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Los icebergs árticos seguirán siendo un peligro para las embarcaciones, según expertos

A medida que sigue disminuyendo la capa de hielo del Ártico y que, de este modo, se despejan rutas marítimas como el Paso del Noroeste, aumenta el número de embarcaciones que se dirigen al norte para explorar estas aguas polares. Sin embargo, el IICWG (Grupo de Trabajo Inter...

A medida que sigue disminuyendo la capa de hielo del Ártico y que, de este modo, se despejan rutas marítimas como el Paso del Noroeste, aumenta el número de embarcaciones que se dirigen al norte para explorar estas aguas polares. Sin embargo, el IICWG (Grupo de Trabajo Internacional de Cartografía de Hielos) ha advertido que el hielo marino y los icebergs seguirán constituyendo una amenaza para las embarcaciones durante varios años. «El Ártico ya está viviendo un aumento del tráfico de embarcaciones, principalmente relacionadas con el comercio de petróleo y gas y el turismo, y es previsible que siga esta tendencia según vaya menguando la extensión del hielo y sea más viable el transporte marítimo por el Ártico», explican los expertos en una declaración emitida durante un congreso sobre las regiones polares que tiene lugar en Italia. «El IICWG advierte que el hielo marino y los icebergs seguirán presentando peligros considerables para la navegación en el futuro próximo.» Este año, durante el verano, el hielo marino estuvo en su extensión mínima hasta ahora, tan sólo 4,1 millones de kilómetros cuadrados. El mínimo anterior se registró en 2005, en 5,3 millones de kilómetros cuadrados. El Paso del Noroeste, situado en el Ártico canadiense, estuvo despejado prácticamente de hielo marino desde mediados de agosto hasta bien entrado octubre. Mientras, grandes tramos de la ruta del Mar del Norte, que recorre el litoral septentrional de Rusia, estuvieron despejados también durante varias semanas. El hielo marino restante era también mucho más delgado que hace unos pocos años. Los científicos comunican que el Ártico «seguirá cubierto de hielo durante los inviernos, pero éste se irá deshaciendo con la llegada del verano durante periodos variables de tiempo, dependiendo de diversas condiciones.» La fuerte reducción del hielo marino en 2007 sorprendió a los científicos, quienes no preveían niveles tan bajos hasta mediados de siglo. «La superficie total se aproximó a la prevista en algunos modelos, pero con varias décadas de adelanto», comentó Douglas Bancroft, director del Canadian Ice Service. «La verdad es que el verano de 2007 se pareció mucho a algunas previsiones climáticas basadas en modelos para el período de 2030 a 2050.» Gran parte de los datos relativos a la extensión del hielo marino procede de satélites, entre ellos el satélite Envisat de la Agencia Espacial Europea, el cual incluye el Radar Avanzado de Apertura Sintética (ASAR). «Hemos tenido la gran fortuna de contar con la capacidad de observar las regiones polares con satélites desde la década de los años setenta, porque nos ha permitido captar la tendencia completamente», reconoció Pablo Clemente Colón, científico jefe del National Ice Center de Estados Unidos. «Además, gracias a la vigilancia por satélite, podremos indicar, con un alto grado de precisión, si la tendencia se invierte, se prolonga o se agudiza.» La capacidad del grupo de trabajo de observar la situación en los polos recibirá un refuerzo con el lanzamiento, en 2009, del satélite CryoSat-2 de la Agencia Espacial Europea. El Cryo-Sat 2 realizará observaciones que proporcionarán indicios fehacientes de la velocidad a la que mengua el manto de hielo. Mientras, el IICWG se comprometió a trabajar con autoridades nacionales e internacionales para ayudar a garantizar que la navegación ártica «se desarrolle con la máxima consideración de la seguridad de las personas, las propiedades y el medio ambiente».

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