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Puertas abiertas a los científicos refugiados

Un proyecto financiado con fondos europeos para científicos refugiados ha ayudado a más de cien personas que llegaron a las islas griegas buscando asilo para mejorar sus cualificaciones y oportunidades vitales. La organización del proyecto también ha llevado cambios a la universidad local.

Sociedad

Ourania Tzoraki, profesora asistente de Ciencias Marinas en la Universidad del Egeo en Lesbos (Grecia), se vio inspirada para crear el proyecto SCIREA tras encontrarse con un esquema similar en Alemania. El proyecto tiene como objetivo facilitar la integración de los científicos refugiados en el mercado laboral y el sistema de investigación europeo a través de una formación y apoyo específicos. «Los científicos de otros lugares aportan nuevas ideas. Estas personas tienen capacidad para hacer muchas cosas, pero no tienen oportunidades», afirma. En marzo de 2018, a petición de SCIREA, el personal de atención al público en el campamento de Moria en Lesbos empezó a preguntar a las personas que llegaban sobre su nivel de estudios. «El primer análisis mostró que casi el 7 % de los refugiados tienen un grado universitario y el 1 % tiene un máster o, incluso, un doctorado», añade Tzoraki.

Brecha de datos

Mediante cuestionarios y entrevistas, la Fondazione Leone Moressa, socia del proyecto, estudió en profundidad los conocimientos y las calificaciones de los potenciales científicos. «Nos dimos cuenta de que les faltaban habilidades importantes como la capacidad de analizar o representar visualmente datos masivos, algo que en la actualidad es muy importante en todas las disciplinas, así como aquellas relacionadas con las herramientas de código abierto que usamos en Europa», explica Tzoraki. SCIREA diseñó una serie de seminarios, que se llevaron a cabo en la universidad, con el objetivo de subsanar esta carencia. Los seminarios web también se ofrecieron en formato de vídeo para evitar problemas de conectividad en los campos. Se centraron en las cuestiones prácticas de la redacción de currículos, la búsqueda de empleo en Europa y los procedimientos de asilo. También se abarcó la necesidad de preocuparse por el medioambiente, algo importante para evitar desacuerdos con la comunidad de acogida local. «Las personas sienten que están ahí temporalmente y la consecuencia puede ser muy destructiva para el medio ambiente, como las toneladas de plástico que se tiran a los ríos», afirma Tzoraki. Dado que participaron unas pocas mujeres, se reclutaron científicas refugiadas para impartir cursos básicos de inglés y alemán a las mujeres que viven en los campos, como medida de acercamiento a la sociedad. El equipo del proyecto SCIREA creó una plataforma de emparejamiento con un repositorio sin conexión con los currículos de las personas con la colaboración de la red de prácticas europeas Praxis, la cual informó a los participantes sobre oportunidades de empleo e investigación.

La mayoría encontró trabajo

Tres académicos de Afganistán e Irán completaron becas de ocho meses y, como resultado, todos encontraron un empleo. Hacer un seguimiento de los resultados no formaba parte del proyecto, pero algunos datos muestran que desde entonces la mayoría de los participantes han encontrado trabajo, muchos en ONG. Otros siguen aspirando a una carrera científica. Para Tzoraki, un punto culminante ha sido ver a los académicos de SCIREA presentar los resultados de su investigación, como cuando en junio de 2019 un académico afgano realizó una presentación en una conferencia sobre medio ambiente en Grecia. Con el objetivo de mantener vivo el impulso, el proyecto ha animado a los proveedores formales e informales de educación para refugiados a aglutinarse en una red que se puso en marcha en el congreso de clausura en febrero de 2020. Esta red ha generado recomendaciones para el Gobierno griego y la Unión Europea sobre cómo mejorar la educación de los refugiados. En la actualidad, los socios de SCIREA están solicitando más financiación. Mientras tanto, la Universidad del Egeo sigue actuando como punto de contacto para los refugiados en Lesbos y ha abierto sus cursos de griego a los refugiados, los cuales antes solo eran para estudiantes del programa Erasmus. «En los últimos años se han realizado muchos esfuerzos para estudiar las migraciones, aunque no muchos para ayudas pragmáticas relacionadas con la integración. Con SCIREA enfatizamos la importancia que tiene la educación para la integración», concluye Tzoraki.

Palabras clave

SCIREA, refugiados, científicos refugiados, integración, islas griegas, Lesbos, educación de los refugiados

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