Estudiantes abordan temas delicados en el proyecto 2WAYS
Jóvenes de toda Europa han estado lidiando con algunos de los dilemas éticos más problemáticos de las ciencias de la vida gracias al proyecto 2WAYS («Two ways for communicating European research about life sciences with science festivals and science centres/museums, science parliaments impact survey»), financiado con fondos comunitarios. 2WAYS ha recibido casi 1 millón de euros del programa «La ciencia en la sociedad» del Séptimo Programa Marco (7PM). En los últimos dos años, el equipo 2WAYS ha organizado 29 «parlamentos de la ciencia» en 29 ciudades de 17 países. Cada evento tuvo una duración máxima de 2 días y atrajo a entre 50 y 100 estudiantes con edades comprendidas entre 17 y 19 años. ¿Cómo funcionaban estos eventos? «Todos estos parlamentos de la ciencia tenía cuatro comisiones», explica el coordinador del proyecto, Peter Rebernik de la Asociación europea de eventos científicos (EUSCEA) en Austria. «Estas comisiones eran como las de un parlamento normal: invitaban a expertos, debatían sus temas y votaban resoluciones. Estas resoluciones llegaban a la sesión plenaria, donde se finalizaban.» A principios de diciembre, los delegados de cada parlamento científico nacional se dieron cita en el Parlamento Europeo en Bruselas (Bélgica) con ocasión del primer Parlamento Europeo de la Ciencia para Jóvenes. Allí se hizo entrega de las resoluciones adoptadas a la Vicepresidenta del Parlamento Europeo y diputada alemana, Silvana Koch-Mehrin, que participa en el servicio de Evaluación de las Opciones Científicas y Tecnológicas del Parlamento Europeo (STOA). Las resoluciones resumen el pensamiento de los más jóvenes sobre cuatro cuestiones fundamentales de las ciencias de la vida: el uso de células madre embrionarias, el uso de los resultados de las pruebas genéticas, las implicaciones del descubrimiento de un gen de la agresividad y las amenazas y oportunidades que plantea el análisis de ADN. Sobre las células madre, la mayoría de los parlamentos se pronunciaron a favor del uso de células madre derivadas de la fertilización in vitro (FIV), pero con ciertas restricciones. Mientras tanto, los más jóvenes también quieren que se investigue más el uso de células madre adultas para sustituir a las células madre embrionarias y evitar así tener que destruir embriones. Los debates, que obligaron a los estudiantes a debatir dónde empieza la vida humana, fueron muy animados en su mayoría. «Se celebró un debate estimulante en el Parlamento Europeo cuando en una comisión se afirmó que "estas 50 células del principio no son realmente una vida humana, se pueden eliminar"», recuerda el Dr. Rebernik. «Entonces alguien se levantó y dijo: "pero esto ya es una vida humana, no se puede destruir"». Hoy en día, existen pruebas genéticas para determinar el riesgo que una persona tiene de desarrollar más de 500 enfermedades. La mayoría de los jóvenes reconoció que estas pruebas podían resultar en última instancia de utilidad como parte de los esfuerzos destinados a evitar y tratar estas enfermedades, pero expresaron su preocupación por el hecho de que, si los resultados no son completamente confidenciales, los empleadores y las empresas aseguradoras podrían hacer un uso abusivo de los mismos. Las resoluciones también expresaron la preocupación por los impactos psicológicos que podría conllevar saber que uno tiene un riesgo mayor de desarrollar una enfermedad potencialmente mortal. Los debates sobre el llamado «gen de la agresividad», que reduce el umbral de la violencia de un individuo, también fueron interesantes. La mayoría de las resoluciones reconocen que la personalidad de una persona es una combinación de los genes y del entorno. Muchas señalan que los individuos con este gen podrían ser víctimas de discriminación. Otras expresan el temor de que el gen pueda ser usado por los delincuentes como atenuante que rebaje su condena. Sin embargo, otras resoluciones sugieren que podría aprovecharse no para suavizar la severidad del castigo, sino para adaptar los programas de rehabilitación. Un estudio de impacto de los parlamentos reveló que los jóvenes aprendieron mucho de su experiencia y que se sintieron más animados a plantear preguntas y a participar en los debates. El proyecto 2WAYS está llegando a su fin. Sin embargo, muchas de las ciudades participantes tienen previsto organizar por su cuenta otros parlamentos de la ciencia. Asimismo, el Dr. Rebernik anuncia que espera que se celebre un parlamento europeo de la ciencia para jóvenes en el Parlamento Europeo cada dos años. «Parece que podemos hacerlo», asegura a CORDIS Noticias.
Países
Austria, Bélgica