El futuro de la cooperación internacional de Europa en investigación
Cuando ya están en marcha los preparativos del VII Programa Marco (VIIPM), han empezado a trazarse las proyecciones del VIIIPM y el cariz de la política de investigación en 2015. Un proyecto financiado con fondos europeos ofrece el panorama de la evolución de la cooperación internacional de la UE en los campos de la ciencia y la tecnología. Calcula que la UE se dedicará, entre otras cosas, a apoyar la reforma de las políticas de investigación de los países en desarrollo, sin invertir directamente en los proyectos. La UE lleva más de 20 años respaldando la cooperación internacional y mundial en investigación. Así, promueve el desarrollo sostenible y las asociaciones de investigación y desarrollo (I+D). Las modalidades prácticas de ejecución corren a cargo del programa comunitario de Cooperación Internacional en Ciencia y Tecnología (INCO). En el marco de la preparación del VIIPM y el VIIIPM, la Comisión Europea ha estudiado las posibilidades de ampliación de la cooperación. Con esto en mente, la Dirección General de Investigación de la Comisión Europea encargó el proyecto Scope 2015 consistente en pronosticar cómo sería, en el próximo decenio, la investigación en los países en desarrollo. Los resultados aportarían valiosa información acerca del desarrollo de la política de cooperación internacional de la UE. El director del proyecto, el doctor Michael Keenan, del centro PREST ("Policy Research on Engineering Science and Technology") de la Universidad de Manchester (Reino Unido), describe los objetivos fijados en una entrevista concedida a Noticias CORDIS: "Nos interesaba estudiar las amenazas que se cernían sobre estos países y la respuesta que podía dar la investigación europea en concertación con los científicos locales". "Con este proyecto, se buscaba, además, definir la ayuda de Europa e incluso de los Estados miembros a la reforma de las infraestructuras de política científica e investigación de los países en desarrollo. Y es que muchos cargan con institutos fundados en un modelo de ciencia anticuado: laboratorios que se han creado en los años sesenta y setenta sin haberse actualizado en función del concepto contemporáneo de los procesos de innovación". El ejercicio de prospectiva nació de la creencia de que intensificando la cooperación científica internacional se reforzaría el impacto, según comenta el doctor Patrick Crehan, de CKA con sede en Bélgica y socio del proyecto. "La producción de conocimiento forma parte integrante de la creación de prosperidad; nuestra seguridad en el mundo depende de cómo ayudemos a nuestros vecinos a desarrollar intereses que guarden relación con los nuestros. No es sino la proyección a escala mundial de los principios fundamentales que subyacen en la creación de la UE. En cierto modo, la cooperación científica y los lazos que mantiene con el desarrollo han abierto el camino", afirma el doctor Crehan a Noticias CORDIS. El proyecto empezó estudiando las tendencias y motores de la investigación y las infraestructuras existentes en cuatro regiones del mundo: Comunidad de Estados Independientes (CEI, excepto Rusia), América Latina (salvo Brasil), Magreb y Mashreq, y África subsahariana (menos Sudáfrica). En un principio, los investigadores estaban convencidos de que la gran diversidad de problemas complicaría la extracción de conclusiones. Más adelante, se vio que, excepción hecha de una serie de particularidades regionales, la investigación de las cuatro zonas presentaba una problemática muy similar: infrainversión crónica en investigación, tecnología y desarrollo, fuga de cerebros, ausencia de reforma de la gestión y los institutos de investigación, escasez de la investigación privada, insuficiencia de las habilidades de integración de nuevas tecnologías e incapacidad de aprovechar los resultados de la investigación para promover la sostenibilidad. Los datos revelaron, no sólo interés por estrechar vínculos entre países de la misma región, sino también grandes dosis de entusiasmo para trabajar con científicos europeos, aunque escasa conciencia de las oportunidades disponibles. El grupo del proyecto confeccionó, para cada región y para los próximos 10 años, tres hipótesis de trabajo: mala, pésima y buena. "La primera presenta las consecuencias de la situación que se vive actualmente; la segunda, un panorama más sombrío de acuerdo con los comentarios de expertos nacionales y regionales. Y, la tercera, visionaria, plantea un paradigma diferente", explica el doctor Keenan. Las hipótesis de trabajo se sometieron a la consideración de científicos y responsables políticos nacionales y regionales, reunidos en talleres organizados para contemplar la respuesta de Europa a los retos derivados de cada suposición. A partir de ahí, los investigadores elaboraron una serie de medidas aplicables en cada región y un conjunto de recomendaciones genéricas para la intervención de la Comisión Europea. Aun cuando el objetivo inicial era emitir recomendaciones sobre las prioridades de investigación de la cooperación y la ayuda europeas, pronto resultó evidente que el alcance del proyecto hacía imposible su consecución. En cambio, los esfuerzos de cooperación comunitaria se centraron en reforzar las infraestructuras de investigación. "Nuestra recomendación es que la UE ayude a los responsables políticos de las distintas regiones a elaborar políticas y utilizar recursos de forma tal que puedan establecer los contactos necesarios para cumplir el objetivo. Una vez hecho esto, las empresas y otros actores se subirán al escenario para dar protagonismo a la investigación", declara el doctor Crehan. Las recomendaciones sugieren, entre otras cosas, trasladar el concepto de Espacio Europeo de Investigación (EEI) a América Latina, por ejemplo, donde ha despertado el interés de la clase política, y ampliar dicho espacio a países extracomunitarios. Asimismo, se preconiza orientar los recursos comunitarios hacia el desarrollo de habilidades de diseño y gestión de políticas. En este sentido, es necesario poner en marcha procesos de control y vigilancia propicios para generar la información que requiere una actuación estratégica de calidad. El grupo de investigadores aboga por exportar los proyectos de recogida de datos de la UE, tales como el esquema orientativo, el cuadro de indicadores de la I+D y el programa de seguimiento del EEI. Los socios del proyecto informan de que los responsables del programa INCO están examinando las recomendaciones del ya terminado proyecto Scope 2015 para incorporarlas a sus propias actividades. Las técnicas de prospectiva desarrolladas se han integrado en otras iniciativas del programa INCO y en líneas del programa MEDA de partenariado euromediterráneo. En los próximos meses, los socios del proyecto elaborarán el borrador final del informe.