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Revelando micobiomas de interiores en Noruega

Los micobiomas de interiores, los hongos que colonizan las viviendas, están en todas partes y pueden incluso ser nocivos. El clima de Noruega convierte a este país en un lugar idóneo para el estudio de hongos en interiores y un proyecto trabaja para determinar cuáles son los factores ambientales subyacentes.

Salud

Los hongos están en todas partes en el entorno natural. Esto incluye el interior de edificios habitados por humanos, donde las comunidades fúngicas se conocen como micobiomas de interiores. Los hongos pueden crecer dondequiera que haya humedad, lo que puede ser poco más que una molestia, pero que en el peor de los casos puede ser perjudicial para la salud. Se ha demostrado que la geografía y el clima son determinantes críticos de los micobiomas de interiores. Noruega tiene un gradiente climático particularmente marcado, por lo que es un lugar interesante en el que estudiar comunidades fúngicas, tanto de interiores como de exteriores. Los métodos tradicionales incluyen el cultivo de hongos y su estudio al microscopio. Sin embargo, estos métodos tienen limitaciones graves, sobre todo si se tiene en cuenta que incluso a pesar de los avances en las técnicas de cultivo, solo alrededor del 1 % de los microbios pueden ser cultivados. El proyecto MycoIndoor, ejecutado con el apoyo de las Acciones Marie Skłodowska-Curie, recurrió a una tecnología vanguardista denominada secuenciación de alto rendimiento (HTS, por sus siglas en inglés) para superar este escollo. Este tipo de secuenciación es particularmente útil para caracterizar comunidades microbianas presentes en muestras ambientales, por ejemplo, polvo y aire de edificios. El proyecto se planteó tres objetivos principales: crear una base de datos de secuencias de ADN de hongos de interiores cultivables en Noruega; analizar la variación en el micobioma de interiores dentro de los edificios; y caracterizar los cambios geográficos a mayor escala en toda Noruega. De este modo se pueden descubrir los factores ambientales que subyacen a ciertos grupos de hongos.

Estudios de ciencia ciudadana

El equipo recurrió a científicos ciudadanos para que colaborasen en la identificación de emplazamientos de estudio y encontrar un conjunto de edificios (casas y jardines de infancia) separados en el espacio. «Gracias al estudio principal de ciencia ciudadana en el que se incluyeron 271 casas, pudimos identificar los principales factores que determinan los micobiomas de interiores en Noruega», afirma Håvard Kauserud, profesor investigador en la Universidad de Oslo y supervisor del proyecto MycoIndoor. Los investigadores descubrieron que los factores climáticos regionales afectan considerablemente tanto a los micobiomas de exteriores como a los de interiores debido a la afluencia de esporas de fuentes externas. Además, las características de los edificios estudiados y sus ocupantes también influyeron en los micobiomas de interiores. «Los micobiomas de interiores estaban constituidos principalmente por tres géneros fúngicos característicos: los ya bien conocidos mohos domésticos («Penicillium», «Aspergillus» y «Botrytis») que colonizan materiales de construcción y alimentos, y varias levaduras relacionadas con la piel humana («Malassezia», «Debaryomyces», «Candida» y «Rhodotorula»)», explica Pedro Martín Sánchez, investigador de la Universidad de Oslo e investigador principal del proyecto MycoIndoor. La mayoría de las especies indicadoras de interiores de estos géneros se han clasificado con anterioridad como hongos potencialmente alergénicos. En contraste, los micobiomas de exteriores presentan una mayor riqueza de hongos que colonizan rocas, entre los que se incluyen el orden de los «Lecanorales» (hongos liquenícolas) y los órdenes «Chaetothyriales» y «Capnodiales» (hongos negros meristemáticos). Estos grupos de hongos son muy tolerantes al múltiples factores estresantes y prevalentes en distintos entornos de exteriores como rocas y edificios.

Una biblioteca de conocimientos nuevos

El equipo al cargo del proyecto compiló una colección pormenorizada de secuencias de ADN, tanto de muestras ambientales como de aislados de referencia, útiles para otros investigadores interesados en el estudio de los hongos de interiores. El conocimiento obtenido en el proyecto MycoIndoor influirá en gran medida ámbitos científicos conexos (microbiología del entorno construido, ecología fúngica y exposición humana), pero también las actividades comerciales relacionadas con la microbiología de la construcción y el biodeterioro de los materiales. «El proyecto ofrece información de referencia sobre qué hongos se reproducen dentro de los edificios en regiones templadas y boreales. La comparación de estos datos permite detectar con mayor facilidad “edificios enfermos”, es decir, edificios que se desvían de la norma por algún motivo, debido, por ejemplo, a daños provocados por el agua y los brotes de hongos consecuentes», señala Martín Sánchez. «A continuación podría comprobarse la salud de los inquilinos en función de los micobiomas de interiores (hongos y bacterias). El proyecto avanza hacia la automatización del perfilado de los micobiomas de los edificios», afirma Kauserud.

Palabras clave

MycoIndoor, clima, exteriores, interiores, micobioma, esporas, fuentes, edificios

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