Los europeos desconfían de la comida basura, según una estudio europeo
El proyecto comunitario "trust in food", financiado bajo los auspicios del VI Programa Marco (VIPM), ha publicado los resultados de un estudio en el que se demuestra que los europeos confían poco en la comida elaborada, la carne y la "comida basura", ya que tan sólo uno de cada cinco consumidores manifiesta confiar en la calidad de las hamburguesas de las cadenas de restaurantes de comida rápida y en las comidas de los restaurantes. Por otro lado, el estudio realizado en seis países, reveló que los consumidores tienden a confiar en las frutas y verduras. Los niveles de confianza de los diferentes alimentos varían de un país a otro, siendo los británicos los consumidores que más confían, seguidos por los daneses y los noruegos. Italia y Portugal representan son los menos confiados, siguiéndoles no muy de lejos Alemania. "Hoy en día, los consumidores esperan obtener alimentos seguros y sanos, y cada vez más piden conocer la procedencia. Este es el motivo por el cual nos estamos orientando hacia un nuevo enfoque de la "granja a la mesa" en los Programas de investigación de la UE, que se centraría en los intereses y en los puntos de vista sobre los alimentos de los consumidores," declaró el Comisario europeo de Investigación Philippe Busquin. "La producción alimentaria debe cumplir con las expectativas de los consumidores así como con los objetivos medioambientales, de salud y competitividad. Para ello se requiere un programa de investigación ambicioso en la que exista una cooperación público-privada sólida a nivel europeo". La investigación demostró que entre un tercio y un cuarto de los consumidores cree que, a pesar del aumento de precios, el sabor y la calidad de los alimentos, así como los métodos de cultivo utilizados, las propiedades nutritivas y la seguridad se han ido deteriorando con el tiempo. Los más pesimistas son los italianos y los portugueses. Hasta un 80 por ciento cree que los precios, el sabor y la calidad han empeorado en los últimos 20 años. En todos los países, se ha obtenido un porcentaje bajo de consumidores que confían en que, o bien la industria de elaboración de productos alimentarios, las cadenas de supermercados o los agricultores dicen la verdad sobre los rumores alarmistas de los alimentos. Los niveles de confianza más altos se depositan en las organizaciones de consumidores, expertos alimentarios y en los organismos gubernamentales. Los británicos encabezan la "lista de confianza alimentaria", y son los más optimistas ante la evolución de los alimentos en las últimas décadas. "Sin embargo", afirma el estudio, "los altos niveles de confianza en los alimentos de Gran Bretaña debería entenderse como una respuesta positiva a las medidas adoptadas ante la aparición de la Encefalopatía Espongiforme Bovina, conocida también como el "mal de las vacas locas" y otras alarmas alimentarias. Los consumidores portugueses son los más pesimistas ante el desarrollo con el tiempo de la calidad alimentaria, mientras que el escepticismo general de los alemanes se compensa con las estrategias de compra que favorecen la seguridad alimentaria. La siguiente fase del proyecto será analizar el desarrollo de una política alimentaria y de consumidores en la UE, que se centraría específicamente en incluir el interés de los consumidores en la normativa europea sobre alimentos.
Países
Alemania, Dinamarca, Italia, Noruega, Portugal, Reino Unido