Friends of Europe propone hablar menos y actuar más
"Hace 25 años nos preocupábamos por la brecha tecnológica, ya que EEUU iba muy por delante de nosotros. Todavía nos preocupamos, y seguimos preguntándonos si alguna vez conseguiremos alcanzar a EEUU. He escuchado hablar mucho sobre ello, pero la brecha continúa expandiéndose", declaró Giles Merritt, secretario general de Friends of Europe, en la presentación del almuerzo de trabajo el 28 de marzo, en el que hubo opiniones encontradas, que resumen muchos de los razonamientos vertidos por numerosas personas preocupadas sobre la situación del crecimiento europeo. Los conferenciantes invitados fueron, Craig Barrett, presidente del gigante de semiconductores Intel", que el año pasado ganó 39.000 millones de dólares estadounidenses, y el eurodiputado Vittorio Prodi, miembro suplente en la comisión parlamentaria sobre Industria, Investigación y Energía, y hermano del ex presidente de la Comisión, Romano Prodi. Plantearon el tema de "Abordar las deficiencias de Europa en materia de innovación", y aportaron respuestas quizá adecuadas a sus respectivos continentes, a saber, la posición del gobierno europeo del Sr. Prodi, y la orientación al estilo estadounidense del Sr. Barrett sobre el fomento del espíritu empresarial. Ambos conferenciantes cuentan con una formación académica. Vittorio Prodi, como muchos de sus hermanos, es un académico en activo, Profesor de Física en la Universidad de Bolonia, y comenzó remitiendo a la audiencia al Programa Marco de la Comisión. "El VIIPM es un diseño, óptimo, sobre lo que la UE debería hacer en relación con el entendimiento básico de la investigación y el desarrollo, que tiene que aplicarse a nivel de la UE, los Estados miembros no pueden ser la respuesta. El Programa Marco es una buena forma de promover la investigación individual y de mantener la productividad y el nivel de fabricación en la UE". Continuó señalando que, "sin embargo, hay incoherencias dentro del VIIPM. Los recursos no alcanzan a promover una investigación sólida, ni la investigación básica, las plataformas tecnológicas y las iniciativas tecnológicas estratégicas. Esto me preocupa, y estamos de acuerdo en que ésta es una cuestión muy importante. Cuando necesitamos actuar, dejamos pasar la ocasión. El VIIPM es lo suficientemente bueno como para indicar el camino a seguir, pero faltan acciones. No es suficiente con las actividades financieras. Debemos ofrecer a los jóvenes investigadores un futuro, conseguir que más personas se sientan atraídas hacia la tecnología y las universidades, y retenerlas. En eso no somos constantes". Craig Barrett de Intel está de acuerdo en que la investigación y el desarrollo son fundamentales, y para ello puso el ejemplo de Intel. "Este año, invertimos el 15 por ciento de nuestros ingresos en I+D, lo que representa 6.000 millones de dólares estadounidenses en I+D. Desde 1968, Intel ha ido aumentando su gasto en I+D, incluso en la fase posterior a la burbuja económica cuando todos los periodistas nos decían que no estábamos en lo correcto. Nunca se puede ahorrar en una época de recesión, hay que invertir". En cuanto a lograr esta inversión, se le preguntó al Profesor Prodi si esperaba un enfrentamiento sobre la financiación del VIIPM. "Estoy preparado para ello", contestó. "El mensaje al Consejo debe ser claro. El presupuesto no es coherente con las necesidades de la industria, ni para superar la brecha entre la innovación y los recursos. El VIIPM está oportuno pero no es admisible desde la perspectiva financiera". El Sr. Barrett resumió su receta para desarrollar el crecimiento, basada mucho más en el fomento del espíritu empresarial y en las infraestructuras para situar a las empresas en el mercado, en vez de simplemente aportar dinero para la investigación. "Hay tres cosas importantes para la competitividad y la innovación: los productos y la investigación orientada hacia la I+D, un entorno para la inversión en I+D, y la educación", declaró. También enumeró otra lista, ésta sobre el éxito de aportar ideas al mercado. "En primer lugar, la fuerte competencia universitaria para atraer dinero e investigadores y el anhelo de convertirse en artífices de creación de riqueza a través de las empresas de escisión del ámbito educativo", y mencionó a Google como una empresa de escisión de Stanford de enorme éxito que ha generado para esta universidad "sólo unos pocos cientos de millones de dólares". "En segundo lugar, se necesita la participación de la empresa para conseguir investigadores y mentores. Por último, tener a mano capital riesgo, de inversores providenciales que aporten financiación para el plan empresarial y la organización, capitalistas de riesgo que inviertan en la empresa, y una estructura activa para el mercado". Añadiendo que las clases sobre el fomento del espíritu empresarial deberían ser impartidas a nivel universitario. Es evidente la ausencia de este capital en la UE, en comparación con EEUU, y las empresas de escisión de universidades de la UE han tenido mucho menos éxito a la hora de generar empresas viables a partir de la investigación, que sus homólogos de EEUU. La financiación de las empresas de nueva creación en la UE representa, como promedio, una sexta parte de la financiación inicial aportada a las nuevas empresas de EEUU. Se preguntó al Profesor Prodi sobre "la espiral de caída de precios", un término muy utilizado en el debate sobre la reciente Directiva de servicios, que hace referencia a una UE totalmente integrada en la que las empresas desplazarían sus procesos de fabricación a aquellos países con costes y estándares más bajos. "Mi temor es que haya una espiral en picado, y no un repentino ascenso. Tenemos que persuadir a los Estados miembros de que la excelencia se debe conseguir a nivel de la UE". Un posible método para lograr la excelencia en toda la UE es el propuesto Instituto Europeo de Tecnología (EIT). El moderador, Pat Cox, ex Presidente del Parlamento Europeo, pidió a la audiencia que a mano alzada indicara si estaba a favor de este tipo de organización. Una amplia mayoría demostró no estar a favor de un instituto técnico de la UE. El Sr. Cox preguntó entonces si estarían a favor de un instituto "real" en un campus, o de uno virtual, si este tipo de organismo llegara a se una realidad a pesar de todo, decantándose una clara mayoría por un instituto virtual. Para concluir la sesión, se le preguntó al Sr. Barrett si es más o menos atractiva la UE para la empresa hoy en día. Dado que Intel ya ha invertido muy fuertemente en Irlanda, ¿invertiría en otro Estado miembro de la UE? La respuesta fue instructiva. "Invertimos en Irlanda por la permisividad de las prácticas comerciales y en materia fiscal. El empleo de prácticas comerciales dudosas, a consecuencia de la propuesta Directiva CE92 sobre "contenido local", que por cierto no se aprobó, hizo que limitáramos nuestras apuestas. Se eligió Irlanda por la reducida base impositiva del 12 por ciento y la elevada base de conocimientos. Tenemos otros centros en la UE, que no son tremendamente grandes, pero están crecimiento. ¿Invertiría Intel en otros países de la UE? No, simplemente por su estructura fiscal. ¿En Europa Oriental? Quizá. Los impuestos son mucho más reducidos". ¿Bastaría con simplemente reducir los impuestos para atraer la inversión y acercarnos al objetivo del tres por ciento de inversión del PIB en I+D? Los nuevos objetivos de gasto en I+D para 2010 se publicaron tras la cumbre del Consejo Europeo de Primavera y ahora estos objetivos se sitúan en el 1,5 por ciento para Grecia, el 1,8 por ciento para Portugal, el 2 por ciento para España y el 2,5 para Italia. Irlanda y el Reino Unido tienen un objetivo del 2,5 por ciento para 2014, mientras que Finlandia y Suecia ya han invertido el tres por ciento o más en I+D. El resto de los 15 países de la UE todavía mantienen intacto el objetivo del tres por ciento. Mientras tanto, en EEUU, la Iniciativa de competitividad europea del Presidente George W. Bush es probable que siga dejando indemne la brecha entre las economías de la UE y EEUU.
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