Un proyecto de la UE pone de nuevo en el mercado un cemento histórico
Un proyecto de la UE pretende reestablecer la producción y el uso del cemento Romano, un material para fraguar utilizado en el pasado que ha quedado obsoleto, con el objetivo de contribuir al restablecimiento certero del esplendor original de los edificios del patrimonio europeo. El proyecto "Cemento romano para restaurar el patrimonio construido de forma eficaz" (ROCEM) ha recibido 1,37 millones de euros de financiación comunitaria a través de la sección de energía, medio ambiente y desarrollo sostenible del V Programa Marco (VPM). En él se reúnen expertos en restauración y empresas de producción de materiales del Reino Unido, República Checa, Polonia, Austria, Alemania y Eslovaquia, quienes identifican las materias primas y las técnicas necesarias para reproducir este cemento histórico. Uno de los socios del consorcio, Dave Hughes, explicó el ímpetu del proyecto: "Cuando se visitan ciudades como Viena o París, en calidad de turista, quieres ver edificios en buenas condiciones, así que este proyecto realmente consiste en la conservación de nuestro patrimonio cultural." Al contrario de lo que sugiere su nombre, el cemento Romano fue desarrollado en el siglo XIX y se utilizó ampliamente para cubrir las fachadas de los edificios de ese periodo. La utilización del cemento Romano se expandió porque sólo tardaba en fraguar entre siete y veinte minutos y resistía condiciones climáticas adversas, aunque, a pesar de estas cualidades, quedó obsoleto en el periodo posterior a la Primera Guerra Mundial. Su desaparición del mercado ha supuesto que muchos edificios europeos, que fueron hechos y decorados utilizando el cemento Romano, se encuentren hoy en día en mal estado. Los expertos en restauración se muestran reacios a utilizar los cementos modernos ya que estos en realidad podrían dañar los edificios que están intentando restaurar. El objetivo principal del proyecto será concienciar a todos los involucrados en el cuidado y restauración de los edificios del patrimonio del siglo XIX de la necesidad de introducir de nuevo técnicas y materiales adecuados de restauración que tengan propiedades parecidas a las de los materiales originales. El Dr. Hughes cree que mediante la reintroducción de estos materiales históricos, "los conservadores podrán realizar mejor su trabajo." Aunque está en su fase inicial, el consorcio del proyecto ya ha producido con éxito una serie de muestras de cemento, y se están probando en un laboratorio diferentes técnicas de cocción antes de ensayarlas a escala mayor.
Países
Austria, Alemania, Polonia, Eslovaquia