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El nuevo mapa de la malaria revela el alcance de la enfermedad

Un nuevo mapa global de la malaria revela que más de un tercio de la población de todo el mundo corre el riesgo de contraer esta enfermedad mortal. Sin embargo, la buena noticia es que el riesgo que corren muchas de estas personas es mucho menor del que se creía anteriormente....

Un nuevo mapa global de la malaria revela que más de un tercio de la población de todo el mundo corre el riesgo de contraer esta enfermedad mortal. Sin embargo, la buena noticia es que el riesgo que corren muchas de estas personas es mucho menor del que se creía anteriormente. En muchos de los casos, unos simples utensilios como una mosquitera pueden ayudar a eliminar el riesgo por completo. Alrededor de 500 millones de personas contraen la malaria cada año y un millón de ellas, en su mayoría niños subsaharianos, mueren debido a la enfermedad. La mayor parte de estas muertes se debe a un parásito llamado Plasmodium falciparum, que transmiten los mosquitos anofeles. En los últimos años, la malaria está cada vez más presente en las agendas de desarrollo y se ha destinado gran cantidad de dinero a ayudar a controlarla en países donde la enfermedad es endémica. Por consiguiente, hay mayor acceso a medicamentos eficaces y a estrategias de prevención en algunos países. Para destinar valiosos recursos a combatir la malaria, hay que comprender la distribución geográfica del riesgo de contraer la malaria. Sin embargo, el último mapa detallado del riesgo de malaria fue realizado hace unos 40 años por lo que hace falta elaborar un nuevo mapa urgentemente. En ese último estudio, un equipo internacional de científicos que trabajan en el Malaria Atlas Project (MAP) han creado un nuevo mapa global que muestra dónde el riesgo de transmisión de P. falciparum es bajo, moderado o alto. Para ello, han consultado los sistemas nacionales de información sanitaria y estadísticas nacionales de malaria, y han llevado a cabo detallados estudios sobre la infección de malaria en unas 5.000 comunidades de todo el mundo. También han incluido en su sistema los datos sobre las condiciones climáticas que afectan a la supervivencia de los parásitos. Por ejemplo, por debajo de una temperatura determinada, los mosquitos infectados mueren antes de que los parásitos alcancen la fase de su ciclo vital en la que están preparados para ser inyectados en los seres humanos. Los resultados están publicados en PLoS Medicine. El mapa revela que 2.370 millones de personas (35% de la población mundial) corren el riesgo de infectarse con el parásito P. falciparum, la mayoría en África y el sudeste asiático. Sin embargo, el riesgo de transmisión es mucho más bajo de lo que antes se creía para 1.000 millones de estas personas. Las zonas en que se reduce el riesgo son Centroamérica y Sudamérica, Asia e incluso algunas regiones africanas. «Nos quedamos muy sorprendidos al descubrir que una importante cantidad de personas corrían un riesgo mucho menor del que se había creído», comenta el Dr. Simon Hay, de la Universidad de Oxford. «Evidentemente, esto no significa que la malaria es un problema menor pero nos ofrece la esperanza de que la enfermedad pueda eliminarse en algunas regiones utilizando algunas herramientas como unas sencillas y baratas redes tratadas con insecticida.» El mapa también destaca las dificultades relacionadas con los intentos de erradicar la malaria. Arabia Saudí está destinando muchos fondos a programas de lucha contra la malaria en la vecina Yemen. Sin embargo, la reciente investigación demuestra que, aunque se erradique la malaria en Yemen, el gran número de personas que llega a Yemen desde Somalia hace que el riesgo de que pueda volver a introducirse el parásito en el país sea alto. En última instancia, los científicos esperan que su trabajo ayude a los donantes y agencias de financiación a emplear sus inversiones de manera más eficaz. «Resulta sensato pensar que podemos reducir o interrumpir la transmisión en muchos lugares, pero las posibilidades de éxito aumentarán si elaboramos planes basados en una buena información sobre la distribución de la malaria», explica David Smith, de la Universidad de Florida.

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