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El proyecto BEE SHOP trabaja para eliminar la contaminación en la miel

La miel es uno de los productos alimenticios más antiguos de la humanidad. En Grecia, la apicultura, la ciencia de criar abejas, se desarrolló a comienzos de la era prehistórica y hay una plétora de mitos relacionados con ella. En la tumba de Tutankhamen en Egipto se encontró ...

La miel es uno de los productos alimenticios más antiguos de la humanidad. En Grecia, la apicultura, la ciencia de criar abejas, se desarrolló a comienzos de la era prehistórica y hay una plétora de mitos relacionados con ella. En la tumba de Tutankhamen en Egipto se encontró miel. Hoy en día, el cuidado de las abejas es una profesión y un hobby que se extiende más allá de Europa. Existen numerosos reglamentos europeos y nacionales que controlan la calidad de la miel pero, el medio ambiente, cada vez más contaminado, y el aumento en el uso de los productos agroquímicos, hacen que la miel corra el riesgo de estar contaminada. Otra posible amenaza es el amplio espectro de productos químicos utilizados para tratar las enfermedades que padecen las abejas y que pueden llegar a contaminar la miel con compuestos altamente tóxicos. El proyecto BEE SHOP reúne una red de nueve grupos europeos líderes en investigación sobre abejas y de socios industriales, y está financiado a través de la prioridad "Calidad y Seguridad de los Alimentos" del VI Programa Marco (VIPM). El principal objetivo del proyecto es reducir las fuentes potenciales de contaminación de la miel que se originan cuando las abejas succionan el néctar contaminado con insecticidas y cuando las enfermedades de éstas se tratan a base de productos químicos (quimioterapia). "Las abejas tienen cada vez más enfermedades y se han desarrollado nuevas quimioterapias", afirma a Noticias CORDIS el coordinador del proyecto, el profesor Robin Moritz. "Normalmente, la mayoría de las abejas son susceptibles a las enfermedades, pero pueden haber variedades menos susceptibles y las estamos buscando", añadió. El proyecto tiene un objetivo muy ambicioso que consiste en eliminar totalmente la necesidad de productos químicos en el control de las enfermedades de las abejas. Además el equipo espera identificar compuestos en la miel que curen las enfermedades de las abejas; aislar los genes para determinar la resistencia a la enfermedad; llegar a saber cómo se puede evitar que hurguen en el néctar contaminado; y desarrollar técnicas nuevas de apicultura que reduzcan el riesgo de propagación de las enfermedades dentro de las colonias y entre ellas. Todos los objetivos de BEE SHOP tienen, de alguna manera, el objetivo último de mejorar y garantizar la seguridad de la miel. "La cadena de alimentos de la miel será por lo tanto meticulosamente examinada, desde el tarro hasta la gota de néctar de la flor que será succionada por la abeja labradora. Se probará cada fase de la cadena alimentaria para mitigar la contaminación en cualquiera de ellas", declaran los socios del proyecto. Hasta ahora, no había medios estandarizados que probaran la calidad, y esto es lo que abordarán los socios. Un componente particularmente innovador del proyecto será el uso del genoma de la abeja para desarrollar herramientas moleculares para el control del apareamiento y la selección de las colonias resistentes a las enfermedades. Existen genes concretos que controlan específicamente la resistencia a la enfermedad de las abejas. La capacidad de controlar el apareamiento y la selección del linaje reducirán por completo la necesidad de la quimioterapia. Los anteriores programas de selección de resistencia a la enfermedad han tenido sólo un éxito parcial, debido principalmente a que las pruebas y la selección de las colonias de abejas conlleva muchísimo tiempo, normalmente dos años por generación. Dado que las abejas reinas y los zánganos se aparean luchando, a unos 20 metros por encima del suelo, el control del apareamiento se hace también dificultoso. Otra forma de evitar la contaminación de la miel es mediante el control del comportamiento de las abejas mientras succionan el néctar y por lo tanto del control de las fuentes a partir de las cuales se produce. El equipo identificará luego los genes que controlan los mecanismos del comportamiento y los psicológicos. La mayoría de los grupos de investigación de las abejas en Europa no están acostumbrados a trabajar juntos, aunque ya han existido redes dentro del IV y V Programas Marco de la UE. Que los grupos se reúnan beneficia a todos los participantes. "Los Grupos de excelencia de carácter internacional están dispersos por toda Europa. Esta red los reúne, y de esta forma sí que nos beneficiamos de las capacidades técnicas complementarias", declaró el Profesor Moritz.

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