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Integrated Assessment of the water-energy Nexus: the water metabolism of hydraulic fracturing.

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Un sistema de apoyo a las decisiones en materia de planes de extracción de gas de esquisto

El proyecto IANEX arroja nueva luz sobre la productividad y el impacto medioambiental del gas de esquisto. Sus hallazgos se emplearán en futuros procesos de toma de decisiones en caso de que la Unión Europea (UE) decida retomar estas actividades en un futuro próximo.

Energía

Puede que el gas de esquisto esté fuera de los debates europeos, pero pocos expertos se atreverían a declararlo eliminado para siempre. Imaginemos un aumento de los precios del petróleo o problemas comerciales o políticos con uno de los países de los que importamos gas natural. Los responsables políticos se enfrentarían de nuevo a la difícil tarea de evaluar el impacto medioambiental del gas de esquisto e incluso aunque reconocieran la posición científica dominante de que los impactos ambientales no se limitan solo al ruido y a la emisión de metano, ¿dónde está exactamente el límite entre el daño colateral aceptable e inaceptable? El objetivo de IANEX —un proyecto realizado con el apoyo del programa Marie Curie— es contribuir a la toma de decisiones con un sistema que proporciona un «espacio de opciones» en el que todas las partes puedan comprender las consecuencias y repercusiones. La coordinadora del proyecto, la doctora Cristina Madrid López, señala: «El sistema funciona de dos formas. En primer lugar, ayuda a descartar opciones inviables desde el punto de vista económico o medioambiental. Luego, permite que cada uno compruebe la solidez de los resultados obtenidos y se anticipe a la probabilidad y la importancia de las consecuencias de las decisiones que tome, tanto para ellos como para los demás». Las investigaciones del proyecto comenzaron con un caso práctico realizado en Pensilvania (Estados Unidos). Quizás uno de los descubrimientos más importantes de la doctora Madrid López fue la «demografía del gas de esquisto», un nuevo punto de vista que tiene en cuenta la edad de los pozos en la modelización de las relaciones entre el agua y la energía. «Pude definir tres etapas funcionales de la vida de un pozo: perforación, producción y descomposición. Ya sabíamos que los pozos de gas son productivos durante unos dos años y posteriormente pasan a ser una carga para el sistema. Pero al evaluar todos los pozos en un área dada y sus etapas, descubrí que el sistema nunca alcanzó los puntos de equilibrio energético y económico. El excedente producido en la fase corta de producción no cubre los gastos que requieren la perforación y la descomposición», explica la doctora Madrid López. Otra observación interesante del caso de Pensilvania es cómo, mientras que los pozos tienden a usar más agua en los primeros años de vida, la fuga de metano sigue el patrón opuesto. Un patrón de perforación de diez pozos al año durante diez años, por ejemplo, tendrá más impacto ambiental que un plan para perforar cincuenta pozos al año durante dos años. «Este es un punto importante si se tiene en cuenta que la distribución temporal del desarrollo de la actividad se suele descuidar durante la planificación», señala la doctora Madrid López. A partir de ahí, la doctora Madrid López estudió un escenario de la UE en el que Polonia llenaría el vacío dejado por los campos de Groninga (los Países Bajos), que se cerrarán en 2030. Probó dos opciones: una con una industria de baja densidad y rápido crecimiento y otra con un patrón de alta densidad y más lento. Contra todo pronóstico, el escenario de baja densidad resultó tener menos impacto y ser más productivo. Pero ninguno de los dos alcanzó los niveles de producción de Groninga. Aunque el sistema de apoyo a las decisiones de IANEX sigue siendo una prueba de concepto, ya puede utilizarse para evaluar el gas de esquisto y otros proyectos de políticas relacionadas con los combustibles fósiles. Entre los aspectos más importantes que los responsables políticos de la UE deben considerar están la probabilidad de satisfacer la demanda de energía en función de la inversión y la productividad de las poblaciones de pozos completos. También deben tener en cuenta la necesidad de garantizar que merezcan la pena los beneficios económicos y energéticos en función del riesgo de daño medioambiental (y considerar un escenario de baja densidad de perforación cuando lo hagan). Es necesario definir objetivos realistas para la extracción de gas de esquisto y tener en cuenta su limitada vida útil. Por último, los responsables políticos tienen que tener en cuenta las inversiones locales para gestionar la producción y en anticipación del momento en que no se extraerá más gas.

Palabras clave

IANEX, gas de esquisto, extracción, Pensilvania, Europa, impacto medioambiental, pozo

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