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La luz UV podría reducir drásticamente el contagio de la tuberculosis

Una nueva investigación internacional publicada en la revista PLoS Medicine revela que las infecciones por tuberculosis (TB) en los hospitales se podrían reducir en un 70 % instalando lámparas de luz ultravioleta C (UVC, un tipo de rayos UV) cerca del techo de las salas de ate...

Una nueva investigación internacional publicada en la revista PLoS Medicine revela que las infecciones por tuberculosis (TB) en los hospitales se podrían reducir en un 70 % instalando lámparas de luz ultravioleta C (UVC, un tipo de rayos UV) cerca del techo de las salas de atención médica y salas de espera. Según explican los científicos, el uso combinado de lámparas de luz UVC y de ventiladores que hagan circular el aire es un sistema eficaz y económico para reducir infecciones en aquellas regiones del planeta en las que no se tiene acceso a otras medidas de control de infecciones más caras, como las salas de presión negativa. La bacteria causante de la tuberculosis es la Mycobacterium tuberculosis. Cuando un enfermo tose, las bacterias se dispersan por el aire en diminutas gotículas que pueden infectar tanto a otros enfermos como a los visitantes o al personal sanitario. En la mayoría de los casos, la bacteria permanece latente en el organismo infectado sin que el enfermo se percate. Sin embargo, en el 10 % de los casos, las bacterias se activan y el enfermo experimenta los síntomas característicos de la tuberculosis, como la tos persistente, la fiebre, la pérdida de peso y la sudoración nocturna. Las personas cuyo sistema inmunológico está debilitado, como por ejemplo los pacientes portadores del VIH, son especialmente propensas a contraer la tuberculosis. «En las salas de espera de los hospitales, abarrotadas de gente, la tos de una sola persona puede infectar a varios enfermos vulnerables», comentó el Dr. Rod Escombe del Imperial College de Londres (Reino Unido). «Nuestros estudios anteriores revelaron que el simple hecho de abrir las ventanas de las salas reduce el riesgo de contagio de la tuberculosis, pero esta solución está condicionada por el clima: no se pueden abrir las ventanas de la unidad de cuidados intensivos de un hospital de Siberia, por ejemplo.» Existen otras medidas de control de infecciones como los sistemas de ventilación mecánica a presión negativa, pero su instalación y mantenimiento son costosos y la protección que ofrecen es limitada. Las pruebas de laboratorio indican que la luz UVC puede matar a la bacteria causante de la tuberculosis, incluso a las cepas resistentes a los fármacos, ya que daña su ADN. Las lámparas de luz UVC de alta intensidad ya se utilizan para desinfectar ambulancias y salas de operaciones. Sin embargo, pocas clínicas cuentan con lámparas de luz UVC en sus salas de atención médicas y salas de espera debido a la ausencia de estudios que demuestren su eficacia para reducir contagios. Los científicos responsables de este nuevo estudio instalaron lámparas de luz UVC y generadores de iones negativos en una sala de un hospital de Lima (Perú) en la que recibían tratamiento 69 pacientes con VIH y tuberculosis. Durante 535 días consecutivos se bombeó aire de las salas a recintos cerrados en el tejado en los que se metieron cobayas, animal éste muy propenso a contraer la tuberculosis. Las cobayas se dividieron en tres grupos: el primero se expuso al aire no tratado, el segundo al aire tratado con luz UVC y el tercero al aire tratado con generadores de iones negativos. Se sometió a los animales a la prueba de la tuberculosis una vez al mes y se les practicó una autopsia en busca de signos de la enfermedad. Al final del experimento, el 35 % de los animales del grupo de control había contraído la tuberculosis y el 8,5 % había desarrollado la enfermedad. En el grupo que había respirado aire ionizado, se había infectado el 14 % y el 4,3 % había desarrollado la enfermedad. En el grupo expuesto al aire tratado con luz UVC, tan sólo se había infectado el 9,5 % y el 3,6 % había desarrollado la enfermedad. Los científicos colocaron las lámparas de forma que resultasen más eficaces y seguras: las situaron a la altura adecuada y tamizaron la luz para evitar la sobreexposición a la luz UVC de aquellos que se encontrasen bajo la misma. Según explicó la Dra. Cath Noakes de la Universidad de Leeds (Reino Unido), «las lámparas deben colocarse a una altura suficiente para evitar la sobreexposición de los pacientes y del personal médico, pero si su luz sólo desinfecta el aire que se encuentra a esa altura, resultan poco eficaces.» «Para lograr los mejores resultados, se debe asegurar la circulación constante de aire tratado mediante sistemas de ventilación que impulsen éste hacia abajo, hacia la zona en que se encuentran los pacientes, y el aire que pueda estar infectado hacia las lámparas que se encuentran más arriba.» La Dra. Noakes está elaborando una serie de orientaciones prácticas para la instalación de los sistemas de control de infecciones basados en la luz UVC en hospitales y clínicas en las que se explica la importancia de que el aire circule por todo el recinto. Los investigadores insisten en que el precio del sistema es relativamente bajo; una lámpara UVC de techo normal cuesta 350 USD (270 EUR) y las bombillas de repuesto 25 USD (19 EUR). El equipo de investigadores está intentando reducir el precio del sistema hasta los 100 USD (77 EUR).

Países

Reino Unido, Estados Unidos

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