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Retos para la democracia en Europa: información sobre un clima político turbulento y complejo

Es indiscutible que la década de 2010 fue especialmente turbulenta para Europa, con el auge de la política populista en casi todos los Estados miembros, las crecientes protestas populares sobre varios temas polarizantes y, evidentemente, la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea (UE). Ahora, con la COVID-19, la década de 2020 promete ser igualmente incierta. Este Results Pack de CORDIS presenta algunos de los proyectos de ciencias sociales financiados con fondos europeos que nos ayudan a comprender mejor los principales problemas políticos de hoy en día y que proporcionan recomendaciones sólidas sobre la forma en que los responsables políticos, los ciudadanos y otras organizaciones pueden responder mejor a los retos que afronta la democracia europea.

Sociedad
Investigación fundamental

La lista de los actuales retos para la democracia en Europa es, por desgracia, larga y muchos de ellos derivan de las secuelas de la crisis económica y financiera de finales de la década de 2000. Los problemas económicos y la austeridad han dominado la política y la vida política de muchos Estados miembros de la UE y han generado un enojo público creciente en relación con problemas de desigualdad, de estándares de vida estancados y de injusticia social. Los elevados niveles de migración hacia Europa desde otras regiones a partir de 2015 fueron ingredientes adicionales al caldo de cultivo de injusticias económicas que afectan a muchos ciudadanos europeos. Problemas de equidad, integración cultural y un sentimiento de desplazamiento del discurso nacional se entrelazaron con las ansiedades económicas preexistentes y prepararon así el terreno para los movimientos populistas tanto de izquierdas como de derechas. Y, evidentemente, el rápido cambio tecnológico, en particular el crecimiento de las redes sociales, ha alterado radicalmente la participación democrática en los últimos años. Hoy en día, los ciudadanos tienen la misma probabilidad de recibir sus noticias de Facebook o Twitter (por ejemplo), que de un medio impreso o de difusión tradicional. Este hecho ha abierto la puerta a unos elevados niveles de información engañosa y a la difusión de «noticias falsas» que socavan la participación democrática y, con ello, los fundamentos de la democracia liberal.

COVID-19: el último ingrediente

Luego golpeó la COVID-19, que provocó penurias indecibles por toda la UE cuando los ciudadanos tuvieron que hacer frente a los confinamientos, las muertes de seres queridos y la peor recesión desde la década de los años treinta del siglo pasado. Si bien los líderes de la UE acordaron un paquete completo de recuperación en julio de 2020 como respuesta a la crisis, parece que las consecuencias políticas, sociales y económicas de la pandemia serán tan duraderas como las de la crisis financiera de 2008-2009. La forma en que Europa se recupere de la pandemia y cómo los líderes de la UE, nacionales y locales respondan al malestar económico y social sin precedentes que quedará a su paso determinará el curso de la democracia liberal europea y los valores europeos del siglo XXI.

Investigación innovadora y con base empírica: iluminando el camino

En este contexto entra en juego la investigación innovadora: los responsables políticos no actúan en el vacío y se basan en investigaciones con base empírica para tomar decisiones fundamentadas. El programa Horizonte 2020 de la UE (y su pronto sucesor, Horizonte Europa) respalda activamente a los investigadores en ciencias sociales y humanidades, a quienes apasiona comprender las causas y encontrar soluciones a todos los retos anteriores. Los investigadores que figuran en este Results Pack han demostrado su entusiasmo y energía al aplicar su trabajo de investigación a numerosas y diversas cuestiones. Estas incluyen la inseguridad económica, la integración o el desplazamiento cultural y social, los problemas de los jóvenes, cómo comprender mejor (y, por tanto, responder a) los cambios en la opinión pública europea, la lucha contra la desinformación y las «noticias falsas», e incluso cómo la UE defiende y promueve sus valores en la esfera diplomática internacional. No existen soluciones fáciles a los retos que afronta la democracia europea en la actualidad, pero Europa puede estar a la altura de defender y enriquecer sus valores fundamentales y sus sistemas democráticos, y hacer que funcionen mejor para todos los ciudadanos. Una de estas iniciativas será la Conferencia sobre el Futuro de Europa, un proyecto de dos años anunciado por la Comisión Europea que tiene como objetivo dar a los europeos mayor peso a la hora de decidir lo que hará la UE y de dar su opinión al respecto. Será una oportunidad para que la UE muestre cómo puede seguir evolucionando a través de la colaboración constructiva con sus ciudadanos y para hacer que el sistema democrático de la UE sea más dinámico, interactivo y pertinente para ellos. El camino por recorrer después de la pandemia no será fácil, pero las magníficas investigaciones que se destacan aquí prometen arrojar luz hacia un futuro mejor para todos los ciudadanos europeos.

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