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Investigadores piden ayuda para combatir la lengua azul

Científicos británicos que investigan la enfermedad de la lengua azul, o fiebre catarral ovina, han recurrido a los ganaderos de las regiones para que les ayuden a encontrar nuevas formas de llevar a cabo el seguimiento de la enfermedad. La lengua azul es un virus que se pro...

Científicos británicos que investigan la enfermedad de la lengua azul, o fiebre catarral ovina, han recurrido a los ganaderos de las regiones para que les ayuden a encontrar nuevas formas de llevar a cabo el seguimiento de la enfermedad. La lengua azul es un virus que se propaga a ovejas, cabras, búfalos, ciervos, antílopes y camellos a través de la picadura de un pequeño mosquito. La mayoría de los ganaderos europeos sin embargo están interesados naturalmente sólo en los efectos potenciales sobre ovejas y cabras. La enfermedad causa en el animal contagiado fiebre, abundante salivación e hinchazón en lengua y labios, siendo a menudo el último síntoma la aparición de la lengua azul, y no se contagia a los humanos. Normalmente no es mortal, aunque los animales infectados tardan en recuperarse. No obstante, el virus ha matado ya desde 1998 a 1,5 millones de ovejas en 12 países europeos. La enfermedad se mantiene habitualmente controlada mediante la vacunación, la cuarentena o el control sobre los mosquitos, aunque actualmente se propaga con rapidez. En el nuevo estudio que se está llevando a cabo se utilizará la información de los satélites sobre el medio ambiente para hacer un seguimiento sobre la expansión. Los resultados deberán aportar métodos para la gestión animal en toda Europa. La enfermedad se propaga ahora rápidamente en el sur de Europa aunque también con vehemencia hacia el norte debido probablemente al calentamiento global. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) clasifica la lengua azul dentro de la lista de enfermedades de categoría A de la Office International des Epizooties (OIE): "La lengua azul puede originar espectaculares brotes [...]. Las ovejas infectadas pueden morir después de padecer una enfermedad crónica o aguda, o pueden recuperarse tras sufrir pérdidas de peso y/o lana". En el estudio, financiado por el consejo de investigación de ciencias biológicas y biotecnología (BBSRC) del Reino Unido y el Ministerio de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (DEFRA), participarán ganaderos a los que se les pedirá que instalen ligeras trampas para atrapar a los mosquitos que luego serán analizados para buscar la presencia del virus de la lengua azul. La preocupante propagación de la lengua azul se debe a la transferencia de un vector del virus Culicoides imicola, un pequeño mosquito nativo del norte de África que ahora es más frecuente en Europa, hacia otros dos vectores, Culicoides obsoletus y Culicoides pulcaris, ambos originarios de Europa. El Dr. Simon Carpenter del Instituto Británico de Salud Animal (IAH) es uno de los responsables del equipo que supervisan la propagación de los pequeños mosquitos. "Estamos analizando la distribución de los pequeños mosquitos picadores y la cantidad que hay de ellos según las estaciones. Estos datos, sumados a las imágenes de los satélites climatológicos y la utilización de modelos para predecir el clima futuro, seremos capaces de identificar las áreas y periodos del año de mayor riesgo". La información procedente de las ganaderías se adjuntará a las imágenes por satélite, que permitirán a los científicos ver si es realmente posible hacer un seguimiento sobre la evolución de las poblaciones de animales infectadas con este mosquito.

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