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La especialización regional, ¿factor de innovación en los nuevos Estados miembros?

Un estudio reciente dedicado a las concentraciones regionales de los 10 nuevos Estados miembros ha puesto de manifiesto la debilidad de los grupos industriales en estos países. Su recomendación es que la UE elimine barreras y proporcione herramientas de movilización. El info...

Un estudio reciente dedicado a las concentraciones regionales de los 10 nuevos Estados miembros ha puesto de manifiesto la debilidad de los grupos industriales en estos países. Su recomendación es que la UE elimine barreras y proporcione herramientas de movilización. El informe ha sido elaborado en el marco de Europe INNOVA, iniciativa financiada con cargo al VI Programa Marco. Presenta la primera cartografía analítica sistemática de las concentraciones regionales de los 10 nuevos países miembros. Describe las diferencias de especialización regional en 38 categorías de concentraciones, la evolución de patrones en los últimos años y los rasgos distintivos de los lugares más destacados de cada categoría. En los nuevos Estados miembros, el sector de concentraciones creó, entre 2000 y 2004, un millón de puestos de trabajo, lo que supone un crecimiento aproximado del 10 por ciento. Son datos alentadores, según explican los autores del informe, al afirmar que las concentraciones regionales brindan a las empresas la oportunidad de alcanzar niveles superiores de productividad e innovación. Ahora bien, los grupos empresariales regionales tienen dos factores en su contra: su escasa especialización y su concentración geográfica. "La fragilidad de las concentraciones industriales de las regiones europeas con respecto a las de otras regiones del mundo puede constituir un importante freno a su competitividad en los mercados mundiales", reza el informe. En la UE, las barreras específicas a la distribución geográfica de actividades económicas es mayor en las regiones de los 10 países incorporados en 2004. A las dificultades comerciales, de inversión y movilidad de estos Estados miembros hay que añadir el hecho de que los ocho países de Europa Central y Oriental arrastran un legado de economías de planificación central, en las que la actividad económica no se regía por principios de eficacia y capacidad empresarial, sino por las decisiones del poder político. Según se desprende del estudio, 367 concentraciones regionales cumplen uno de los criterios de tamaño, especialización y relevancia regional. Suman un total de 5.860.000 empleados. Budapest encabeza la lista de concentraciones regionales más dinámicas, seguida por Varsovia, Katowice, Praga y Lituania. Las cinco primeras categorías de agrupaciones son: procesamiento de alimentos, grandes obras de construcción, transporte y logística, servicios financieros y hostelería y turismo. Se hace hincapié en que los 10 países estudiados presentan perfiles de especialización distintos de los de las economías más avanzadas. Los sectores basados en recursos naturales y las categorías con fuertes componentes de mano de obra y fabricación se sitúan por encima de la media de los países más adelantados, al contrario de las categorías de servicios avanzados e intensivas en conocimiento. Partiendo de las observaciones realizadas, los autores del informe emiten tres recomendaciones estratégicas. La primera es que la especialización geográfica y la distribución de la actividad económica deben centrar la política europea de competitividad. En este aspecto, aconsejan que la ayuda de la UE se pueda concretar en la eliminación de barreras al comercio, la inversión y la movilidad de los trabajadores. En este panorama, caben varias iniciativas destinadas a aumentar los réditos de las concentraciones, tales como la concertación de esfuerzos desde las empresas, los organismos públicos regionales y las juntas regionales de educación. Estas entidades están en condiciones de estrechar vínculos, potenciar efectos de derrame, movilizar acciones conjuntas y aumentar la visibilidad internacional. Así lo recomienda el documento. Asimismo, se reclama el apoyo de la UE en el suministro de herramientas de conocimiento. Por último, el informe destaca la importancia de las políticas relacionadas con el entorno empresarial regional. Las políticas de innovación, de carácter regional, de captación de capitales y de apoyo a las pequeñas y medianas empresas, en concreto, son aptas para desarrollar y consolidar agrupaciones regionales. La UE tiene competencias sobre la mayoría de estas materias. En 2007, se llevará a cabo un estudio de parecidas características sobre los primeros 15 Estados miembros con el fin de completar el panorama de la capacidad competitiva regional de la UE.

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