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IAVI: a la cabeza de la búsqueda de una vacuna contra el SIDA

En los días previos al Día Mundial del SIDA el 1 de diciembre, la Organización Mundial de la Salud publicó cifras que muestran que el número de personas que fueron contagiadas en 2007 por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) alcanzó los 2,5 millones. Esto significa qu...

En los días previos al Día Mundial del SIDA el 1 de diciembre, la Organización Mundial de la Salud publicó cifras que muestran que el número de personas que fueron contagiadas en 2007 por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) alcanzó los 2,5 millones. Esto significa que cada día se contagian 6.800 personas de promedio y que el número total de personas portadoras del VIH es de 33,2 millones. Estas estadísticas subrayan la importancia de dar con una vacuna contra esta enfermedad devastadora lo antes posible, y al frente de los esfuerzos en este ámbito se sitúa la Iniciativa Internacional para la Vacuna contra el SIDA (IAVI). Cuando se fundó la IAVI en 1996 se realizaban muy pocas investigaciones sobre el SIDA, y la mayor parte de esa labor se centraba en los países desarrollados. Con el paso de los años, la IAVI ha trabajado por incrementar considerablemente la cantidad de investigaciones realizadas en todo el mundo para dar con una vacuna contra el SIDA y por trasladar el foco de atención a los países en vías de desarrollo, donde vive la mayoría de personas seropositivas. Actualmente hay por todo el mundo treinta vacunas candidatas en ensayos clínicos, y una parte nada insignificante de esto se debe a la labor de la IAVI. «Nuestra organización colocó de nuevo el tema de las vacunas para el SIDA en la agenda internacional, y el tema de las vacunas entre las prioridades en la lucha contra el SIDA», aseguró Frans van den Boom, Vice-Presidente de Programas Europeos de IAVI. Esta organización funciona como asociación público-privada dedicada al desarrollo de productos que aglutina a entidades industriales, académicas y gubernamentales con el objetivo de acelerar el proceso de pasar los candidatos a vacunas prometedores de los laboratorios a ensayos clínicos. Una vertiente destacada de la labor de esta organización es el desarrollo de capacidades para la investigación en los propios países en desarrollo. Esto conlleva la construcción de laboratorios y clínicas y la formación de científicos y personal sanitario del lugar. Aparte, la IAVI colabora con instituciones del país para entrar en contacto con la población local por medio de actividades educativas y de concienciación acerca de los ensayos clínicos con candidatos a vacunas. Cuando habló a CORDIS Noticias, el Dr. van den Boom acababa de regresar de un viaje a Ruanda, donde la IAVE colabora estrechamente con el Projet San Francisco. En los últimos cuatro años, este proyecto por sí solo ha ofrecido asesoramiento sobre la prevención del VIH a unas treinta mil parejas. Sin asesoramiento, la prevalencia del VIH en esta comunidad es del 25%, mientras que entre las parejas que sí han recibido asesoramiento la prevalencia es de tan sólo el 3%. Parte de este último colectivo va a participar en ensayos de una posible vacuna contra el VIH. La IAVI recalca que todos los participantes de los ensayos clínicos reciben información extensa sobre el propio ensayo, así como sobre las medidas que pueden tomar para reducir el riesgo de contraer el VIH. Además, se les da acceso a otros métodos de prevención, por ejemplo preservativos, y tienen libertad para abandonar el ensayo cuando lo deseen. Nunca resulta fácil desarrollar una vacuna contra una enfermedad nueva: en el caso de la polio, entre el descubrimiento del virus y el de la vacuna tuvieron que pasar 47 años. El VIH se descubrió hace tan sólo 24 años. Sin embargo, crear una vacuna contra el SIDA está resultando especialmente complicado. «Nos enfrentamos al virus más complicado que conocemos», señaló el Dr. van den Boom. El VIH se muta a una velocidad extrema y hay muchos subtipos de este virus. Actualmente la comunidad científica desconoce si una vacuna que sea efectiva contra un subtipo determinado lo será también contra otros subtipos. En cada región del mundo predominan subtipos diferentes. Otro problema que afrontan los investigadores de la vacuna es la falta de modelos animales adecuados del VIH; esto dificulta la predicción de si una vacuna que parece efectiva en animales funcionará bien en humanos. Por último, mientras que en muchas vacunas se utiliza una versión debilitada del virus vivo, en el caso del VIH este planteamiento se considera demasiado peligroso, puesto que tal vacuna podría provocar precisamente la infección que se pretende prevenir. Así pues, los investigadores no tienen más remedio que seguir enfoques distintos que implican usar tan sólo parte de la estructura del VIH, por ejemplo proteínas de la corteza exterior del virus o copias de genes determinados del VIH. Los problemas que implica el desarrollo de una vacuna efectiva quedaron de manifiesto hace poco, cuando un destacado candidato a vacuna desarrollado por Merck resultó inefectivo en los ensayos clínicos. «Supuso un revés para este campo, porque se pensaba que sería efectivo al menos parcialmente», explicó el Dr. van den Boom a CORDIS Noticias. Sin embargo, la IAVI se inclina a señalar que, aunque fracasara el candidato a vacuna de Merck, el ensayo no fue un fracaso. «Los voluntarios no se prestaron en vano», aseguró Seth Berkley, Presidente y Director Ejecutivo de la IAVI. «Gracias a su entrega, en este campo se dispondrá de datos nuevos que servirán de base informativa para el diseño futuro de otras vacunas, ayudarán a dar prioridad a unos candidatos en detrimento de otros y guiarán las decisiones relativas a los ensayos actuales y futuros.» En la IAVI se muestran optimistas y creen que antes o después se encontrará una vacuna contra el VIH. «Seguiremos invirtiendo en la investigación y realizando ensayos clínicos con candidatos a vacunas», aseguró el Dr. van den Boom. En los próximos años una de las metas será solucionar las principales cuestiones científicas que dificultan el avance hacia la creación de una vacuna contra el SIDA. En consecuencia, esta organización amplió su infraestructura dedicada a las ciencias aplicadas con un laboratorio para el desarrollo de una vacuna contra el SIDA y constituyó el Fondo para la Innovación, con el objetivo de promover la innovación atrayendo a estos campos a agentes nuevos e ideas frescas. La IAVI ya recibe subvenciones de la UE en apoyo a la preparación de comunidades para su participación en ensayos clínicos. Sin embargo, según el Dr. van den Boom, la UE podría hacer más. «Es importante que la UE incremente la financiación de la investigación sobre la vacuna para el SIDA», afirmó, y señaló que en la actualidad la mayor parte de los fondos dedicados a este tipo de investigación procede de Estados Unidos. «Un segundo asunto importante es que no disponemos de un buen mecanismo de investigación traslacional; ¿cómo podemos llevar los candidatos prometedores hasta el centro médico lo más rápido posible? Se necesita un mecanismo para esto con urgencia.»

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