Un proyecto presenta las mejores estrategias para abordar el problema del aumento de la obesidad
Gracias a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que menciona la obesidad como la responsable del 10 al 13 por ciento de todas las muertes en algunas partes de Europa, los gobiernos se están dando cuenta de las consecuencias de la obesidad y están luchando para abordar este creciente problema. En la urgencia por mantener a la población delgada y sana se han realizado unas pocas consultas sobre cuáles son los mejores métodos para ello, y pueden observarse en toda Europa diversos planteamientos. El proyecto PORGROW, financiado bajo los auspicios de la sección "Ciencias y Tecnologías nuevas y emergentes" (NEST) del VI Programa Marco (VIPM), está tocando a su fin tras comparar opciones políticas y puntos de vista de personas interesadas de toda Europa. Los resultados finales serán presentados en una conferencia que se celebrará el 14 de septiembre en Bruselas, pero el coordinador del proyecto, Erik Millstone, de la Universidad de Sussex, Reino Unido, permitió a Noticias CORDIS conocer de antemano los resultados del equipo así como una visión de conjunto de la metodología del proyecto PORGROW. "La obesidad es uno de los mayores retos de la salud pública del siglo XXI", según el sitio Web de la OMS, "su predominio se ha triplicado en muchos países europeos desde los años ochenta, y el número de afectados continúa aumentando a una velocidad alarmante, especialmente entre los niños. La obesidad es ya responsable del 2 al 8 por ciento del gasto sanitario y del 10 al 13 por ciento de los fallecimientos en diferentes partes de Europa". Sin embargo, lo que come la gente y cuánto ejercicio realiza son decisiones personales. El estilo de vida y los hábitos, una vez establecidos, pueden ser difíciles de cambiar. ¿Qué pueden hacer entonces los gobiernos para reducir la talla de cintura de sus ciudadanos? En Francia, toda la comida basura ha sido prohibida en las escuelas, y este método ha sido también propuesto en el Reino Unido. En los países escandinavos hay controles estrictos sobre la publicidad, mientras que en España existe "un plan elaborado para tratar la obesidad pero consiste en acuerdos totalmente voluntarios", declara el doctor Millstone. En varios países se debate principalmente sobre al etiquetado de alimentos. Los socios de PORGROW entrevistaron a 21 personas interesadas de nueve países: Chipre, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Polonia, España, Finlandia y el Reino Unido. Los interesados representaban a grupos tales como agricultores y fabricantes de alimentación, médicos, nutricionistas, minoristas de alimentación, publicistas, responsables políticos, organizaciones deportivas, investigadores y grupos de autoayuda. A cada entrevistado se le pidió que evaluara opciones de política para tratar la obesidad, seis opciones comunes y otras seis de elección propia, de una lista proporcionada por PORGROW. Los entrevistados pudieron presentar también sus propias ideas. Los entrevistados clasificaron la lista de opciones de política conforme a sus propios criterios como, por ejemplo, la aceptación social o el coste. Esto permitió a los interesados "evaluar una amplia gama de planteamientos en términos de lo que es importante para ellos", explicó el doctor Millstone. Las clasificaciones, junto a las razones obtenidas de los entrevistados, proporcionaron al consorcio PORGROW un "rico conjunto de datos cualitativos y cuantitativos", según el doctor Millstone. El equipo cogió entonces "todas las agujas del pajar" y buscó patrones. Según el doctor Millstone, los resultados mostraron algunas similitudes pero también notables diferencias. A nivel regional, los Estados miembros de la UE antiguos tienen más entusiasmo por realizar controles de publicidad que los nuevos Estados miembros, que tienen "menos confianza para realizar este tipo de intervenciones en el mercado", declara el doctor. Algunos países creen que es necesario un organismo gubernamental para evaluar el problema y proporcionar soluciones, mientras que otros creen que esto ralentizaría la aplicación de políticas. En algunas cuestiones, especialmente el etiquetado de alimentos, hay más diferencias entre interesados que entre países. En la conferencia de septiembre, los socios del proyecto presentarán el proyecto y el análisis transnacional del equipo. Nueve informes particulares de cada país serán presentados en cada uno de los países socios. Cada informe contendrá recomendaciones, y deberá proporcionar a los responsables políticos la mejor base posible para decidir qué políticas y qué combinaciones de políticas serán las más eficaces y aceptables.