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Alimentos limpios: una tecnología de detección de microbios proporciona agua limpia a la industria alimentaria

Un sistema de depuración de aguas inteligente utiliza un novedoso sensor químico y aprendizaje automático para reducir el consumo de agua y, al mismo tiempo, mantener unos niveles altos de higiene.

Cambio climático y medio ambiente
Alimentos y recursos naturales

La industria alimentaria europea consume 3,6 billones de litros de agua dulce al año para eliminar la suciedad y los contaminantes de los alimentos frescos antes de venderlos a supermercados, restaurantes y mercados mayoristas. «Soy neerlandés y nunca se me había ocurrido que en los Países Bajos podríamos tener problemas de escasez de agua hasta que vi con mis propios ojos cómo el nivel del lago que está junto a mi oficina bajaba cada vez más», comenta Hans Blaak, coordinador del proyecto FOODWATERH2020. «Eso fue suficiente para entender el problema que tiene el planeta y al que queremos dar solución». Para ahorrar agua, muchas plantas de procesamiento reciclan la misma agua durante mucho tiempo. Lamentablemente, este método permite que se acumulen esporas fúngicas y bacterias en el agua. Además de suponer un riesgo para la salud humana, conlleva un tiempo de conservación menor y contribuye a generar los 88 millones de toneladas de alimentos desperdiciados en la Unión Europea cada año. Aunque muchas empresas elaboradoras de productos alimenticios usan balsas de decantación en las que se pueden separar las partículas de lodo y arcilla antes de reutilizar el agua, estas balsas no eliminan los microbios y necesitan mucho terreno. Blaak es el director de la empresa neerlandesa VAM WaterTech, que ha dedicado los últimos ocho años a desarrollar una tecnología compacta que pueda eliminar los residuos sólidos del agua, así como los microbios que causan el deterioro de los alimentos. La tecnología esencial es un sensor espectroscópico desarrollado por VAM WaterTech en colaboración con GooFra en los Países Bajos. La espectroscopia suele utilizarse para investigar las características químicas y físicas de un objeto. Gracias a una tecnología de aprendizaje automático, VAM WaterTech ha conseguido desarrollar un «software» que identifica rápidamente los tipos y la cantidad de microbios presentes en el agua. «Al medir de forma precisa los residuos sólidos que contiene —no solo las partículas de arena y arcilla, sino también los tipos de bacterias y hongos presentes—, sabemos exactamente qué entra en la balsa y la ruta que debe seguir, además del tiempo y la intensidad de tratamiento que hacen falta para limpiar el agua del todo», explica Blaak. En primer lugar, se separan los lodos y la arena, que se secan hasta que estos sedimentos se convierten en bloques sólidos que se pueden transportar a granjas o viveros. Posteriormente, el agua restante se puede tratar mediante procesos estándar de esterilización del agua, por ejemplo, usando ozono, según sea necesario. El desarrollo de esta tecnología novedosa de tratamiento del agua contó con el apoyo del programa Horizonte 2020 de la UE. «Este programa nos ayudó a elaborar nuestro plan de negocio y a averiguar cómo trasladar la tecnología al mercado», comenta Blaak. Ahora, la empresa tiene la intención de solicitar financiación para la fase 2, que, según Blaak, le permitirá expandirse y ofrecer la tecnología a precios más competitivos, así como abrir mercados en países en desarrollo. «Nuestro objetivo es conquistar el mercado del procesamiento de frutas y hortalizas en todo el mundo, y reducir su consumo de agua en un 95 %», concluye Blaak.

Palabras clave

FOODWATERH2020, agua, alimentos, lodos, hongos, bacterias, desperdicios, procesamiento, espectroscopia, aprendizaje automático

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