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Los reproductores digitales de música pueden ser perjudiciales para la audición

En un informe elaborado por el Comité Científico de los Riesgos Sanitarios Emergentes y Recientemente Identificados (CCRSERI) de la Comisión Europea se recomienda la precaución en el uso de reproductores digitales de música como los MP3 y los i-Pods. Tras evaluar este tema, di...

En un informe elaborado por el Comité Científico de los Riesgos Sanitarios Emergentes y Recientemente Identificados (CCRSERI) de la Comisión Europea se recomienda la precaución en el uso de reproductores digitales de música como los MP3 y los i-Pods. Tras evaluar este tema, dicho comité concluyó que el 10% de quienes escuchan música en reproductores personales a un volumen elevado durante más de una hora al día, todas las semanas y durante al menos cinco años se arriesgan a sufrir una pérdida auditiva permanente. «Me preocupa especialmente que muchos jóvenes, que utilizan con frecuencia reproductores de música personales y teléfonos móviles a niveles acústicos elevados, puedan estar provocándose, sin saberlo, daños irreparables en su capacidad auditiva», ha declarado la Comisaria de Protección de los Consumidores, Meglena Kuneva. «Las conclusiones científicas indican un riesgo evidente y debemos reaccionar con rapidez, sobre todo concienciando a los consumidores e informando al público en general. Además, debemos revisar los controles existentes [...] a fin de garantizar que sean plenamente eficaces y estén adaptados a las nuevas tecnologías.» Se calcula que entre cincuenta y cien millones de personas utilizan diariamente aparatos como reproductores de MP3, teléfonos móviles e i-Pods, según el informe. Los reproductores de música personales no son algo nuevo. El Walkman de Sony, por ejemplo, que salió al mercado en la década de los ochenta, cumplía la misma función. La diferencia es que actualmente la música se almacena en formato digital, y no magnético en una casete, lo que permite al usuario escuchar la música a un volumen más alto sin perder calidad sonora. Algunos aparatos digitales de música pueden alcanzar un volumen máximo de 120 decibelios, el equivalente al sonido de un motor a reacción o al nivel de ruido en un concierto de rock. Sirva como comparación que el ruido emitido por un disparo o un petardo puede llegar a los 140 decibelios, suficiente para causar un daño inmediato en la audición. Estudios recientes han puesto de relieve un incremento en los casos de pérdida auditiva entre los jóvenes durante las últimas décadas. Escuchar música en un reproductor personal al volumen máximo durante unas pocas horas puede provocar una ligera pérdida auditiva. Si esa actividad se prolonga en largos periodos de tiempo, los efectos pueden ser permanentes. La Comisión Europea ha pedido que se haga un estudio científico sobre los efectos del uso prolongado de los reproductores de música personales. Además, tiene previsto organizar una conferencia para evaluar las conclusiones del Comité Científico con los Estados miembros, la industria, los consumidores y otras partes interesadas, y para estudiar las medidas que pueden adoptarse en el futuro. Además, estudiarán las precauciones que pueden tomar los usuarios, por ejemplo no escuchar música a más del 60% del volumen máximo. A la luz de este dictamen, también se revisará la reglamentación actual y las normas relativas a seguridad. La mencionada conferencia está prevista provisionalmente para principios de 2009.