidad de la UE. El informe también afirma que hay avances en determinadas áreas. Señala que las medidas para reducir la contaminación atmosférica causada por el uso de energía han sido satisfactorias, y que se han reducido los vertidos de petróleo en el mar. La industria manufacturera ha "desvinculado" su consumo de energía de su crecimiento económico, si bien es el único sector que lo ha hecho. Su consumo de energía en 1999 era aproximadamente el mismo que en 1990.