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Nuevas pruebas de riesgos para la salud indican que es hora de actuar contra el tabaquismo pasivo

Los riesgos para la salud de los niños y los no fumadores expuestos al humo de los demás requieren que los responsables políticos impongan nuevas restricciones, según afirman los científicos de un gran estudio financiado con fondos europeos sobre los efectos sobre la salud del tabaquismo pasivo en toda Europa.

Salud

A pesar de las prohibiciones existentes en los países europeos de fumar en edificios públicos y otros lugares, los científicos han hallado nuevas pruebas sólidas de que la exposición al humo ajeno por parte de no fumadores y niños todavía es preocupantemente elevada y repercute en su salud. Una serie de estudios coordinados sobre los efectos del tabaquismo pasivo en doce países europeos en el marco del proyecto TackSHS concluyeron que, de media, el humo ajeno del tabaco afecta a un 31 % de la población, que oscila desde un 68 % de la población en Grecia hasta un 24 % en Irlanda. «Sabemos que, en estos países, el 26 % de la población adulta son fumadores: un 31 % hombres y un 21 % mujeres. Sin embargo, la proporción de personas expuestas a su humo llega al 31 %», declara Esteve Fernández Muñoz, coordinador del proyecto y profesor y director de la Unidad de Control del Tabaquismo en el Instituto Catalán de Oncología, Barcelona, España. El tabaquismo pasivo es una preocupación en lugares de trabajo, hogares particulares y vehículos, pero especialmente en lugares públicos como bares, cafés y restaurantes, e incluso en sus terrazas exteriores, comenta. Subraya que los datos indican que ahora los gobiernos deben regular en contra de que se fume en vehículos y zonas exteriores frecuentadas por niños. Según explica Fernández: «Empleando biomarcadores medioambientales, estudiamos la exposición al humo ajeno en zonas poco estudiadas anteriormente, como los espacios públicos abiertos. Entrevistamos a muestras representativas de la población (mil de cada país) y pudimos combinar esta información con datos de muestras de aire de diferentes lugares».

Efectos sobre los niños

Según señala Fernández: «En todos los países europeos se fuma en las puertas de las escuelas y en los parques infantiles, así como en el hogar y el vehículo, y esto puede afectar especialmente a los niños. Los niveles de humo en los vehículos de fumadores son muy elevados, con concentraciones de nicotina que superan a las que se observan en sus hogares, lo cual a su vez contribuye a una mayor exposición al tabaquismo pasivo en Europa». Tan solo en 2017, entre los niños de entre 0 y 14 años, la exposición a humo ajeno en el hogar se relacionó con 344 muertes (un 1,5 % del total de las muertes infantiles) y en los adultos no fumadores fue responsable de 30 000 muertes, según Fernández. «Hemos estudiado la carga de morbilidad atribuible a la exposición al humo ajeno y es muy elevada. Por ejemplo, entre las enfermedades que sabemos que están directamente relacionadas con la exposición al humo ajeno, el 72 % de los nacimientos de bajo peso y el 13 % de las infecciones de las vías respiratorias inferiores en niños son atribuibles a la exposición al humo ajeno».

Riesgos para la salud

El humo del tabaco contiene unas sesenta y nueve sustancias tóxicas, entre las que figuran varios carcinógenos, y es el motivo por el que algunos no fumadores desarrollan cáncer de pulmón o cardiopatías, explica. «De anteriores estudios sabemos que el riesgo de cáncer de pulmón entre los no fumadores expuestos pasivamente al tabaco es un 20 % superior al riesgo de un no fumador que no está expuesto», añade Fernández. La información del estudio TackSHS se utilizó para calcular el riesgo de morbilidad atribuible a una exposición al humo ajeno. «En adultos, estimamos que el 30 % de cardiopatías sistémicas, el 27 % de los casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el 15 % de los ictus y el 12 % de los cánceres de pulmón se deben a la exposición al humo ajeno». Los cigarrillos electrónicos también repercuten en la salud debido a la emisión de sus aerosoles con nicotina, incuso si contienen menos sustancias tóxicas que el humo del tabaco. «Contienen nicotina y algunos carcinógenos, aunque en concentraciones más bajas. Pensamos que no son totalmente seguros», afirma Fernández. «Medimos los efectos en no usuarios expuestos a los aerosoles de cigarrillos electrónicos y detectamos algunos síntomas nasales e irritaciones de garganta que perduraron durante algunas horas tras la exposición».

Palabras clave

TackSHS, tabaquismo, tabaco, cigarrillos electrónicos, nicotina, cáncer de pulmón, enfermedad cardíaca, prohibición de fumar, tabaquismo pasivo

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