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La Comisión ofrece una evaluación "justa y sincera" de los programas nacionales de reforma

Como parte de su primer informe anual de progreso sobre la relanzada agenda de Lisboa para el crecimiento y el empleo, la Comisión ha ofrecido lo que ha calificado como una evaluación justa y sincera de los programas nacionales de reforma de los Estados miembros, destacando qu...

Como parte de su primer informe anual de progreso sobre la relanzada agenda de Lisboa para el crecimiento y el empleo, la Comisión ha ofrecido lo que ha calificado como una evaluación justa y sincera de los programas nacionales de reforma de los Estados miembros, destacando que todos tienen sus propias fortalezas y debilidades. Tras la publicación del informe de progreso el 25 de enero, desde determinados ámbitos se expresó cierta decepción porque la Comisión no hubiera sido más contundente en la evaluación de las agendas de reforma de los Estados miembros. El ejecutivo de la UE considera, sin embargo, que una política de "identificar y culpabilizar" a los peores agentes a la hora de orientar a Europa para que aumente la competitividad sería contraproducente en esta fase. "La Comisión no quiere establecer un proceso similar al concurso de Eurovisión con una clasificación por orden de programas nacionales", afirma la declaración. "El proceso de identificar y culpabilizar puede funcionar cuando tratamos con conceptos estadísticos simples, como quién ha puesto en práctica las legislación europea acordada y quién no, pero no aquí". El principal obstáculo en la elaboración de una clasificación según los países que mejor y peor lo han hecho en relación con Lisboa reside en que cada Estado miembro de la UE parte desde una posición diferente y se enfrenta a diferentes retos, añade la Comisión. No obstante, declara haber intentado ser "escrupulosamente justa y sincera al señalar tanto los aspectos fuertes como los débiles en ésta evaluación". En el análisis del programa de reforma de Austria, que actualmente ostenta la Presidencia de la UE, la Comisión está de acuerdo en términos generales con las siete áreas de acción prioritarias identificadas en el documento. Entre las fortalezas concretas, según la evaluación, figuran planes para incentivar la innovación y las tecnologías medioambientales, y medidas para atraer y mantener el empleo. El índice de empleo se sitúa en Austria en el 67,8 por ciento, bastante por encima del promedio de la UE, aunque el desempleo aumentó por tercer año consecutivo en 2004 hasta alcanzar el 4,8 por ciento, siendo los principales perjudicados los jóvenes. El programa nacional de reforma austriaco es coherente y realista a corto plazo, si bien la Comisión detecta entre sus inconvenientes, sin embargo, que "se hubiera agradecido un enfoque más ambicioso y a más largo plazo". En concreto, se incita al Gobierno austriaco a que elimine los obstáculos a la competencia entre servicios, y adopte medidas para abordar el bajo índice de empleo entre los trabajadores de más edad que, con un 29 por ciento, es uno de los más inferiores de la UE. De Estonia, por otro lado, se elogia la coherencia y claridad con las que se estructura su programa de reforma. "Los objetivos son ambiciosos, con vías definidas y medidas detalladas para lograrlos", declara la Comisión. La I+D y el empleo son dos de los objetivos clave identificados en el plan, y entre las fortalezas se encuentran los esfuerzos para vincular la sostenibilidad medioambiental y el crecimiento, y una voluntad creíble para introducir las tecnologías de la información y las comunicaciones en el sector público, que la Comisión describe como un buen ejemplo a seguir por otros países. Las únicas áreas donde sería conveniente que Estonia se centrara más son en incentivar la inversión privada en I+D, la mejora de las capacidades técnicas, y relacionar las medidas señaladas en el programa nacional de reforma con la próxima inyección de fondos estructurales. Después de haber sido clasificada como la economía más competitiva del mundo por el Foro Económico Mundial durante los tres últimos años, se le podría perdonar a Finlandia por tener una actitud en el enfoque de su programa nacional de reforma de "si va bien, mejor no tocarlo". Aunque, la Comisión afirma que el Gobierno finlandés se ha fijado objetivos ambiciosos que se pueden alcanzar basados en el reciente éxito de este país. Finlandia destaca por el objetivo que se ha establecido de aumentar la inversión de I+D a un 4 por ciento del PIB para 2010, mientras que la Comisión afirma que el amplio debate entre los interesados para definir la estrategia de Finlandia y la idea resultante de titularidad es probable que aporte dividendos durante su aplicación. En general, la Comisión describe los programas nacionales de reforma como "muy alentadores, un signo que augura que una nueva asociación ha comenzado a funcionar", especialmente teniendo en cuenta el poco tiempo que han tenido para elaborarlos. "Esto es, todos pueden mejorar, algunos más que otros. Pero, la prueba real residirá en la aplicación de estos planes", concluyó.

Países

Austria, Estonia, Polonia

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