Un estudio desvela una posible diana farmacológica nueva para los tratamientos contra la artritis
Investigadores del Reino Unido cuya labor ha sido financiada con fondos comunitarios han descubierto que el daño en las articulaciones provocado por la artritis reumatoide puede deberse en parte a anticuerpos producidos en las propias articulaciones. Sus descubrimientos han esclarecido la razón por la que los fármacos que eliminan del torrente sanguíneo los linfocitos B productores de anticuerpos no siempre implican una mejoría de la artritis reumatoide, y señalan a una enzima denominada «citidina deaminasa inducida por activación» (AID) como posible diana para el desarrollo de fármacos que combatan esta enfermedad debilitante. Los descubrimientos, publicados en la revista PLoS Medicine, son producto de INNOCHEM («Estrategias terapéuticas innovadoras basadas en quimioquinas para las enfermedades autoinmunes y la inflamación crónica»), un proyecto de cinco años de duración financiado con casi 12 millones de euros mediante el área temática «Ciencias de la vida, genómica y biotecnología para la salud» del Sexto Programa Marco (6PM) comunitario. INNOCHEM se centra en el desarrollo de estrategias terapéuticas contra las enfermedades autoinmunes y la inflamación crónica. La artritis reumatoide (AR), enfermedad autoinmune que deteriora las articulaciones, afecta a alrededor del 1% de la población. La proporción de mujeres que la sufre es tres veces superior a la de los hombres. La AR puede desarrollarse a cualquier edad (aunque son raros los casos en menores de quince años). En pacientes que sufren AR, el sistema inmunológico ataca los tejidos que recubren las articulaciones (sinovio) por razones que no están del todo claras. El sinovio pasa a sufrir una inflamación crónica y, en respuesta, el cuerpo libera sustancias químicas que dañan todos los tejidos de la articulación. En última instancia, la articulación puede resultar dañada hasta tal punto que pierde la movilidad. No existe una cura para la AR, pero recientemente se han desarrollado tratamientos que frenan su evolución mediante el bloqueo de las sustancias químicas que se cree que dañan la articulación. Investigadores de la Facultad de Medicina del King's College de Londres (Reino Unido) extrajeron muestras de tejido sinovial de 55 pacientes con artritis reumatoide. A continuación analizaron las muestras e investigaron las minúsculas estructuras del tejido de la articulación que imitan las funciones básicas de los nódulos linfáticos que producen anticuerpos. Estas estructuras en concreto asisten en la producción de los anticuerpos que podrían ser los responsables principales de la destrucción de la articulación. Los científicos se centraron en el hecho de que las personas que sufren de AR producen a menudo autoanticuerpos denominados ACPA («proteínas/péptidos citrulinados y anticuerpos contra ellos»). De acuerdo con el estudio, «es fundamental dilucidar los mecanismos que aúnan la inflamación crónica y la producción de anticuerpos específicos de la enfermedad en el sinovio aquejado de AR, puesto que los ACPA son marcadores muy concretos de la AR, están fuertemente relacionados con una artritis más destructiva y son predictores independientes de un pronóstico desfavorable.» Mediante una serie de técnicas investigaron si las estructuras linfáticas que contenían células dendríticas foliculares (CDF) producían la enzima AID, cuya importancia es central en dos respuestas inmunológicas importantes. Descubrieron que todas las estructuras que contenían CDF producían AID y que las estructuras que contenían AID estaban rodeadas de linfocitos B productores de ACPA. Los investigadores procedieron a continuación al transplante de sinovio de pacientes con AR bajo la piel de ratones que carecían de un sistema inmunológico para determinar si las células procedían de las propias articulaciones o de cualquier otra parte del cuerpo. Cuatro semanas más tarde descubrieron que el tejido transplantado todavía producía AID y que el nivel de expresión estaba relacionado con los niveles de ACPA humanos en la sangre de los ratones. También seguían produciéndose linfocitos B en el transplante. De acuerdo con el editorial publicado junto al artículo, estos descubrimientos demuestran que «las estructuras linfoides ectópicas presentes en el sinovio de algunos pacientes con artritis reumatoide son funcionales y capaces de producir ACPA. Dado que el ACPA puede ser responsable del daño producido en las articulaciones, la supervivencia de estas estructuras podría, en consecuencia, estar involucrada en el desarrollo y la progresión de la artritis reumatoide.» A pesar de que será necesario continuar la investigación en este campo, los autores concluyen que: «estos datos esclarecen el mecanismo de producción de ACPA en la membrana sinovial y, por lo tanto, suponen una prueba de la función central del AID en la patogénesis de la AR. Por esta razón proponemos que se establezca el AID como diana de los agentes terapéuticos que se desarrollen próximamente.»
Países
Reino Unido