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Las universidades presentan sus propias propuestas para el Instituto Tecnológico Europeo

La Liga de universidades europeas de investigación (LERU) ha presentado sus opiniones sobre la forma que debería tener el Instituto Tecnológico Europeo (EIT). LERU había manifestado anteriormente algunas objeciones a determinados elementos de las propuestas de la Comisión rela...

La Liga de universidades europeas de investigación (LERU) ha presentado sus opiniones sobre la forma que debería tener el Instituto Tecnológico Europeo (EIT). LERU había manifestado anteriormente algunas objeciones a determinados elementos de las propuestas de la Comisión relativas al Instituto. Aunque LERU se había opuesto en el pasado a la propuesta del EIT cree que el proyecto seguirá adelante, por lo que ha decidido ofrecer su "pericias técnicas y asesoramiento sobre los objetivos, estructura y procesos del EIT, que con mucha probabilidad serán de utilidad". Según LERU, hay dos cuestiones que deberían situar en contexto cualquier propuesta sobre el EIT: "Las políticas de los Estados miembros no se han dirigido a financiar universidades ni investigaciones a niveles suficientemente elevados, ni han empleado suficientes criterios sólidos de selectividad para producir instituciones que cuenten con la adecuada financiación para competir con sus homólogos de EEUU y, potencialmente, con los sistemas emergentes de Asia. "Los sistemas de innovación en Europa son relativamente débiles, una industria así tiene por lo general una reducida capacidad de absorción y de explotación de la investigación y las personas que incorpora". El EIT debería, por lo tanto, tener objetivos complementarios que mejoren la excelencia de los mejores grupos de investigación europeos en determinadas áreas y estimulen los procesos de innovación dentro de las mismas. LERU tiene propuestas muy específicas sobre cómo se debería estructurar el EIT. Debería comprender hasta diez áreas de investigación y una red en cada campo compuesta por entre tres y cinco grupos de investigación (los mejores de Europa). Entre los organismos matriz, que son las universidades de las que proceden los grupos de investigación, se debería establecer una relación de asociación con el fin de facilitar la interacción en materia de investigación, la enseñanza a nivel de postgrado y la innovación entre el EIT y las universidades. LERU afirma que la mayoría de los grupos se ubicarán en universidades intensivas de investigación, aunque algunos permanecerán en los institutos de investigación, que cuentan con capacidades técnicas especializadas avanzadas de relevancia para la red. Es vital mantener la conexión con la industria, que se puede lograr a través de las "Comunidades de Integración del Conocimiento", según LERU. La Liga se opone al envío al EIT de investigadores procedentes de universidades en comisión de servicio, como propuso la Comisión en 2005. El plan era que, equipos o departamentos al completo de las universidades, institutos de investigación o de la industria fueran trasladados al EIT por periodos de entre 10 y 15 años, pasando a ser independientes legalmente de sus organizaciones matriz, aunque no estuvieran físicamente apartados de éstas. El EIT ofrecería también sus propios títulos. En respuesta a esta propuesta, LERU declara que "el único enfoque racional para la creación del EIT es que sirva para aportar valor a los grupos existentes de categoría mundial, y no intentar sacarlos de sus universidades, donde aportan parte del contingente intelectual que fortalece e inspira sus esfuerzos". El documento de LERU señala cómo las diversas capacidades intelectuales de las universidades permiten a los grupos explotar oportunidades disciplinarias transversales que no estaban imprevistas. El marco permite que una universidad configure de nuevo sus esfuerzos en línea con la agenda cambiante de investigación. "En el mundo de la investigación moderna que avanza con rapidez, esta 'diversidad crítica' es tan importante como la 'masa crítica'", afirma LERU. Las propuestas de la Comisión, según LERU, por otra parte harían que el EIT limitara la capacidad universitaria para evolucionar y del "fulgor genético" a lo largo de la interfaz entre el EIT y la universidad, según LERU. "El mundo se mueve claramente hacia el concepto de investigación sin fronteras, donde las relaciones de sinergia entre los académicos, la industria, el gobierno y las organizaciones sin ánimo de lucro generan la innovación y el pensamiento más productivos", declaró David Livesey, secretario general de LERU. "Volver a un monopolio monolítico sería un gran error ahora. En vez de ello, necesitamos apoyar y retar a las universidades para que desplieguen sus recursos intelectuales en nuevas formas que aporten el entorno adecuado y un contexto para que se produzca la conexión entre la academia y la industria". Es muy poco probable que los estudiantes se sientan atraídos por las titulaciones que oferte el EIT, añade LERU. El documento pone como ejemplo el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL), que tiene la capacidad de conceder titulaciones propias. De los cientos de estudiantes que han estudiado allí, todos han optado por obtener sus titulaciones de las universidades asociadas. LERU considera que el EIT debería cumplir un papel en el desarrollo de los procesos de innovación destinados al mercado, orientando la investigación fundamental hacia las áreas elegidas, desarrollando programas de postgrado en asociación con las universidades anfitrionas y comprometiéndose con los programas destinados a jóvenes investigadores. Para cumplir estos objetivos, el EIT necesitaría un presupuesto de al menos mil millones de euros anuales, según LERU, y las redes necesitarían tener capacidad para obtener recursos adicionales sustanciosos y competitivos de fuentes procedentes de la industria nacionales y de la UE.

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