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Retos para la democracia en Europa: información sobre un clima político turbulento y complejo

La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto profundo en nuestras sociedades democráticas, ya que plantea retos sin precedentes a la globalización, las libertades personales, la fiabilidad de la información y, en última instancia, a la capacidad de las instituciones democráticas de hacer frente a las demandas sociales rápidamente cambiantes. Esto se suma a un agitado decenio para la democracia europea, en el que se vio el auge de movimientos populistas, sentimientos antieuropeos que alimentan impulsos desintegradores y crecientes protestas populares sobre varios problemas que abarcan desde el racismo hasta la disparidad económica.

Sociedad

Este Results Pack de CORDIS íntegramente actualizado, que contiene nueve proyectos totalmente nuevos, presenta algunas de las investigaciones innovadoras financiadas con fondos europeos que nos ayudan a comprender mejor los principales problemas políticos a la orden del día y a ofrecer recomendaciones para los responsables políticos, los ciudadanos y otras organizaciones a fin de responder mejor a las amenazas que afronta la democracia europea. La lista de retos que afronta la democracia europea es larga. Los efectos persistentes de la crisis financiera de 2008, con dificultades económicas generalizadas y austeridad, han dado lugar a un creciente descontento público causado por la desigualdad, los niveles de vida estancados y la injusticia social. La crisis migratoria de 2015 tras la guerra civil siria, que dio lugar al mayor número de desplazados jamás registrado, exacerbó el descontento entre los ciudadanos europeos en torno a la equidad y la integración cultural. Un sentimiento de distanciamiento del discurso nacional se entrelazó con las inquietudes económicas preexistentes y alimentó movimientos populistas tanto de extrema izquierda como de extrema derecha. El rápido cambio tecnológico, en particular el crecimiento de las redes sociales, ha alterado radicalmente la participación democrática en los últimos años. Hoy en día, los ciudadanos tienen la misma probabilidad de recibir sus noticias de Facebook o Twitter, que de un medio impreso o de difusión tradicional. Esto ha incrementado las oportunidades que tienen los ciudadanos de participar en plataformas digitales y también ha fomentado la transparencia, pero también ha contribuido a la difusión de desinformación y noticias falsas que socavan el debate bien informado, y, con ello, los cimientos de la democracia liberal.

COVID-19: el último ingrediente

La llegada de la COVID-19 a Europa provocó unas dificultades sin precedentes para los ciudadanos, con restricciones a la libertad de circulación y al derecho de reunión y manifestación, así como el aplazamiento de procesos electorales. Estos cambios profundos en la forma que vivimos, trabajamos, estudiamos, socializamos y viajamos tendrán repercusiones duraderas en nuestra sociedad. Sin embargo, con los programas de vacunación en curso, se vislumbra el retorno a la normalidad. Un paquete de recuperación de la Unión Europea (UE) que promueve las transiciones ecológica y digital alienta los desarrollos innovadores que revitalizarán la democracia europea. La forma en que los líderes de la Unión Europea (UE), nacionales y locales respondan al malestar económico y social a raíz de la COVID-19 determinará, en última instancia, el curso de la democracia liberal europea en el siglo XXI.

Iluminando el camino a seguir

Estos retos se han afrontado con respuestas innovadoras para reforzar la democracia en toda Europa. Tomemos como ejemplo la Conferencia sobre el Futuro de Europa. Con su plataforma digital multilingüe (puesta en marcha en abril de 2021), los paneles de ciudadanos y las sesiones plenarias que se están llevando a cabo durante varios meses, la Conferencia da los ciudadanos europeos un mayor peso a la hora de decidir lo que hace la UE y cómo trabaja para ellos. Es una oportunidad única para que la UE muestre cómo puede seguir evolucionando a través de la colaboración constructiva con sus ciudadanos, la cual hace que la democracia europea sea más dinámica, interactiva y pertinente. Las investigaciones innovadoras y con base empírica son vitales para responder a los retos que afronta la democracia europea. Los responsables políticos no actúan en el vacío, sino que se basan en datos sólidos para tomar decisiones fundamentadas. El programa Horizonte 2020 de la UE (y su sucesor, Horizonte Europa) respalda activamente a los investigadores en ciencias sociales y humanidades, a quienes apasiona comprender las causas y encontrar soluciones a los retos mencionados. Las investigaciones que se presentan en este Results Pack abarcan cuestiones muy diversas, como la inseguridad económica, la integración cultural y social, la identidad europea, los problemas de la juventud, la radicalización, la tecnología, la información errónea y las noticias falsas, e incluso la forma en que la UE defiende sus valores en la esfera diplomática internacional. No existen soluciones sencillas a los retos que afronta la democracia europea en la actualidad, pero la UE puede estar y estará a la altura de la tarea de defender y enriquecer sus valores fundamentales y sus sistemas democráticos. El camino por recorrer después de la pandemia no será fácil, pero las magníficas investigaciones que se destacan aquí prometen arrojar luz hacia un futuro mejor para todos los ciudadanos europeos.

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