Según los expertos, la falta de compromiso constituye a partir de ahora el mayor obstáculo a una economía basada en el hidrógeno
Los principales obstáculos a una economía basada en el hidrógeno ya no son los económicos, técnicos o de infraestructura sino los relacionados con la falta de compromiso y cooperación entre las principales partes implicadas, declaran los expertos del sector. Expertos del sector privado tuvieron la ocasión de presentar sus puntos de vista sobre el futuro de la economía basada en el hidrógeno en la asamblea general de la plataforma tecnológica europea sobre el hidrógeno y las pilas de combustible (European hydrogen and fuel cell technology platform "HFP") celebrada el 17 de marzo en Bruselas. "Mi mensaje es simple" comenzó diciendo Aldo Belloni, CEO de Linde Gas and Engineering. "La infraestructura ha dejado de ser un obstáculo a la economía del hidrógeno. [...] Todavía plantea desafíos pero los obstáculos están más bien relacionados con el compromiso y la cooperación que con los aspectos técnicos y económicos". Para apoyar su tesis, el Sr. Belloni presentó los resultados de los análisis encargados por Linde que muestran que en un escenario de "alta probabilidad" para 2020 podría haber en las carreteras europeas hasta 6,1 millones de coches propulsados por hidrógeno, con unas 2,800 estaciones de servicios y una infraestructura total de 3.500 millones de euros. En este mismo escenario, en 2030 podría haber cerca de 40 millones de coches propulsados por hidrógeno en Europa. "Con los progresos de la tecnología [navegación por satélite], necesitaríamos una red de estaciones de servicios de hidrógeno más pequeña para abastecer a estos coches (unas 18.000 en total)," declara el Sr. Belloni. Por ejemplo, una ciudad del tamaño de Bruselas podría estar abastecida por unas cincuenta estaciones de servicio. El Sr. Belloni señala que estas estaciones de servicio son actualmente la principal preocupación en lo que respecta a la planificación de infraestructuras. El estudio de Linde sugiere que la infraestructura más rentable sería la centralización de la producción de hidrógeno, utilizando camiones cisterna para abastecer las estaciones. "La distribución del hidrógeno es más barata que su producción". Según el Sr. Belloni, Europa necesita reafirmar su liderazgo mundial en infraestructuras relacionadas con el hidrógeno. Linde está ya planeando la creación de un "anillo viario de hidrógeno en Alemania" que estaría constituido por una red de 40 estaciones públicas de servicio en las autopistas cercanas a los principales fabricantes de automóviles lo que permitiría ensayar en la práctica los nuevos vehículos y las tecnologías de hidrógeno. "El anillo viario podría ampliarse al plano internacional a otras 20 ciudades europeas, incluidas las de los nuevos Estados miembros, y alargarse 10.000 kilómetros", señaló el Sr. Belloni. "Esto puede hacerse realidad en Europa. Estamos pidiendo a los ministros y a las empresas que comencemos juntos a construir esta infraestructura". Otro de los principales protagonistas de la industria que instó a que las partes implicadas redoblen sus esfuerzos fue Carl-Peter Forster, presidente de General Motors Europa. "Estoy convencido de que la era del hidrógeno y las pilas de combustible llegará. La única cuestión es si llegará de la mano de Europa o de otros", declaró. El Sr. Forster subrayó la necesidad de aumentar el apoyo del sector público para garantizar que no se pierde ninguna oportunidad. Concretamente solicitó más financiación para la investigación básica y pre-competitiva, apoyo a proyectos de demostración, contratación pública de tecnologías de primera generación, desarrollo de normas de seguridad armonizadas, incentivos financieros para los clientes y apoyo al desarrollo de infraestructuras. A juicio del Sr. Forster, las inversiones públicas y privadas necesarias tendrán un efecto positivo en la economía europea y crearán nuevos trabajos y sectores empresariales y recordó a los delegados que Europa no es la única que está tratando de construir una economía basada en el hidrógeno ya que, concretamente, Japón y EEUU, están invirtiendo sumas considerables en este ámbito. "La visión [de una economía del hidrógeno] requerirá una voluntad política y el compromiso de todos los socios. Aquellas regiones que cuenten con las mejores leyes medioambientales, fondos en investigación e incentivos fiscales tendrán más posibilidades de alcanzar el éxito", concluyó.