Los científicos piden que en la lucha contra la obesidad no se dé demasiado énfasis a la dieta
En una conferencia europea sobre obesidad, algunos científicos han afirmado que los hábitos alimenticios no son la única causa de obesidad, sobretodo en los niños. El Dr. Claus Vögele de la Universidad de Surrey en el Reino Unido hizo referencia a uno de los estudios más exhaustivos que existen sobre la obesidad en los niños, el estudio Kiel sobre la prevención de la obesidad (KOPS), en el que se afirma que no existen vínculos identificables entre una dieta poco saludable y la obesidad. Sin embargo, existe más probabilidad que los niños se conviertan en obesos si pertenecen a una familia de pocos ingresos, llevan una vida muy sedentaria o tiene padres obesos. "Si vamos a ahondar seriamente en el creciente nivel de obesidad y mejorar de forma activa la salud alimenticia de los ciudadanos europeos, debemos actuar", declaró David Byrne, Comisario europeo de Salud y Protección de los Consumidores, el 8 de enero. Sin embargo, algunos científicos creen que las propuestas de la Comisión sobre el etiquetado de los alimentos en sí mismas no serán suficientes para reducir los niveles de obesidad, y pretenden que se prohíba a los productores de cualquier producto alimenticio alto en sal, azúcar o grasas hacer cualquier alusión relativa a los contenidos saludables de su producto, sin importar los nutrientes que se encuentren presentes también en estos alimentos. El Dr. Vögele abogó que, para ganar la batalla contra la obesidad es necesario una mejora en la educación, el apoyo social y el fomento del ejercicio físico, aunque también criticó a la sociedad occidental por dar más importancia a la pérdida de kilos que a la salud. "Puede existir gente muy sana con sobrepeso, aspecto que ha quedado relegado en las actuales preocupaciones sobre la obesidad", añadió. La conferencia se desarrolló simultáneamente a la aparición de los resultados de un estudio realizado por el Instituto Worldwatch en el que se afirma que el 25 por ciento de la población mundial disfruta de un tipo de vida que anteriormente era privilegio exclusivo de los ricos, dando como resultado un aumento de la obesidad, de las presiones causadas por la falta de tiempo, las deudas económicas, y una reducción en la calidad de vida para muchos.