La investigación arroja nueva luz sobre la cooperación humana
Recientes investigaciones han profundizado en cómo colabora la gente para lograr el bienestar común y qué ocurre cuando no lo hace. En un artículo escrito en la revista Science, los investigadores informan que la venganza es más común en sociedades tradicionales y antidemocráticas que están en manos de instituciones sociales autoritarias y de estrechas miras, y cuyos ciudadanos piensan que se pueden evadir impuestos o incumplir las leyes porque estos actos delictivos no son castigados. El estudio internacional de dieciséis países analizaba hasta qué punto algunas personas sacrifican sus propias ganancias para beneficiar al prójimo mientras que los «gorrones» intentan aprovecharse de su generosidad. En trabajos anteriores, los científicos inventaron un juego financiero en el que los participantes debían decidir si destinaban sus recursos -vales- a un bote común o los ocultaban y se aprovechaban de los beneficios del espíritu servicial de los demás. La cooperación fracasó rápidamente al no imponerse un castigo económico a los participantes que no realizaban inversiones en beneficio de los demás sino que seguían explotando la generosidad de las otras personas. Basándose en este juego, el Profesor Simon Gaechter y el Dr. Benedikt Herrmann de la Universidad de Nottingham, y el Dr. Christian Thoni, de la Universidad de St Gallen (Suiza), estudiaron el comportamiento de personas de dieciséis ciudades de todo el mundo, desde Boston, Bonn y Riyadh a Minsk, Nottingham, Seúl y otras. «Que sepamos, es el mayor estudio intercultural de juegos experimentales llevado a cabo en el mundo desarrollado», afirmó el profesor Gaechter. Los niveles de cooperación eran increíblemente similares en las dieciséis ciudades. Sin embargo y contra todo pronóstico economista, el comportamiento cambió drásticamente cuando se revelaron las aportaciones de cada individuo y se permitió a los jugadores castigar a los demás jugadores retirándoles vales. Como ya demostraron estudios anteriores, los jugadores estaban deseando desprenderse de vales propios para castigar a los poco inversores o a los gorrones que habían explotado a los demás. Pero surgieron sorprendentes diferencias nacionales cuando los gorrones eran castigados por anteponer sus propios intereses al bienestar común. En países como Estados Unidos, Suiza y Reino Unido, los gorrones aceptaron su castigo, se hicieron mucho más serviciales y las ganancias en el juego aumentaron con el tiempo. Sin embargo, en países como Grecia y Rusia, los gorrones buscaron un justo castigo -vengarse de aquellos que los habían castigado- incluso entre los ciudadanos modelo y de actitud servicial. Por tanto, la cooperación para el bienestar común cayó en picado. En sociedades en las que la ética moderna de la cooperación con extraños está menos extendida y el imperio de la ley se percibe como algo débil, la venganza es más común y la cooperación queda mermada, según comenta el Dr. Herrmann. Lo que resulta fascinante sobre el comportamiento en los juegos es que reflejan las mediciones que los sociólogos realizan de las normas de cooperación cívica e imperio de la ley, señala el Dr. Herrmann. Estas normas cubren las actitudes generales con respecto a la ley, por ejemplo, si los ciudadanos creen que es aceptable evadir impuestos o incumplir las leyes o no. «En sociedades en las que la cooperación pública está arraigada y la gente confía en sus instituciones de seguridad estatal, suele evitarse la venganza», explica el Dr. Herrmann. «Pero, en sociedades en las que la ética moderna de cooperación con extraños está menos extendida y el imperio de la ley es débil, la venganza es más común.» Los economistas se interesan por comprender los procesos de toma de decisiones que hay detrás de la cooperación, ya que trabajar conjuntamente para el bienestar común es considerado como una actitud fundamental para el progreso de cualquier sociedad y también para abordar con eficacia grandes cuestiones como el reciclaje o el cambio climático. Según el Dr. Herrmann, «en la vida diaria, hay numerosos ejemplos de situaciones en las que la cooperación es la mejor opción pero también existen otras formas de colaboración indirecta , como el reciclaje, la vigilancia vecinal, votar, conservar el entorno local, abordar el cambio climático, etc. Necesitamos comprender por qué la gente se comporta de esta manera ya que la cooperación es una acción muy reprimida cuando existe el castigo antisocial.»