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Las abejas ahuyentan a los avispones haciendo la ola

Casi todo el mundo sabe que «la ola» es una forma de diversión propia del público que asiste a un encuentro de fútbol. Pero éste no es el único que hace la ola. Investigadores de la Universidad de Graz (Austria) y de los Reales Jardines Botánicos de Kew (Reino Unido) han desen...

Casi todo el mundo sabe que «la ola» es una forma de diversión propia del público que asiste a un encuentro de fútbol. Pero éste no es el único que hace la ola. Investigadores de la Universidad de Graz (Austria) y de los Reales Jardines Botánicos de Kew (Reino Unido) han desentrañado el fenómeno de la «ondulación» de las abejas gigantes. Su descubrimiento se publicó recientemente en la revista PLoS ONE. Al entrar en alerta, los cientos o incluso miles de abejas melíferas de una colmena levantan el abdomen, para provocar un efecto similar a una ola en un estadio de fútbol. Según el equipo de científicos, este fenómeno ondulatorio sirve a las abejas para comunicarse y defenderse contra los avispones, que son depredadores. Se trata de una maniobra importante, ya que esta ola obliga a los depredadores a buscarse otras presas y sirve para proteger a las propias abejas y sus nidos. El profesor Gerald Kastberger del Instituto de Zoología de la Universidad de Graz dirigió un equipo de científicos que investigaron sobre el funcionamiento de este comportamiento ondulatorio. Los investigadores comprendieron hace tiempo que esta estrategia se accionaba ante el avistamiento de depredadores. Las abejas gigantes movilizan a sus congéneres de la colmena para proyectar este efecto de ondulación. Este comportamiento genera una «cortina de abejas» o «zona de refugio» alrededor del panal (aproximadamente cincuenta centímetros) y permite una comunicación rápida, eficaz y continua entre las abejas. Así, los depredadores atacantes se topan con un muro que no pueden penetrar. El profesor Kastberger instaló dos cámaras para gravar la actividad de colonias de abejas. El equipo científico estudió alrededor de quinientas situaciones de encuentros entre abejas y avispones, fotograma a fotograma. De esta forma, mostraron que las colonias de abejas gigantes activan la maniobra de ondulación para ahuyentar a los avispones: cuanto más rápido se acercaban los avispones, mayor era la intensidad de la ondulación de las abejas. El estudio mostró también que, al enfrentarse con esta ola iridiscente, los avispones daban la vuelta y se marchaban. Según los investigadores, mientras que la ejecución de esta maniobra a gran escala puede espantar a estos depredadores, a menor escala sirve para confundirlos. Así, los avispones se ven obligados a cazar abejas que vuelen alejadas de la colonia. En el artículo, los científicos también se refieren al beneficio que supone la ondulación para las abejas gigantes desde una perspectiva evolutiva. Según sus pesquisas, es una maniobra fundamental en la vida de las abejas melíferas, en especial porque les permite conservar la costumbre de emplear nidos abiertos desarrollada hace millones de años. Concretamente, son las abejas del Sureste asiático las que construyen nidos de un único panal al aire libre. Estas abejas gigantes optan por construir nidos en árboles, rocas o edificios. Según los científicos, tienen la costumbre de retornar a los mismos lugares con el paso de los años. Además, añadieron, los componentes fundamentales de este efecto de ondulación son la transmisión de información y la organización interna.

Países

Austria