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Un proyecto europeo desarrolla nuevas tecnologías para detectar contaminantes en los alimentos

El proyecto BioCop financiado por la UE reúne las pericias en la investigación de nuevas técnicas que sirven para analizar los múltiples contaminantes químicos presentes en una variedad de productos alimenticios, incluidos los pesticidas, las toxinas y los fármacos. Los result...

El proyecto BioCop financiado por la UE reúne las pericias en la investigación de nuevas técnicas que sirven para analizar los múltiples contaminantes químicos presentes en una variedad de productos alimenticios, incluidos los pesticidas, las toxinas y los fármacos. Los resultados servirán para garantizar que cualquier peligro oculto en los alimentos se detecte mucho antes de que llegue a los consumidores. El control de los contaminantes químicos en los productos alimenticios es un tema complejo de gran importancia y que requiere de una enorme inversión de tiempo y esfuerzos por parte de los reguladores y laboratorios de la industria. Al aumentar la demanda de consumidores y autoridades reglamentarias para que se perfeccione la calidad y seguridad de los alimentos, se hace necesaria una mejora radical en la capacidad para controlar las numerosas clases de contaminantes químicos presentes en los cereales, carnes, productos del mar y alimentos elaborados. Un reciente estudio financiado por la UE refleja esta creciente preocupación sobre los contaminantes en los alimentos: de las 23.000 personas a las que se les ha preguntado su opinión sobre la seguridad de los alimentos, más del 60 por ciento manifestaron estar muy preocupados por la seguridad de los alimentos en cuanto a los contaminantes químicos se refiere. A pesar de los avances para convertir la cadena alimentaria europea en la más segura del mundo, los consumidores todavía no están convencidos del todo. Las autoridades de la UE lo reconocen, y reestablecer la confianza de los consumidores constituye una parte clave del Libro Blanco sobre seguridad alimentaria. BioCop es un nuevo Proyecto Integrado financiado por la Comisión Europea con diez millones de euros a través del área temática calidad y seguridad alimentaria del VI Programa Marco (VIPM). En este proyecto de cinco años, coordinado por el catedrático Chris Elliott de la división de ciencias veterinarias de Queens University, en Belfast, participan 33 socios de centros de investigación, agencias reguladoras y la industria, de 15 países europeos, además de Canadá. Según el equipo de BioCop, el número total de ingredientes protectores incorporados a los cultivos que se producen en todo el mundo cada año alcanza aproximadamente el millar. La variedad de fármacos terapéuticos con licencia supera los 2.000 y se cree que existen varios cientos de preparaciones ilegales. Añadido a los miles de productos químicos con actividad disruptora endocrina, y a las complejidades de la formación natural de toxinas, las verdaderas dificultades a las que se enfrenta la supervisión de los contaminantes químicos se hacen evidentes. El propósito es resolver los problemas asociados a la capacidad para controlar y prevenir los contaminantes químicos en los productos alimentarios. Los enfoques bioanalíticos propuestos son altamente innovadores, aunque realistas, y su objetivo es ofrecer a las autoridades reglamentarias, consumidores y la industria soluciones a largo plazo para esta compleja cuestión. BioCop se centra en los pesticidas y contaminantes medioambientales, incluidos los metales pesados, las toxinas naturales, los fármacos terapéuticos y los disruptores endocrinos. El objetivo final es aumentar la confianza de los consumidores europeos en la cadena de suministro de alimentos. A través del proyecto se determinará la eficiencia de herramientas emergentes de las ciencias de la vida como la proteómica y la transcriptómica a la hora de ofrecer medios más fiables para evaluar el grado de contaminación alimentaria. Se utilizará toda una gama de nuevas tecnologías, como los biosensores ópticos, los biosensores electroquímicos y los sensores de ADN, aprovechándose el potencial de las técnicas "ómicas". Estos nuevos enfoques se basan en la medición de los efectos más que en medir concentraciones de compuestos individuales. El concepto de "biomarcador y huella dactilar" es clave para esta tecnología. Se conseguirán importantes avances en la preparación de muestras utilizando productos nuevos, y destacados expertos de todas las clases de contaminantes químicos supervisarán el proyecto para garantizar el desarrollo de pruebas específicas y la validación mediante las normas exigidas. El proyecto incluye la formación de científicos de laboratorios externos para que puedan utilizar las nuevas herramientas. El grupo de pequeñas y medianas empresas del proyecto garantizará también la completa explotación de todas las tecnologías desarrolladas. Los grupos de consumidores serán informados puntualmente sobre el avance del proyecto, y está previsto que contribuyan a través de los mecanismos de referencia.

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