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Polonia, Francia y Alemania presentan una imagen ambigua sobre la innovación

El Cuadro Europeo de Indicadores de la Innovación de este año presenta una imagen confusa, no sólo en términos del rendimiento general de la innovación, sino también en relación con las fortalezas y debilidades de áreas concretas en toda Europa. Se examinó la diversidad del ...

El Cuadro Europeo de Indicadores de la Innovación de este año presenta una imagen confusa, no sólo en términos del rendimiento general de la innovación, sino también en relación con las fortalezas y debilidades de áreas concretas en toda Europa. Se examinó la diversidad del rendimiento sólo en tres países de tamaño similar: Alemania, en el centro de la UE, y sus vecinos orientales y occidentales, Polonia y Francia. Tres de las cuatro categorías identificadas por los autores del Cuadro Europeo de Indicadores de la Innovación están representadas por estos tres países: "países líderes" (Alemania); "rendimiento medio" (Francia); y "los que pierden puestos" (Polonia). En la cuarta categoría entran los que se "están equiparando". Polonia se encuentra por detrás de sus socios del triángulo de Weimar, aunque no experimenta los obstáculos que están surgiendo en Alemania y Francia. Alemania se encuentra en el cuarto puesto de los Veinticinco. Las fortalezas de este país residen en la creación de conocimiento, la innovación y el espíritu empresarial, las aplicaciones y los derechos de propiedad intelectual. Sorprende que los indicadores del apartado "impulsores de la innovación" arrojen un rendimiento inferior a la media en Alemania, y el país presenta también una demanda baja en innovación y una pobre gobernanza de ésta, que se ve afectada por los altos costes que conlleva la creación de una empresa. Esto puede significar que la capacidad de Alemania para seguir aportando trabajadores especializados a las empresas innovadoras esté limitada. La actual tendencia negativa en el número de licenciados en Ciencias e Ingeniería y en el nivel de consecución de estudios entre los jóvenes, clasificados ambos como "impulsadores de la innovación", podrían suponer un impedimento que restringiera el rendimiento de Alemania. Otros indicadores apuntan también a algunos de los problemas potenciales de Alemania, como el capital riesgo, donde Alemania presenta un rendimiento exiguo, que podría impedir la creación de nuevas empresas y la escisión de empresas de alta tecnología. En la frontera occidental de Alemania está Francia, que se sitúa en el noveno puesto de los Veinticinco. Sus fortalezas relativas residen en la creación de conocimiento, los impulsores y aplicaciones de innovación, y su mayor debilidad en la innovación y el espíritu empresarial. El envidiable rendimiento en cuanto a impulsores de la innovación se debe a la amplia dotación de nuevos graduados en Ciencias e Ingeniería, muy por encima de la media de la UE. Un ámbito inconsistente es el cambio tecnológico, que muchas empresas han tardado en adoptar. Francia invierte también un poco menos que la media de la UE en tecnología de la información y las comunicaciones. Otro de los datos preocupantes es que el rendimiento superior en cuanto a los impulsores de innovación no está produciendo un efecto similar en la creación de conocimiento y el espíritu empresarial. Los autores y el Cuadro Europeo de Indicadores sugieren que uno de los obstáculos clave podría ser la falta de vínculos entre los sistemas de investigación público y privado, ya que Francia cuenta con menos investigación universitaria financiada por la empresa (44 por ciento de la media de la UE). Un rápido vistazo a los resultados de Polonia nos ofrece un panorama sombrío para el sistema de innovación de este país. Aunque sólo sobresale de la media de la UE en cuatro de los 26 indicadores, las tendencias auguran un futuro más innovador para Polonia. El aspecto negativo es que parece que empeoran las condiciones para la creación de conocimiento, debido principalmente a un descenso en la investigación y el desarrollo en las empresas del 0,28 por ciento en 1998 a un 0,16 por ciento en 2003. Esta cifra es sin embargo todavía superior al 0,13 por ciento de 2002. El gasto público en investigación y desarrollo ha cambiado muy poco desde el 0,43 por ciento del PIB en 2003. Algo positivo para Polonia es que sobresale de la media de la UE en cuanto al nivel de consecución de estudios de los jóvenes, los gastos totales de las empresas en innovación (un 50 por ciento superior a la media de la UE), los gastos en TIC y ventas de productos nuevos para empresas. El contingente de nuevos graduados en Ciencias e Ingeniería ha crecido de forma constante desde 1998, y la tendencia supera la media de la UE, mientras que la proporción de población con estudios superiores se sitúa actualmente en el 71 por ciento de la media de la UE y va en aumento. Esta es una ventaja que presenta Polonia frente a Alemania, uno de los cuatro países de la UE con un rendimiento más elevado en innovación, y que sitúa a este país en una posición sólida en potencia respecto al futuro.

Países

Alemania, Francia, Polonia

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