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Sí a las tres ruedas, no a las cuatro

A través de un consorcio de la UE subvencionado por el V Programa Marco de la Comisión Europea (VPM) se ha desarrollado un nuevo vehículo que encaja en la concepción de una jungla urbana ecológica y limpia. El coche CLEVER (Compact Low Emission Vehicle for Urban Transport) es ...

A través de un consorcio de la UE subvencionado por el V Programa Marco de la Comisión Europea (VPM) se ha desarrollado un nuevo vehículo que encaja en la concepción de una jungla urbana ecológica y limpia. El coche CLEVER (Compact Low Emission Vehicle for Urban Transport) es un aparato de tres ruedas con un habitáculo para el conductor y el pasajero que tiene unos parámetros de inclinación que le añaden maniobrabilidad al torcer y un motor que funciona con gas natural comprimido. Heiko Johannsen de la Universidad Técnica de Berlín ha sido el coordinador del proyecto. "Analizando la situación actual, las necesidades de movilidad individual y de los consumidores, para nosotros estaba clara la respuesta [...]. Lo que necesitamos eran nuevos conceptos de vehículos. Hasta ahora, pocos han sido realmente los intentos por introducir vehículos alternativos en el mercado y los que lo han conseguido no han tenido por lo general éxito, por no hablar de lo poco estéticos o divertidos que son de conducir". El más famoso, o de más triste fama, sea posiblemente hasta la fecha el coche "ecológico" de tres ruedas Sinclair C5. Desarrollado en el Reino Unido en los ochenta, es un vehículo eléctrico que funcionaba con motores de lavadoras. El manejo del vehículo era malo y no alcanzaba una velocidad superior a la de una persona yendo a pié. El proyecto fue un desastre en términos económicos. Sin embargo, se han estado fabricando vehículos de tres ruedas desde que surgiera el motorizado francés "Velocar" en la década de los treinta. CLEVER tiene otra concepción completamente diferente. Para empezar, el coche tenía que tener una buena estética y funcionar bien. El diseñador Peter Naumann se inspiró en la industria aeroespacial, la naturaleza e incluso en la ciencia ficción. "Queríamos crear un concepto que fuera ligero y abierto, con nuevas líneas que le aportaran un aspecto completamente nuevo y nos evocaran cosas nuevas. El resultado es un espacio cerrado en el que uno no se siente encerrado", declaró. Gracias al motor de 15 caballos de potencia y una cilindrada única de 213 cc, CLEVER es capaz de acelerar de 0 a 60kph en menos de siete segundos. Quizá lo más importante sea que el vehículo emite menos de 60g./km. de CO2, una cifra que cumple sobradamente los objetivos de emisiones a largo plazo de la UE. Como muchos países de la UE no han desarrollado todavía una infraestructura viable de CNG (gas natural comprimido), el CLEVER lleva dos cilindros extraíbles que pueden rellenarse externamente. El sistema hidráulico de giro es altamente innovador y responde al comportamiento del conductor aportando una estabilidad elevada en los virajes cuando el vehículo se ladea. El equipo tuvo que desarrollar neumáticos completamente nuevos y un chasis para que funcionara el sistema. Los chasis procedían del Departamento de Ingeniería mecánica de la Universidad de Bath en Reino Unido. "El sistema de control registra diferentes mediciones del conductor como el ángulo de dirección y la velocidad, e inclina el vehículo hacia el ángulo necesario para doblar una esquina", explicó a la BBC, Ben Drew, investigador de dicha universidad. "Lleva tiempo acostumbrarse pero después parece extraño conducir un coche normal". La asociación ha sido clave para el éxito del proyecto. Diez socios de Alemania, Austria, Reino Unido y Francia desarrollaron los componentes fundamentales de forma independiente. "No hubiéramos podido conseguir solos el vehículo CLEVER", afirma el Dr. Johannsen. "Necesitábamos especialistas en diferentes áreas y la Comisión Europea nos apoyó en gran medida, poniéndonos en contacto con los socios potenciales y ayudándonos a encontrar las pericias técnicas necesarias". El siguiente paso será realizar unas pequeñas mejoras necesarias para el rendimiento, el manejo y la seguridad del vehículo. "Esta es la culminación de un esfuerzo de seis años", afirmó Volker Schindler de la Universidad Técnica de Berlín. "Nuestro objetivo era desarrollar vehículos nuevos que incidieran de la menor manera posible en las ciudades europeas y que presentaran un rendimiento ejemplar en cuanto al cuidado del medio ambiente, la energía y la seguridad, y es lo que hemos conseguido. Es un buen ejemplo del potencial de la investigación en colaboración a nivel europeo". CLEVER no entrará en la fase de producción en su estado actual, pero el equipo cree que el concepto tiene solidez y que el prototipo en funcionamiento podría en teoría desencadenar la aparición de una flota de vehículos similares que, una vez aprobados por los sistemas de tráfico, evitarían las tasas a la congestión aplicadas en algunas ciudades, un aspecto que podría motivar fuertemente a los consumidores si se generalizara este plan.

Países

Austria, Alemania, Francia