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Un estudio sobre musgos evalúa el impacto del cambio climático en los ecosistemas árticos

El papel que desempeñan los musgos en los ecosistemas árticos —y el modo en que los afecta el calentamiento climático— podría ayudar a los científicos a entender cómo responde esta región frágil y de importancia crítica al cambio climático.

Cambio climático y medio ambiente

Los ecosistemas de altas latitudes, como los bosques boreales en el norte de Suecia y la tundra más allá del círculo ártico, son algunas de la regiones que más sufrirán las repercusiones del cambio climático. Ello se debe, en parte, a que el hielo marino y el manto de nieve, que reflejan la luz solar a la atmósfera, se están derritiendo. A medida que sucede, la superficie subyacente más oscura absorbe más energía solar y la convierte en calor. «La vida en el Ártico se caracteriza por las bajas temperaturas», explica Anders Michelsen, coordinador del proyecto MYCOMOSS y catedrático de Ecología Terrestre en la Universidad de Copenhague (Dinamarca). «Se limita el ritmo de los procesos biológicos como la fotosíntesis y la actividad bacteriana. Básicamente, a menores temperaturas, todo sucede más lentamente». Estos procesos también incluyen el reciclaje de nutrientes, que se produce cuando los microorganismos descomponen materia orgánica muerta. Uno de esos nutrientes, el nitrógeno, resulta fundamental para la vida, ya que es un elemento constituyente de todas las proteínas. El impacto a largo plazo del calentamiento climático sobre este proceso sigue siendo una incógnita. Entenderlo es uno de los factores que impulsaron el proyecto MYCOMOSS.

Medir la fijación del nitrógeno

MYCOMOSS, que se llevó a cabo con el apoyo del programa de Acciones Marie Skłodowska-Curie, se centró en el papel de las diferentes especies de musgos en el ciclo del nitrógeno. «Cualquiera que visite el Ártico puede ver que los musgos son un elemento dominante en su escasa vegetación. Sabemos que importan nitrógeno a través de las bacterias asociadas, pero no entendemos del todo la importancia ecológica», afirma Signe Lett, la científica posdoctoral que trabaja en el proyecto. El proyecto se propuso medir la fijación de nitrógeno (el proceso por el cual el nitrógeno del aire se convierte en compuestos nitrogenados relacionados) en tres especies dominantes de musgos en la tundra, expuestas a diferentes climas. Se midió el crecimiento, el contenido de nitrógeno y la lixiviación de nitratos de los musgos. El proyecto usó métodos de ADN para crear un mapa de las especies de hongos presentes en los musgos y evaluar si los hongos desempeñan algún papel en la absorción del nitrógeno y su transferencia a las plantas. «Hallamos que los ritmos de fijación de nitrógeno en los musgos varían a lo largo de la temporada de crecimiento», añade Lett. «Sus respuestas al calentamiento y la precipitación también cambian según la especie. Asimismo, descubrimos que el aumento de la fijación de nitrógeno no conllevaba una mayor concentración en el musgo, ni una mayor lixiviación de nitratos de los musgos».

Entender los ecosistemas frágiles

El equipo del proyecto aún se encuentra en proceso de extraer los últimos datos del estudio. «Esperamos poder demostrar que las respuestas de los musgos son fundamentales para entender las respuestas del ecosistema ártico al cambio climático», indica Michelsen. «Sin embargo, la pregunta sobre si las plantas vasculares pueden acceder al nitrógeno de los musgos mediante sus socios micóticos sigue sin resolverse. Si encontramos pruebas de que así sucede, este estudio habrá identificado algo importante: los mecanismos por los cuales los musgos pueden facilitar el crecimiento de las plantas vasculares». De todos modos, el proyecto ha contribuido a arrojar luz sobre el bioma de la tundra, un componente esencial para el clima del mundo. Grandes cantidades de carbono se almacenan en la materia orgánica muerta en forma de permafrost. Las bajas temperaturas y la escasa disponibilidad de nitrógeno impiden que se descomponga la materia orgánica. Entender el vínculo entre los ciclos de nitrógeno y carbono resulta fundamental si queremos predecir con exactitud las futuras emisiones de carbono procedentes del bioma de la tundra. «Este proyecto ha demostrado que las interacciones entre los organismos de la tundra son complejas. Los organismos en estos ecosistemas están fuertemente interrelacionados. Si cambia alguno de los parámetros, reacciona todo el sistema», destacan Lett y Michelsen.

Palabras clave

MYCOMOSS, cambio climático, Ártico, boreal, tundra, nitrógeno, musgo, ecosistemas

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