Científicos líderes obtienen financiación para investigar la salud mundial
La iniciativa "Grand Challenges in Global Health", lanzada en 2003 por la fundación Bill and Melinda Gates, anunció el 27 de junio su intención de financiar 43 proyectos de investigación en áreas como la tuberculosis, la malaria, el VIH/SIDA y en la lucha contra la malnutrición. El proyecto, en el que participan científicos de 33 países con un presupuesto de 436,6 millones de dólares estadounidenses (361 millones de euros), se dirige a lograr avances científicos para algunas de las enfermedades mortales del mundo y crear "tecnologías entregables", herramientas para la salud que no sean solamente efectivas, sino también baratas de producir, que se distribuyan fácilmente, y sean simples de utilizar en los países en desarrollo. Como explica Bill Gates, de los miles de millones que se gastan cada año en la investigación de medicinas que salven la vida, sólo una pequeña proporción se orienta a descubrir y desarrollar nuevas herramientas para la lucha contra enfermedades que son las causantes de millones de muertes cada año en los países en desarrollo. El Sr. Gates afirma que "es sorprendente lo poco que se investiga en las enfermedades de los países más pobres del mundo". "Si aprovechamos la capacidad mundial para la innovación científica, creo que podremos transformar la salud en el mundo en desarrollo y salvar millones de vidas". La fundación que preside Bill Gates identificó 14 "grandes desafíos" que, si se resuelven, podrían generar importantes avances en la prevención, tratamiento y curación de las enfermedades del mundo en desarrollo. Entre estos figuran: el desarrollo de vacunas que no requieran refrigeración o agujas, que creen una inmunidad en una dosis y sean seguras para los recién nacidos, vacunas contra la malaria, la tuberculosis, el VIH/SIDA, y formas de impedir que los insectos propaguen las enfermedades, cultivos de primera necesidad que sean más nutritivos para combatir la malnutrición, evitar la resistencia a los fármacos, elaborar métodos para el tratamiento de infecciones latentes y crónicas, como la hepatitis y la tuberculosis, y encontrar alternativas más precisas para el diagnóstico y el seguimiento de las enfermedades. Entre las ofertas que han obtenido éxito se encuentran una serie de equipos de investigación europeos. El London Imperial College del Reino Unido, que trabaja con investigadores en otros países, recibirá 11 millones de libras esterlinas (16,5 millones de euros) con los que intentará desarrollar nuevos tratamientos para la infección latente de la tuberculosis. También en Londres, el George's Medical School, obtendrá 10,7 millones de libras (15,8 millones de euros) para el desarrollo de una vacuna para las mujeres contra el VIH/SIDA, que provoca una respuesta inmune contra el virus en la membrana de la vagina. Oxford University ha obtenido dos subvenciones: una para investigar por qué algunas personas parecen ser más resistentes a la malaria que otras, y el otro investigará vacunas para el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria. En Alemania, un equipo de investigación trabajará para mejorar la investigación en vacunas mediante la alteración genética de ratones de laboratorio que se asemejen más a los seres humanos. Un segundo equipo alemán recibirá fondos para desarrollar nuevas variedades de arroz dorado que sean más completas a nivel nutricional, y que aumenten los niveles o la disponibilidad biológica de la provitamina A, vitamina E, hierro y zinc, y superar la calidad de las proteínas. La universidad de Santiago de Compostela, en España, intentará desarrollar una versión de la vacuna de la hepatitis B que pueda ser suministrada por vía nasal. En Dinamarca, un equipo estudiará la bacteria de la tuberculosis con en objetivo de intentar identificar los mecanismos que le permiten sortear las respuestas inmunológicas naturales, que contribuyen a que algunas personas sean más proclives a mantener la enfermedad bajo control durante toda su vida, mientras que otras sucumben gravemente a la enfermedad , sobre todo si tienen también el VIH. Y, por último, en Finlandia, un equipo de investigación pretenderá reducir el tiempo y costes que exigen las pruebas para las vacunas contra la neumonía bacterial. Como parte de la dotación, los investigadores podrán patentar cualquier invención, si bien deben garantizar que los descubrimientos estén disponibles en los países pobres a un precio reducido o, incluso, gratuitamente.