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El lenguaje específico es esencial para asegurar la aceptación política

Asignar fondos europeos a las regiones no es suficiente para obtener la conformidad; deben comunicarse eficazmente los beneficios sobre el terreno. Para lograrlo, hay que perfeccionar el lenguaje y priorizar la inversión en educación.

Sociedad

A pesar de su ambición y presupuesto significativos, la política de cohesión de la Unión Europea sigue siendo una especie de enigma para mucha gente. «Probablemente es una de las mayores políticas de redistribución del mundo», afirma Edoardo Mollona, coordinador del proyecto PERCEIVE (Perception and Evaluation of Regional and Cohesion policies by Europeans and Identification with the Values of Europe) y profesor de Estrategia Corporativa en la Universidad de Bolonia (Italia). «Es el medio por el que la Unión Europea (UE) aborda las diferencias de desarrollo económico entre las regiones e intenta reducir la desigualdad. Supone alrededor de una tercera parte del presupuesto general de la UE y es un ejemplo destacable de la ambición de la UE, aunque muy poca gente la conoce». Comunicar la política de cohesión es complicado en parte debido a su complejidad. Apoya a cientos de miles de proyectos por toda Europa a través de tres grandes fondos de la UE y conlleva la interacción de tres niveles de gobierno: la UE, el gobierno central y el gobierno local. Los fondos de cohesión se gastan a nivel local. «Al principio de este proyecto, llevamos a cabo una encuesta para analizar la percepción de los ciudadanos y el conocimiento sobre la política de cohesión», añade Mollona. «Descubrimos que, en muchas regiones más pobres, donde se suelen destinar los fondos, la política de cohesión no se conoce bien y cuenta con escaso apoyo». Esto enlaza con el hecho de que el conocimiento sobre la UE en general es menor entre los ciudadanos de mayor edad, con menor nivel educativo y de entornos rurales. «En cambio, en los países con gobiernos nacionales ligeramente euroescépticos, el apoyo de la política de cohesión en algunas regiones es elevado». Estas conclusiones destacan la cuestión de que los intereses políticos de cada nivel de gobierno pueden enfrentarse, como, por ejemplo, un gobierno nacional de tendencia populista que podría haber trabajado con una administración regional de izquierdas proeuropea. Esto también hace que la comunicación del objetivo y los beneficios de la política de cohesión resulte extremadamente complicada.

Comprensión del conocimiento de los ciudadanos

Basándose en esta encuesta inicial, el proyecto PERCEIVE trató de explicar las variaciones regionales en las vivencias relacionadas con la política de cohesión y de analizar el conocimiento y reconocimiento de los ciudadanos en cuanto a los esfuerzos de la UE. Además, intentó evaluar la identificación de los ciudadanos con la UE y proponer recomendaciones concretas. Se examinó la relación entre las inversiones y los resultados, y la percepción de estos resultados. Se evaluó el lenguaje específico empleado para comunicar los éxitos. Por ejemplo, una vez finalizado un proyecto financiado con fondos europeos, ¿cómo se pusieron en conocimiento de los ciudadanos los beneficios y el papel que desempeña la UE? Quedó claro que las percepciones de los ciudadanos a menudo eran filtradas por las estructuras políticas y culturales existentes. No se entendía ningún mensaje dirigido por la UE. «En algunas regiones, la idea de dar a conocer el papel de la UE se ha declarado explícitamente, mientras que, en otros contextos, no existe ningún objetivo explícito», explica Mollona. Se creó una herramienta de modelización para ayudar a los responsables políticos locales. Esta tiene en cuenta variables como los procesos políticos, los recursos y distintos niveles de gobernanza a la hora de ejecutar los proyectos. «Impartimos algunos talleres empleando el modelo informático como un entorno de aprendizaje con los administradores locales y estamos estudiando la posibilidad de crear modelos para regiones concretas», añade.

Todo es local

El proyecto PERCEIVE confirmó una fuerte correlación entre el lenguaje que emplean los responsables políticos locales y las actitudes de los ciudadanos respecto a la política de cohesión. La presentación de historias de éxito sencillas, por ejemplo, puede humanizar las cifras y acortar la distancia entre las instituciones y los ciudadanos. «En términos de recomendaciones, pensamos que es importante visualizar la presencia de la UE en contextos locales y en pequeños proyectos», añade Mollona. Esto podría implicar acreditar físicamente a la UE en proyectos locales pequeños o identificarlos en materiales de comunicación. Además, toda comunicación a escala local debería ir precedida de un examen del lenguaje que se utiliza en este nivel. Y Mollona comenta: «Las palabras utilizadas en una región pueden significar algo distinto en otra. Hay que comprender el discurso local». El proyecto también concluyó que las campañas de financiación regulares eran más eficaces que las grandes inversiones puntuales en lo que se refiere a mantener el apoyo de los ciudadanos. Y, dado que la repercusión de la comunicación disminuye con el tiempo, invertir en sistemas de educación es esencial. «Esto significa avanzar metro a metro y nunca perder terreno», señala Mollona. «Entonces, tienes que comunicar lo que haces y explicar por qué funciona a escala local». En general, los resultados del proyecto deberían ayudar a apoyar a las autoridades locales de gestión a la hora de reformular los beneficios de la solidaridad europea, así como de la ciudadanía europea.

Palabras clave

PERCEIVE, política de cohesión, financiación, solidaridad, regional, local, comunicación, ciudadanía, desigualdad, euroescéptico

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