La Constitución de la UE adolece de investigación, según un doctor francés
Es legítimo pretender desarrollar las ciencias a nivel europeo y los vínculos profesionales entre los investigadores es un objetivo encomiable. Sin embargo, según Jean-Pierre Kahane, matemático y miembro de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia, ello no debería solapar la necesidad de cada Estado miembro de continuar realizando esfuerzos. En una entrevista concedida al periódico francés L'Humanité, el doctor Kahane explicó que, en su opinión, la nueva Constitución europea falla a la hora de presentar cualquier interés científico. "El espacio europeo de investigación está siendo constantemente considerado en relación con la competitividad económica," declara el doctor Kahane. "El Artículo III-248 se dedica a la "realización de un espacio europeo de investigación en el que los investigadores, los conocimientos científicos y las tecnologías circulen libremente, favorecer el desarrollo de su competitividad," sin embargo, la experiencia de la UE nos remite a una burocracia abrumadora y una ausencia de orientación real de la investigación," lamenta. Según el doctor, el espacio científico europeo ha existido desde el siglo XVI, siendo muy activo. Se han logrado recientes avances científicos en Europa sobresalientes, como CERN, el Centro europeo para la investigación nuclear y la Agencia Espacial Europea. CERN por ejemplo, fue creado independiente de la UE y está expandiéndose gracias a los acuerdos entre los Estados miembros. Debe su éxito al hecho de que no exige patentes y todos los resultados científicos y tecnológicos son públicos, informó el doctor Kahane a L'Humanité. En cuanto a la necesidad de aumentar el gasto en investigación y desarrollo (I+D) el doctor Kahane explicó que Europa "sólo puede cooperar si genera resultados." Después de ello, se debería considerar la cooperación con todos los países, para equilibrar de nuevo la producción científica, añadió. El doctor Kahane lamenta que la Constitución conceda a la investigación la función de ofrecer la base científica que propicie la competitividad económica. "Si se sitúa la competitividad por delante, se destruye la investigación. Se comienza trabajando en común y es, dentro de este trabajo compartido, donde surge la competitividad," cree el doctor Kahane. Volviendo al tema del Artículo III-255, que permite a la Comisión presentar un informe anual sobre los avances en investigación y tecnológicos y la transferencia de estos resultados al Parlamento Europeo y el Consejo Europeo, el doctor Kahane declaró que no cree que esto sea suficiente para dar una orientación a la investigación. "La Comisión presentará un informe amplio. Sin embargo, en la investigación es necesario examinar las cosas en detalle, lo cual es imposible a través de las evaluaciones mundiales internacionales. Esto requiere la inspección de los equipos y laboratorios, aunque, estos informes sólo evaluarán las actividades que hayan concluido y que hayan respondido a objetivos determinados," declaró el doctor Kahane. El doctor Kahane, no obstante, aprobó el vínculo, establecido en la Constitución, entre la investigación pública y privada, y sugirió ofrecer incentivos que garanticen que la industria lleve a cabo actividades de investigación, contrate a jóvenes investigadores y cree vínculos con las universidades. "Sin embargo, no figura escrito en ninguna parte del tratado. [...]. No se ha realizado ninguna evaluación sobre este tipo de contrato, que aporta dinero a las empresas, pero no a la investigación. En conclusión, la Constitución no aporta modificaciones ni demuestra ninguna ambición científica," concluyó.
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