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Se necesita más investigación para responder a las cuestiones sobre la coexistencia

En un debate público sobre la coexistencia se llegó a la conclusión de que es necesaria una mayor investigación sobre los mecanismos de contaminación de los cultivos tradicionales por parte de los organismos modificados genéticamente (OMG), antes de que se puedan introducir me...

En un debate público sobre la coexistencia se llegó a la conclusión de que es necesaria una mayor investigación sobre los mecanismos de contaminación de los cultivos tradicionales por parte de los organismos modificados genéticamente (OMG), antes de que se puedan introducir medidas de protección eficaces. La comisión de agricultura del Parlamento Europeo organizó el 12 de septiembre en Bruselas la manifestación, como parte del debate actual sobre coexistencia, tras la reciente publicación de las propuestas de la Comisión, según las cuales el nivel de tolerancia de presencia accidental de OMG en las semillas convencionales será de entre 0,3 y 0,7 por ciento, dependiendo del tipo de semilla. Uno de los expertos invitados fue Jeremy Sweet, del Instituto nacional de botánica agrícola del Reino Unido, quien declaró a los eurodiputados: "Necesitamos más datos sobre la forma en la que se difunde el polen y cómo se desplaza y contamina los campos [...]. Los OMG pueden persistir en un campo de un año a otro, e incluso de una década a otra. Una sola semilla por metro cuadrado podría originar una contaminación del cien por cien". Estas declaraciones fueron apoyadas por Rikke Bagger Jørgensen, quien manifestó: "los conocimientos actuales sobre algunas cosechas son muy escasos para fijar medidas". Un aspecto del debate consiste en determinar si las medidas de protección de la coexistencia deben ser establecidas a nivel de los Estados miembros o de la UE. El eurodiputado Friedrich-Wilhelm Graefe zu Baringdorf, que está preparando actualmente para el Parlamento un informe sobre la coexistencia señaló: "Las directrices de la Comisión dejan claro que depende de los Estamos miembros decidir los límites de la coexistencia, aunque este procedimiento será complicado tras la ampliación, cuando se tengan que armonizar 25 sistemas nacionales distintos". Sin embargo, muchos expertos piensan que, como los riesgos de contaminación dependen en gran medida de las condiciones y las prácticas locales, el problema requiere un enfoque individual. "Necesitamos instrumentos locales para controlar y hacer un seguimiento de los efectos de los OMG. No podemos formular recomendaciones a escala europea", señaló Antoine Messean de INRA, Francia. Olivier Pageard, de la cooperativa francesa de cereales, sugirió una solución potencial al problema. "La coexistencia es técnicamente viable, aunque con ciertos límites. Sin embargo, sería más fácil separar los OMG y las semillas no modificadas genéticamente en diferentes regiones", dijo. Finalmente, en lo que respecta a quién debería hacerse cargo de los gastos de las medidas para preservar la coexistencia, la única respuesta firme la dio el Sr. Jørgensen, quien concluyó: "El gasto extra [de la coexistencia] variará desde el 0 al 21 por ciento. Toda la responsabilidad de los problemas de coexistencia la tienen los agricultores que utilizan OMG. Si no se respetan las recomendaciones sobre las distancias de aislamiento, periodos de rotación, control voluntario, etc, el agricultor de OMG pagará los daños y no los agricultores, que siguen prácticas tradicionales".

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