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Un coche de tecnología punta que informará de sus necesidades

El 18 de junio de 2007, en una exposición europea de tecnología celebrada en Estrasburgo (Francia), se presentó un sistema para automóviles que informa al mecánico de las piezas del vehículo que necesitan mantenimiento. El prototipo de Fiat, adaptado especialmente para la oc...

El 18 de junio de 2007, en una exposición europea de tecnología celebrada en Estrasburgo (Francia), se presentó un sistema para automóviles que informa al mecánico de las piezas del vehículo que necesitan mantenimiento. El prototipo de Fiat, adaptado especialmente para la ocasión, es capaz de informar al personal mecánico del estado de sus componentes en cuestión de segundos valiéndose de unas ingeniosas etiquetas electrónicas instaladas en el interior del motor. Este sistema fue diseñado por ingenieros del Instituto de Fabricación de la Universidad de Cambridge como parte del proyecto PROMISE («Product Lifecycle Management and Information Tracking Using Smart Embedded Systems», o Seguimiento de la información y la gestión de la vida útil de productos con sistemas incorporados inteligentes), financiado por la UE. Las etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID), cada una de las cuales tiene un número exclusivo de identificación, están acopladas a las diversas piezas del motor del vehículo. Éste se hace pasar lentamente por una plataforma de revisión de un metro cuadrado que está equipada con un lector de frecuencia ultra alta y cuatro antenas. A medida que pasa el vehículo por encima de dicha plataforma, el lector transmite el número de identificación de las etiquetas electrónicas a un ordenador que puede relacionar esta información con una base informática de datos a fin de determinar qué piezas podrían estar desgastadas. «En un futuro, el usuario podrá llevar su coche al taller y pasarlo por este tipo de sensor, que informará al instante al conductor y al mecánico de qué piezas hay que reponer y qué piezas sirven para varios miles de kilómetros más», explicó el profesor Duncan McFarlane, del Instituto de Fabricación de la Universidad de Cambridge. «Pero este sistema puede ofrecer otros beneficios estupendos. Cuando un coche se envía al desguace, las etiquetas de RFID servirían para determinar qué piezas pueden ser útiles aún. Este sistema informaría al fabricante del vehículo de si hay piezas concretas que pueden reutilizarse, reciclarse o si hay que desecharlas. Asimismo, indicará qué piezas hay que mejorar para que tengan una vida útil más larga», añadió. Con el tiempo, este sistema de identificación podría utilizarse para etiquetar toda clase de productos y componentes, incluso el equipaje y las tarjetas de embarque en aeropuertos, según el profesor McFarlane. Este sistema para vehículos se presentó oficialmente en la STOA Experience [STOA: Evaluación de Opciones Científicas y Tecnológicas], exposición que conmemora estos días en el Parlamento Europeo de Estrasburgo los veinte años de investigación europea de la ciencia y la tecnología.