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Un asteroide impulsado por la energía solar

Por primera vez, un equipo internacional de astrónomos ha sido capaz de demostrar que la aceleración de la rotación de un asteroide está impulsada por la energía solar. Hace ya un tiempo que los astrónomos predijeron que el Sol influye en la velocidad de rotación de un aster...

Por primera vez, un equipo internacional de astrónomos ha sido capaz de demostrar que la aceleración de la rotación de un asteroide está impulsada por la energía solar. Hace ya un tiempo que los astrónomos predijeron que el Sol influye en la velocidad de rotación de un asteroide, pero ha sido necesario un arsenal de telescopios para demostrar que el tiempo de rotación disminuye un milisegundo por año como consecuencia del calentamiento de la superficie del asteroide que ejerce el Sol. Los científicos creen que el asteroide 2000 PH5 podría con el tiempo rotar a mayor velocidad que ningún otro asteroide conocido en el sistema solar y, quizás, incluso acabar rompiéndose. «Se cree que el efecto YORP (Yarkovsky-O'Keefe-Radzievskii-Paddack) altera la rotación de algunos cuerpos pequeños del sistema solar», señaló Stephen Lowry, de la Universidad Queens de Belfast (Reino Unido), autor principal de uno de los dos trabajos en los que se informa sobre la investigación realizada. «El calentamiento causado por la luz solar que incide sobre la superficie de asteroides y meteoroides produce un ligero efecto de retroceso a medida que se libera el calor», agregó. «Por analogía, si se proyectara luz sobre una hélice durante un período de tiempo suficientemente largo, se pondría a girar.» Aunque el efecto YORP es una fuerza débil, casi imposible de medir, se acumula con el paso de millones de años. Los científicos sospechan que este efecto YORP podría ser la razón por la que algunos asteroides giran a tanta velocidad que acaban rompiéndose y formando asteroides dobles. Este efecto YORP también influiría en los cambios de las órbitas de asteroides que se encuentran entre Marte y Júpiter. A pesar de su gran importancia, nunca se había observado que este efecto actuase sobre un cuerpo del sistema solar, hasta ahora. Los científicos fueron testigos de este efecto valiéndose del telescopio VLT del Observatorio Europeo Austral, situado en Chile, del Telescopio de Nueva Tecnología y de telescopios ubicados en la República Checa, las Islas Canarias, Hawai y España.

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