Según un informe de WWF, los productos químicos fabricados son perjudiciales para el desarrollo infantil del cerebro
Un informe elaborado por la organización World Wide Fund (WWF) ha descubierto que algunas sustancias químicas que se encuentran en consumibles tales como la televisión, los muebles, el pescado o la carne, impiden que el cerebro de los niños se desarrolle de forma adecuada. El informe de WWF 'Poniendo en peligro a nuestros niños', que recoge la investigación más reciente sobre las consecuencias de los productos químicos fabricados por el hombre, señala también que aún no existen las leyes necesarias para retirar las sustancias que son potencialmente más peligrosas. El grupo medioambiental insta a la Unión Europea a proponer una estricta normativa de seguridad. Los productos químicos que causan efectos neurotóxicos están en todas partes, según el informe de WWF. Entre dichos productos se incluyen los retardadores de fuego bromados que se utilizan en los aparatos electrónicos y mobiliario, el bifenil policlorinado (PCB) de algunos materiales de construcción y viejos transformadores industriales, y las dioxinas emitidas por los procesos industriales y las centrales energéticas. El informe señala que en toda la UE se han recogido síntomas diferentes causados por este fenómeno, como la reducción de la capacidad motora, dificultades para memorizar y un cociente intelectual (IQ) inferior. 'Parece increíble que, a pesar de que la ciencia ha demostrado que los productos químicos están afectando a la capacidad mental de los niños y a su capacidad para dar sentido a su mundo, todavía carecemos de los datos de seguridad esenciales sobre la mayoría de los productos químicos que se utilizan', señaló WWF en su declaración. 'En efecto, todos vivimos en un experimento químico global del cual no sabemos el resultado', añadió Gwynne Lyons, asesora de toxicidad de WWF. El informe se ha publicado en un momento de creciente sensibilización acerca de la función que desempeñan los productos químicos en la aparición de desórdenes cerebrales tales como la hiperactividad y el autismo, que parecen registrar un incremento. El cerebro de los niños, que está en pleno desarrollo, es particularmente sensible a los efectos de los productos químicos. Tanto el cerebro como el sistema nervioso se desarrollan durante un largo período de tiempo, desde el nacimiento hasta la adolescencia, por lo que los productos químicos pueden afectar al desarrollo y a la función normal en muchas fases de la vida del niño. La Comisión Europea ve ahora la incapacidad para el aprendizaje y el desarrollo, con una incidencia cada vez mayor, como un "problema sanitario público importante". Sin embargo, WWF cree que la mayoría de los productos químicos que existen en el mercado no disponen de la suficiente información de seguridad, en concreto sobre su capacidad para producir problemas de desarrollo o defectos de nacimiento. Se quejan de que "se conoce muy poco sobre la repercusión de la toxicidad en el cerebro y en el sistema nervioso de los aproximadamente 70 mil productos químicos fabricados que se hallan actualmente en el mercado". Aunque no existen pruebas concluyentes, un grupo de científicos estadunidenses calcula que el 10 por ciento de todos los desórdenes de conducta cerebral están causados, total o parcialmente, por esos productos tóxicos. Esto quiere decir, posiblemente, que la exposición a estos productos químicos podría explicar una amplia variedad de casos de problemas mentales y de conducta que actualmente están catalogados como casos de causa desconocida, prosigue el comunicado de WWF. La Comisión ya ha respondido a esta muestra de preocupación. En realidad, alarmada por la forma en que los retardadores de fuego se acumulan en las personas, ha exigido a las empresas que fabrican este producto - el éter decabromodifenil (Deca-BDE) - que recorten las emisiones de sus fábricas. Suecia se está planteando también retirar del mercado este producto después de que los estudios hayan demostrado que el Deca-BDE causa desórdenes de conducta en los ratones. Respondiendo al informe de WWF, Jan Royall, jefe de la Comisión Europea en el País de Gales, declaró que "la Comisión Europea se toma muy en serio la cuestión de los productos químicos y la protección de la salud humana. El estudio de WWF muestra precisamente por qué necesitamos comprender mejor los riesgos potenciales asociados al alto número de productos que se utilizan actualmente". 'El sistema actual no ha ofrecido la suficiente información sobre los efectos de los productos químicos existentes en el medio ambiente y en la salud humana. Por eso hemos propuesto nuevas normas sobre la regulación química, anteponiendo la salud y el bienestar del público en general, y de los niños en particular, y garantizando al mismo tiempo que la industria química europea puede seguir siendo competitiva. Si se aceptan las nuevas normas, podrán ayudar a proteger la salud humana y el medio ambiente, así como a aumentar la transparencia en la industria química. No obstante, la aceptación de estas normas está en manos de los europarlamentarios y de los gobiernos nacionales, y por tanto nos gustaría pedirles que lo hicieran', añadió en una entrevista con IC Wales.