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Una fachada de cristal pionera lleva el rendimiento energético de los edificios a otro nivel de eficiencia

La legislación de la Unión Europea requiere que todos los edificios nuevos presenten un consumo de energía casi nulo para finales de 2020. Sin embargo, las ventanas de cristal transparente, un elemento débil en las estrategias de ahorro de energía, retrasan el logro de esta meta.

Tecnologías industriales
Energía

Los edificios de consumo de energía casi nulo (EECN) tienen un rendimiento energético muy alto y producen tanta energía como la que utilizan en el transcurso de un año. La introducción de unos sistemas de cerramiento de edificios nuevos y revolucionarios que permitan reducir significativamente los costes de diferentes tipos de EECN en distintas zonas climáticas ayudará a la Unión Europea a alcanzar su objetivo de disminuir el consumo de energía en los edificios. Las fachadas causan considerables fluctuaciones térmicas en edificios de gran altura totalmente acristalados. «Mientras que en invierno el edificio sufre pérdidas de calor a través de las enormes superficies acristaladas, el aumento de calor durante el verano es a menudo intolerablemente alto, ya que las elevadas temperaturas ambientales proporcionan un entorno incómodo para vivir o trabajar», explica Dieter Brüggemann, coordinador del proyecto financiado con fondos europeos InDeWaG. «Además, el uso generalizado del aire acondicionado genera una demanda energética enorme para los edificios modernos, y los sistemas convencionales de control solar para el sombreado limitan el uso de la luz natural».

Aprovechamiento máximo de la luz del día y comodidad interior

El equipo de InDeWaG desarrolló un sistema de fachadas y paredes interiores de cristal basado en elementos de acristalamiento de flujo de fluidos (FFG, por sus siglas en inglés) rentables que recogen energía solar. Los acristalamientos utilizan el agua que circula en la cámara entre los cristales para captar la radiación solar y transportar el calor generado a través de un sistema de tuberías que se utilizará para diferentes fines, como calefacción, precalentamiento, obtención de agua potable e higiene personal. Toda la fachada actúa como un dispositivo de calefacción o refrigeración porque el agua caliente o fría circula en la cámara de cristal de la ventana. Brüggemann señala: «El nivel de consumo de energía cumple con las normas de los EECN. Se logrará una reducción significativa de los costes de al menos el 15 % para la construcción e instalación, lo que acelerará la aplicación de la tecnología de FFG en el mercado». En concreto, los socios del proyecto desarrollaron un sistema modular de FFG de forma vertical, un circulador que permite caudales rápidos de ocho litros por minuto y por ventana, y un marco modular de aluminio que rodea el acristalamiento y el circulador. Puede utilizarse en diversas condiciones climáticas debido a las diferentes variantes de acristalamiento y a un sistema inteligente de vigilancia y control. «Las tecnologías harán que el producto sea atractivo para los arquitectos y su idea de los espacios abiertos, y también cumplirán los requisitos de las oficinas actuales y futuras», comenta Brüggemann. Los miembros del equipo utilizaron el sistema como base para diseñar y construir un pabellón piloto de unos 50 m² en la Academia de Ciencias de Bulgaria en Sofía. Instalaron acristalamientos de flujo de agua en varias fachadas y paredes interiores que se utilizaron para la calefacción y la refrigeración radiante adicional. Gracias a ello, ahora Bulgaria cuenta con su primer EECN.

Disminución de la demanda energética de los edificios

Los arquitectos no necesitan dispositivos de protección solar ya que toda la luz del día entra en los espacios interiores sin causar problemas de sobrecalentamiento debido a la radiación solar. Además, el aumento de la luz natural mejora la comodidad y reduce la necesidad de iluminación artificial. Asimismo, al repeler la energía solar, el sistema ayuda a disminuir significativamente la demanda de refrigeración y ventilación. Brüggemann concluye: «Al contribuir a las condiciones ambientales del interior de los edificios, InDeWaG permite a los propietarios de los edificios reducir la demanda energética para la calefacción, la ventilación, el aire acondicionado y la iluminación. El mercado está listo para la producción a gran escala de un sistema modular de FFG para equipar edificios de oficinas, entre otras estructuras».

Palabras clave

InDeWaG, energía, edificio, cristal, fachada, EECN, FFG, consumo de energía casi nulo, sistema modular de FFG, acristalamiento de flujo de fluidos

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