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El movimiento ocular y la esquizofrenia

Científicos del Reino Unido han descubierto que una serie de pruebas sencillas para detectar movimientos oculares deficientes permite distinguir casos de esquizofrenia frente a un grupo de sujetos sanos con una precisión superior al 98 %. Su modelo se ha presentado en un artíc...

Científicos del Reino Unido han descubierto que una serie de pruebas sencillas para detectar movimientos oculares deficientes permite distinguir casos de esquizofrenia frente a un grupo de sujetos sanos con una precisión superior al 98 %. Su modelo se ha presentado en un artículo publicado en la revista Biological Psychiatry. En estudios anteriores se había establecido que las limitaciones en el movimiento ocular guardan relación con la esquizofrenia. Los autores principales de este nuevo estudio, el Dr. Philip Benson y el Dr. David St Clair de la Universidad de Aberdeen (Reino Unido), comentaron al respecto: «Desde hace más de cien años se sabe que aquellos aquejados de trastornos psicóticos presentan distintas anomalías en el movimiento ocular, pero ha sido nuestro estudio, en el que se emplean varias pruebas nuevas, el primero en determinar que dichas anomalías podrían poseer tal sutileza como para utilizarse a modo de biomarcadores clínicos de diagnóstico.» En las pruebas se comprobó la continuidad del seguimiento ocular, la visualización libre y la fijación de la mirada. Con respecto a la continuidad del seguimiento, se demostró que los pacientes esquizofrénicos carecían de la capacidad de seguir con la vista objetos en movimiento a baja velocidad. Su movimiento ocular normalmente se retrasa con respecto al desplazamiento del objeto por lo que, para no perderlo de vista, emplean un movimiento ocular rápido denominado sacudida ocular. Las pruebas de visualización libre se basan en una pantalla con imágenes. En ellas, la mayoría de los individuos siguen un patrón normal con su vista al contemplar cada imagen, pero los pacientes de esquizofrenia siguen otro anómalo. En el ejercicio dedicado a la fijación de la mirada los sujetos debían mantener la vista fija en un único objeto inmóvil. Los sujetos de control no se despistaron ni lo más mínimo, mientras que los esquizofrénicos encontraron dificultades para realizar este ejercicio. En este estudio, los investigadores observaron que los resultados de los pacientes de esquizofrenia eran anómalos en comparación con los de los sujetos sanos utilizados como control. El equipo introdujo los datos en un modelo y comprobó la precisión de cada algoritmo empleado en el ensayo tras someterlo a una serie de pruebas oculares. Los datos obtenidos mostraron una precisión del 98,3 %. «Resulta alentador constatar la gran sensibilidad de este modelo en el diagnóstico de la esquizofrenia», comentó el Dr. John Krystal, editor de Biological Psychiatry. «Será interesante comprobar hasta qué punto este método permitirá a los investigadores clínicos distinguir a los pacientes con esquizofrenia de los aquejados por otros trastornos psiquiátricos.» El Dr. Benson y el Dr. St Clair ya han comenzado a trabajar para aclarar este último punto: «Hemos obtenido datos interesantes e inéditos que muestran que los patrones en las anomalías del movimiento ocular resultan específicos de distintos subgrupos psiquiátricos, otro requisito clave de los biomarcadores para el diagnóstico. Ahora investigaremos a partir de qué momento se pueden detectar las anomalías y si son útiles como marcadores para realizar estudios de intervención temprana de los principales trastornos mentales. También deseamos explorar la mejor manera de desarrollar nuestros descubrimientos para que puedan aplicarse en la práctica clínica.»Para más información, consulte: Universidad de Aberdeen: http://www.abdn.ac.uk/ Biological Psychiatry: http://www.journals.elsevier.com/biological-psychiatry/

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