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Un rastreador de desinformación transparente para el navegador web

¿Ha dudado alguna vez de la legitimidad de la información que se publica en los medios de comunicación sociales? Lo cierto es que debería plantearse esta pregunta antes de difundir noticias, y para lograrlo el proyecto Co-Inform creó una herramienta que ayuda a identificar la desinformación.

Economía digital
Sociedad

Nunca antes habíamos estado más conectados y al mismo tiempo tan aislados. Cuando John Scruggs, miembro de un grupo de presión en favor de Philip Morris, describió por vez primera en 1998 el concepto de cámara de eco, es muy probable que no se imaginase que los medios de comunicación sociales crearan burbujas de aislamiento. Ahora, estas burbujas de información socaban los cimientos de la democracia. En 2020, el debate en los medios de comunicación sociales —y cada vez más en el espacio físico— se puede describir como una gran red de comunidades cada vez más airadas, pertrechadas de anteojeras y que se señalan unas a otras sin llegar a escuchar a nadie más que a aquellos con los que comparten opinión. Sin embargo, la consecuencia directa de este tipo de tendencias es una desinformación rampante. Tal y como explica Vasilis Koulolias, director de eGovlab de la Universidad de Estocolmo: «Los canales regidos por una inteligencia artificial crean cámaras de eco y burbujas filtradas en las que los usuarios pueden no llegar a ver nunca argumentos enfrentados a sus opiniones». El proyecto Co-Inform (Co-Creating Misinformation-Resilient Societies) considera que este hecho es una amenaza directa para la integridad de las elecciones y, en última instancia, para la democracia. A la posibilidad de que desaparezcan las opciones fundamentadas en información sólida, se opone un «sistema de enlaces de desinformación descentralizado, transparente y basado en la comunidad». El proyecto puede describirse como un sistema de detección de desinformación, pero con una particularidad: ofrece datos que explican por qué el contenido que aparece en los medios sociales está etiquetado como desinformación. «Al igual que la detección de desinformación, los enlaces a desinformación se basan en algoritmos automáticos que predicen si un contenido determinado desinforma. Encuentra indicios de credibilidad previos en internet (notas de verificadores, clasificaciones de reputación), evalúa noticias previas de la misma fuente y calcula la precisión del contenido en función de las reacciones en los medios de comunicación sociales. Poseemos una capa adicional de transparencia al ofrecer a los usuarios la capacidad de verificar nuestra clasificación. Fomentamos además que tengan en cuenta ciertos indicios de credibilidad que podrían haber pasado por alto», explica Koulolias. El proyecto está descentralizado. Además de sus algoritmos integra una extensión a Schema.org y ClaimReview que permite que cualquiera pueda evaluar la credibilidad del contenido y publicar dicha evaluación en línea. El único requisito es la aportación de pruebas. En este sentido, los usuarios pueden ofrecer su opinión sobre las evaluaciones de credibilidad. El sistema de Co-Inform se probó a gran escala y alcanzó una precisión extraordinaria. «Demostramos cómo el sistema es capaz de orientar el comportamiento en línea y descubrimos que los valores humanos también influyen en si alguien es propenso a creerse una noticia», afirma Koulolias. Los usuarios pueden instalar Co-Inform como una extensión del navegador mientras que responsables políticos y periodistas pueden contar con un panel de control. En la versión del panel de control es posible filtrar tweets o artículos por tema y etiquetarlos como creíbles o no creíbles. «Trabajamos en el desarrollo de capacidades adicionales mediante nuestra colaboración con SOMA, un proyecto en el que se crean herramientas colaborativas para periodistas. Por ejemplo, la protesta de un usuario en el “plugin” de Twitter se envía automáticamente a la plataforma de SOMA para su revisión», afirma Koulolias. En otoño de 2020, se realizarán pruebas con periodistas y se redactarán recomendaciones políticas para la Comisión Europea. Koulolias confía en que las herramientas de Co-Inform contribuyan a aumentar el pensamiento crítico entre los usuarios de los medios de comunicación sociales. Según aumenta la dificultad para detectar la desinformación, estos usuarios precisarán de todas las herramientas posibles para no caer en la trampa de las noticias falsas y Co-Inform contribuirá a tal logro. «Abordar la desinformación precisará por supuesto mucho más que comprobación de datos para desmentir afirmaciones falsas. El pensamiento crítico y la alfabetización en el entorno de la información son fundamentales, por lo que es necesario contar de cara al futuro con un método verdaderamente interdisciplinario», concluye Koulolias.

Palabras clave

Co-Inform, cámara de eco, medios de comunicación sociales, desinformación, extensión para el navegador, algoritmos

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