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Un proyecto de la UE desarrolla un test de corrosión económico para tanques de crudo

En respuesta a los devastadores vertidos de crudo causados por no haberse detectado la corrosión en tanques de casco simple, como ocurrió en el desastre Erika de 1999, la UE ha financiado una iniciativa cuya misión es simplificar el proceso de verificación de la integridad est...

En respuesta a los devastadores vertidos de crudo causados por no haberse detectado la corrosión en tanques de casco simple, como ocurrió en el desastre Erika de 1999, la UE ha financiado una iniciativa cuya misión es simplificar el proceso de verificación de la integridad estructural de dichos barcos. Se estima que de los aproximadamente 7.000 tanques medios y grandes que están en servicio hoy en día, 5.000 tienen un diseño de casco simple. Por tanto, las grandes cantidades de crudo que son transportadas en este tipo de barcos se hallan contenidas detrás de unos 20 milímetros de metal. Aunque la corrosión externa de estos cascos es relativamente lenta y fácil de detectar, los tipos de sustancias que se encuentran dentro del tanque pueden corroer un casco a razón de tres a cuatro milímetros por año, y esto requiere hoy en día un complejo y costoso proceso de detección. El tanque debe vaciarse por completo antes de llevar a cabo la inspección, asegurando así su puesta fuera de servicio durante un tiempo. El coste total de este tipo de inspección puede alcanzar, en el caso de barcos grandes, hasta un millón de euros. No obstante, en el curso de una iniciativa anterior financiada por la UE, se descubrió que dicha corrosión puede ser detectada utilizando un procedimiento conocido como análisis de emisiones acústicas (AT). Después de comprobar la eficacia de esta técnica en condiciones experimentales, la empresa austriaca TÜV, especializada en tecnología AT, fue seleccionada para coordinar una iniciativa del V Programa Marco (VPM) destinada a desarrollar un método práctico para aplicar el procedimiento a tanques en funcionamiento. Según explicó Peter Tscheliesnig, de la empresa TÜV, a Noticias CORDIS esto requiere el desarrollo no sólo de componentes de hardware especializados necesarios para recoger lecturas acústicas efectivas en entornos explosivos, sino también el desarrollo de herramientas de software para procesar las grandes cantidades de datos que el procedimiento genera y convertir esos datos en resultados. "Hemos validado el método y desarrollado los componentes y herramientas de software necesarios. Una vez haya sido certificada oficialmente la seguridad de los componentes en entornos explosivos, pasaremos al análisis del sistema en barcos en condiciones de funcionamiento reales, dijo el Sr. Tscheliesnig. Para este propósito, entre otros socios del proyecto se encuentran el Registro Polaco de Buques y el Instituto Marino en Gdansk, que aportan a la empresa TÜV una contribución vital por lo que respecta a las exigencias de las industrias naviera y de seguridad marítima. También cabe la posibilidad de que el consorcio funde un grupo de usuarios incluyendo en él a empresas de navegación, autoridades portuarias y sociedades de clasificación para que contribuya a poner a prueba la metodología. "TÜV depende de sus socios para la validación y verificación del sistema en condiciones reales, ya que es difícil encontrar muchos tanques de crudo en Austria", dijo el Sr. Tscheliesnig. En opinión del Sr. Tscheliesnig, el impacto de un sistema de estas características será significativo: "Un procedimiento como este reducirá la cantidad de tiempo necesaria para evaluar la corrosión a tan solo dos o tres horas. Además, las autoridades relevantes podrían llevar a cabo la prueba cuando un barco llegue a puerto, garantizando así una prevención temprana de desastres potenciales como el del Prestige. Los beneficios para el medio ambiente son evidentes y el Sr. Tscheliesnig cree que la industria naviera se alegrará de la velocidad y el coste relativamente bajo del método. Debería haber más defensas contra los desastres ambientales a gran escala que contribuyeran también a potenciar la tan dañada reputación de la industria. Las solicitudes de patente han sido ya registradas para el uso del método AT y sus componentes y, en los dos años y medio que quedan del actual proyecto, el consorcio espera desarrollar una versión del sistema que pueda ser instalada de modo permanente a bordo del barco, enviando los datos a sitios de procesamiento a distancia para ser analizados. Si logran alcanzar esto, la imagen de miles de toneladas de crudo derramadas en el medio ambiente a través de cascos corroídos podría, afortunadamente, resultarnos menos familiar.

Países

Austria, Polonia