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TIMING FERTILIY- A Comparative Analysis of Time Constructions and the Social Practice of Egg-Freezing in Germany and Israel

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Parar el reloj: la cultura y la práctica de congelar óvulos por parte de mujeres sanas

La vitrificación de ovocitos permite a las mujeres almacenar sus ovocitos por si desean quedarse embarazadas más adelante. Tradicionalmente, esta técnica ha sido empleada por mujeres con problemas médicos o de salud que podían afectar a su fertilidad, como la quimioterapia. Sin embargo, cada vez es más empleada también por mujeres sanas que desean ampliar su periodo de fertilidad.

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La socióloga Nitzan Zarfaty se fijó en esta tendencia para su trabajo en TIMEGG y decidió investigar las implicaciones éticas y sociales de esta práctica. Su trabajo se centró en las opiniones respecto a la vitrificación de ovocitos entre mujeres y expertas de Alemania e Israel. Dado que esta práctica todavía se encuentra en pañales, todavía no disponemos de datos uniformes sobre el número de mujeres que optan por vitrificar sus ovocitos. En Alemania, veintidós mujeres se sometieron a este procedimiento en 2012 y más de cien lo hicieron al año siguiente, siendo esta la estadística más reciente de la que se dispone. En Israel, más de mil mujeres vitrificaron sus ovocitos en 2018. Las mujeres con las que habló Nitzan Zarfaty se encuadraban fundamentalmente en tres grupos. Algunas entrevistadas alemanas no estaban seguras de si querían tener hijos y vieron este proceso como una manera de posponer esta decisión. Un segundo grupo, que incluía mujeres alemanas e israelíes, estaba convencido de que querían tener hijos, pero estaban esperando a encontrar la pareja adecuada. En Israel, Zarfaty se reunió con varias religiosas que utilizaban la vitrificación de ovocitos como parte de su planificación familiar a largo plazo, con la aspiración de tener un gran número de hijos. «Las mujeres que vitrifican sus óvulos por motivos sociales a menudo se representan como mujeres excesivamente enfocadas en su trayectoria profesional y que, como consecuencia, retrasan la maternidad», explica Nitzan. «Se representa como una acción revolucionaria, a pesar de que las mujeres que lo hacen tienen aspiraciones muy tradicionales».

El momento es la clave

En Israel, la edad promedio de las mujeres que optan por congelar sus ovocitos se ha reducido a lo largo de los años, y en 2016 se situaba en los 37 años. En Alemania no hay límites de edad a la vitrificación de ovocitos, mientras que Israel restringe este procedimiento a mujeres de entre 30 y 41 años de edad. Esta es una cuestión fundamental, dado que las mujeres se enfrentan a una reducción de la fertilidad asociada a la edad y la tasa de éxito de la fecundación «in vitro» es limitada en edades más tardías. «En el caso de las mujeres de unos 35 años de edad, necesitan congelar 20 ovocitos para tener una probabilidad del 80 % de quedarse embarazadas», señala Nitzan. Sin embargo, las limitaciones en cuanto a la edad legal para vitrificar ovocitos y las percepciones sociales sobre el momento adecuado para la maternidad se basan en consideraciones de carácter mucho más social que por la ciencia o la biología.

No es una opción sencilla

La vitrificación de ovocitos por motivos sociales es un proceso exigente, tanto física como emocionalmente, y Nitzan señala que es necesario tener en cuenta la diversidad de mujeres y sus motivaciones. «A menudo, al hablar con las propias interesadas se obtiene una perspectiva diferente que cuando se habla con los profesionales», explica. «Creo que sus contribuciones son muy importantes y que los investigadores académicos y los responsables políticos deberían tenerlas en cuenta al tomar decisiones que afectan a las mujeres». Las limitadas tasas de éxito, unidas a la abundancia de información contradictoria y las circunstancias sociales que rodean el proceso de vitrificación de ovocitos, hacen que sea necesario prestar más atención al asesoramiento dado a las mujeres durante este proceso. Nitzan tiene previsto publicar una guía para profesionales sanitarios sobre cómo gestionar el consentimiento informado en este entorno y mejorar la experiencia de las mujeres. Esta investigación se ha llevado a cabo con el apoyo del programa Marie Skłodowska-Curie. «Estoy tremendamente agradecida por esta financiación», añade Nitzan. «He podido alcanzar un nivel de madurez profesional y la financiación de la Unión Europea ofrece un entorno muy proclive para esto». A modo de conclusión, Nitzan resume sus planes de futuro: «Publicaciones, publicaciones y más publicaciones».

Palabras clave

TIMEGG, ovocito, vitrificación, fertilidad, Alemania, Israel, familia, planificación, fecundación «in vitro», mujeres

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